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Advertencia

La ONU asegura que la deflación amenaza a la economía mundial

La recuperación económica en el mundo sufre 'anemia' y las condiciones no anticipan una pronta recuperación del enfermo. æpermil;sa es la principal conclusión del Panorama Económico Global elaborado por un grupo de especialistas para el Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de Naciones Unidas (Unctad) y que supone una revisión del mismo informe hecho público el pasado mes de abril.

La agencia asegura que la economía mundial se enfrenta a una clara amenaza de deflación, ya que no se está produciendo la esperada recuperación debido a la caída de las Bolsas y a la inestabilidad política en torno al golfo Pérsico.

El informe subraya que el final de las explosiones especulativas en el mundo industrializado ha llevado a los bancos centrales a plantearse si deben aplicar un mayor control sobre estos procesos y a una desconfianza que se traduce en la caída de las Bolsas.

La Unctad advierte que el declive del precio de las acciones, especialmente en EE UU, es uno de los principales riesgos para el proceso de recuperación mundial, debido a sus 'dimensiones históricas en términos de duración y severidad'.

De hecho, los especialistas advierten que 'una continuación prolongada de ese declive de los mercados puede posponer la recuperación económica más allá de la mitad de 2003'.

Incertidumbre energética

A eso se suma el impredecible impacto que puede tener sobre el precio del crudo la tensa situación en el Golfo Pérsico, que ha añadido más dudas a las perspectivas de la economía mundial. Según sus cálculos, un alza de 10 dólares en los precios del crudo provoca una reducción aproximada del crecimiento global de tres décimas.

En este contexto, la Unctad ha rebajado sus previsiones de crecimiento mundial para 2002 del 1,8% de abril al 1,7% actual y del 3,7% al 2,9% en el caso de 2003. Entre los países desarrollados, EE UU crecerá este año el 2,4%; la Unión Europea, un 1,1%; la zona euro, un 0,9%, y Japón tendrá un crecimiento negativo del 0,7%. Todas ellas revisiones a la baja respecto a las previsiones de abril pasado.

Para superar el pesimista panorama global que dibuja la agencia de la ONU no hay mucho margen de actuación. El documento señala que todas las armas para la recuperación económica han sido prácticamente puestas en marcha, desde los estímulos fiscales hasta la renovación de inventarios.

Asimismo, y pese al buen comportamiento del gasto de los consumidores, 'el tibio gasto de capital de las empresas y la continua pérdida de los precios de las acciones lastran a la baja el crecimiento global'.

En el caso de EE UU, el principal problema es que la recuperación se sigue basando en el mayor gasto de los consumidores, con bajas tasas de ahorro, un fuerte deterioro laboral y numerosos problemas políticos.

'El aumento del gasto del Gobierno podría no ser suficiente para mantener la economía lejos de la recesión por segunda vez en el nuevo milenio', asegura la Unctad.

Los expertos también recuerdan que el sector de negocios continúa bajo presión, que el déficit externo no ha mejorado como se esperaba y que la tasa de crecimiento global no superará el 2% el próximo ejercicio. De hecho, los autores del informe explican que, aunque a corto plazo es bueno para la economía mundial que se mantenga 'la fuerte demanda de importación de EE UU', también indican que el mantenimiento y crecimiento del déficit externo de ese país es un riesgo que puede acabar en una fuerte sacudida de la economía mundial.

No al déficit cero

Las malas prácticas y los riesgos no se ciñen únicamente a EE UU. Las perspectivas de una recuperación importante para la zona euro 'no son nada prometedoras'. Desde el crecimiento del 0,9% calculado para este año en 2003 el PIB no subirá más allá del 1,8% o del 2,3%.

La Unctad critica la falta de voluntad de Europa para desarrollar políticas contables que permitan controlar la pérdida real de ingreso o la debilidad del consumo privado. A su juicio, la única forma de evitarlo es llevar a cabo una política macroeconómica que estabilice los ingresos reales disponibles y minimizar las consecuencias de los factores externos.

Dadas las actuales circunstancias, 'el retraso de los objetivos fiscales del Pacto de Estabilidad es una buena medida', subraya. Una apuesta que apoya claramente las tesis de Francia o Alemania contra el déficit cero.

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