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Empleo

Casi la mitad de los empleados fijos tiene el contrato con el despido más barato

Desde la reforma laboral firmada por empresarios y sindicatos en 1997 -en la que se creó un nuevo contrato indefinido bonificado y con una indemnización de coste del despido de 33 días por año trabajado, en lugar de los 45 días tradicionales-, los empresarios tienen cada vez más barato el factor trabajo: pagan menos cotizaciones y menos despido.

Cinco años después de esta reforma, los trabajadores con este nuevo contrato (menores de 29 años y mayores de 45, discapacitados y mujeres subrepresentadas en sus sectores, que estén parados o tengan contrato temporal) han ganado terreno y en la actualidad casi equiparan a los fijos con el despido a 45 días.

Según los datos del registro de la Seguridad Social facilitados por Comisiones Obreras, hay alrededor de 1.500.000 contratos bonificados con rebajas de cotizaciones sociales. La mayoría de ellos son contratos fijos con indemnización de 33 días por año trabajado. A éstos hay que sumar, como mínimo, otro millón y medio de trabajadores a los que se les hizo un contrato fijo con este despido más barato entre 1997 y 2000, y que aunque ya no estén bonificados siguen vivos en el seno de las empresas.

Los últimos cálculos del Ministerio de Trabajo indicaban que el volumen de contratos de fomento del empleo estable (que es como se llaman los creados en 1997) que son rescindidos antes o después de terminar sus bonificaciones ronda el 20%.

En total, unos tres millones de trabajadores con contrato fijo tienen el despido a 33 días. El resto, hasta sumar los 6.986.200 de trabajadores indefinidos (sin contar los empleados públicos), aún tienen contratos fijos con indemnización de 45 días por despido.

Rebajas de costes

Analizando la radiografía de los asalariados españoles, según la última encuesta de población activa (EPA), ya hay, por tanto, más trabajadores con costes de despido inferior a 45 días que con los 45 días tradicionales. Además de los tres millones con el despido abaratado a 33 días existen ya otros cuatro millones de trabajadores temporales cuyo coste de finalización de contrato es de ocho días por año trabajado (desde la reforma de 2001).

Pero esta sustancial rebaja del coste del despido no ha sido el único incentivo de rebaja de costes que han tenido los empresarios para crear empleo en estos últimos años. Anualmente, desde 1997, las empresas cuentan con un programa de bonificaciones para los contratos estables con el despido a 33 días. Por esta vía de rebaja de costes las empresas han recibido un total de 8.787,74 millones de euros.

Todo esto ha servido, indudablemente, para crear más empleo, pero no para atajar el empleo temporal. De hecho, la tasa de temporalidad se ha rebajado dos puntos escasos en los últimos cinco años. Hoy, uno de cada tres trabajadores sigue teniendo un contrato eventual. Aunque casi el 80% del empleo creado desde 1997 ha sido empleo fijo, la tasa de temporalidad no se ha movido prácticamente porque, al mismo tiempo, se ha continuado creando un empleo temporal por cada dos fijos.

Una vez constatado que la reforma pactada en 1997 por empresarios y sindicatos sirvió para crear empleo estable, pero no para atajar el abuso de los contratos temporales, el Gobierno instó a los agentes sociales a pactar una nueva reforma con este objetivo.

Patronal y sindicatos no se pusieron de acuerdo y el Gobierno decretó unilateralmente la reforma laboral de marzo de 2001. En ella se adoptó una medida específicas contra la temporalidad: el establecimiento de una indemnización de ocho días por término de todos los temporales, ya que antes no tenían ningún coste de despido.

Reforma sin efectos

El resultado tras más de un año de aplicación ha sido prácticamente nulo, ya que la tasa de temporalidad apenas ha bajado unas décimas, del 31,6% en el que estaba antes de la reforma de 2001 al 31,1%.

Pese a todo, en el Gobierno están convencidos de que un abaratamiento de costes (ya sea del despido o vía rebaja selectiva de las cotizaciones) es la llave para la creación de empleo. De ahí que en la reforma de 2001 el Gobierno prorrogara indefinidamente la modalidad de contrato con 33 días de despido y en el decretazo el Ejecutivo haya dado una vuelta de tuerca al abaratamiento de costes para los empresarios, con la eliminación de los salarios de tramitación, lo que supone un claro abaratamiento del despido, que es mayor a menor antigüedad del trabajador.

Fuentes sindicales sostienen que la rebaja de costes ayuda, sin duda, a la creación de empleo, pero que los nuevos empleos fijos son atribuibles en gran parte a la recuperación natural del ciclo económico tras la fuerte destrucción de empleo de 1993.

Cuatro millones de temporales con un 50% mayor de 30 años

 

 

 

 

En el segundo trimestre de 2001 se superó por primera vez la barrera de los cuatro millones de trabajadores temporales y desde entonces el número de eventuales ha seguido creciendo al mismo ritmo hasta los 4.080.400 actuales. Esto eleva la tasa de temporalidad al 31,1%, 18 puntos más que la media de la Unión Europea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero la temporalidad no afecta a todos los grupos de trabajadores por igual. La mitad de los contratados de forma eventual (dos millones) son mayores de 30 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La otra mitad son jóvenes menores de esa edad, lo que refleja que en España el contrato temporal fundamentalmente funciona como un contrato de entrada al mercado laboral. De hecho, el 80,6% de los trabajadores de entre 16 y 19 años tiene un contrato temporal y el 60% de aquellos de entre 20 y 24 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El PSOE propondrá hoy que se limiten las causas por las que un empresario puede recurrir al contrato temporal, y que se combata la subcontratación en cadena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los socialistas plantean también que se bonifique la contratación estable de mujeres en sectores en los que tienen baja presencia, y del colectivo de parados de larga duración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por tipos de contrato, los eventuales por circunstancias de la producción y los de obra y servicio agrupan el 90% del total y se concentran en tres ramas de actividad: la hostelería, la agricultura y la de otras actividades empresariales, donde están incluidas las empresas de trabajo temporal (ETT).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En cuestión de género, la temporalidad afecta casi por igual a hombres y mujeres (el 60% son hombres y el 40% son mujeres).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro problema ligado al de la temporalidad es el de la rotación y el encadenamiento de contratos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esto se ve reflejado en la duración media de los contratos temporales, que puede ser hasta de dos años, por lo general, aunque los hay también de mayor duración.

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