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Fondos

Los cotizados huyen de la crisis

Los fondos cotizados han triplicado sus activos gestionados en el último año, a pesar de las fuertes caídas de las Bolsas. Madrid prepara el lanzamiento de uno que replicará al Ibex

Los fondos cotizados han hecho su entrada en Europa quizá en el peor de los momentos, con las Bolsas en caída libre. Y, sin embargo, se están convirtiendo en una útil herramienta de inversión para inversores institucionales y particulares, que han impulsado los activos de este tipo de productos hasta triplicarlos en tan sólo un año. 'En un momento en que los mercados bursátiles se desploman, los fondos cotizados son uno de los pocos sectores de la industria de renta variable, si no el único, que ha visto crecer sus activos bajo gestión', apunta Michael Maras, jefe de análisis de renta variable global de Merrill Lynch. El banco de inversión ha hecho público recientemente un informe sobre la industria de los fondos cotizados en todo el mundo. Según este trabajo, existen en la actualidad, en todo el mundo, 246 fondos cotizados, con unos activos bajo gestión que rondan los 130.000 millones de dólares (unos 131.300 millones de euros).

Los fondos cotizados, a diferencia de los fondos de inversión, son productos tan líquidos como las acciones de las compañías que cotizan en Bolsa y, de hecho, cotizan en los mercados bursátiles de la misma manera. Se trata de productos que replican exactamente un índice -ya sea sectorial, regional o global-, con lo que su ventaja reside en que el inversor, al adquirir acciones del fondo cotizado (conocido en inglés como exchange traded fund o ETF), está comprando una porción de todo ese índice. El ETF, en definitiva, replica exactamente un índice, con lo que aquel inversor que crea que ese índice va a subir, no necesita crearse una cartera acorde con el indicador, sino que le basta con adquirir acciones del fondo.

Los ETF son instrumentos muy arraigados en la cultura financiera estadounidense, pero que han comenzado su andadura en Europa hace pocos años. En Estados Unidos existen en la actualidad 102 ETF, frente a los 106 que cotizan en mercados europeos. No obstante, el patrimonio de los ETF estadounidenses es 10 veces mayor que el de los europeos. En mayo de 2002, los fondos cotizados estadounidenses tenían unos activos bajo gestión de 90.000 millones de dólares (unos 90.900 millones de euros), frente a los 8.000 millones de dólares del sector en Europa. El desarrollo que ha experimentado el continente europeo en este sentido es más que loable. Hace dos años existían tan sólo tres fondos cotizados en los mercados europeos. El año pasado la cifra se elevó a 30 y este año son ya 106.

Las utilidades del ETF son múltiples, con lo que se ha convertido en una herramienta de la que echan mano los gestores de fondos con asiduidad. Permite, por ejemplo, aumentar la exposición a un mercado con rapidez y agilidad. En un momento dado, una noticia puede provocar una reacción alcista de todo un índice. El gestor que quiera aprovechar ese tirón puede comprar acciones de un ETF, sin tener que ir, valor por valor, aumentando el peso de su cartera.

Los gestores utilizan también los fondos cotizados para reequilibrar sus carteras de una manera efectiva cuando se producen entradas o salidas de una compañía en un índice. Es también una herramienta útil para invertir a corto plazo en el mercado, aprovechando los ascensos puntuales de los índices. O las caídas, porque son muchos los gestores que utilizan los ETF para apalancarse, cubriendo así las posibles pérdidas del mismo o incluso apostando por la caída de un mercado o un sector.

'El número de ETF ha crecido tanto en Europa que es de esperar que el ritmo de lanzamiento de nuevos productos se ralentice', apunta el informe de Merrill Lynch. 'Los índices más conocidos están cubiertos por varios productos (por ejemplo, existen cinco ETF sobre el Euro Stoxx 50 y tres sobre el Stoxx 50)', continúa. 'Sin embargo, es posible que veamos el lanzamiento de nuevos fondos cotizados que repliquen sectores europeos, para cubrir algunas lagunas existentes'.

Asimismo, las Bolsas europeas están dando el paso para lanzar fondos cotizados que repliquen sus índices nacionales. El regulador de los mercados italiano ya ha dado el visto bueno para la creación de un segmento en la Bolsa italiana donde coticen fondos. Es de esperar un ETF que replique el Mib-30, el índice de la Bolsa de Milán.

España tampoco se queda a la zaga. La Bolsa de Madrid tiene muy avanzada la creación de un segmento para que coticen ETF, así como el lanzamiento de un fondo cotizado que replique el Ibex. Sin embargo, la sociedad de Bolsas se ha topado con un problema inesperado que tiene que ver con el tratamiento fiscal del producto. Si el ETF español adopta la figura jurídica de un fondo de inversión, el reembolso de las participaciones estará sujeto a una retención del 18%, tal y como sucede con el resto de las instituciones de inversión colectiva. En caso de que esto sucediera, el ETF perdería buena parte de su interés, pues la réplica del índice no sería exacta, sino que toda revalorización del Ibex se traduciría, en términos reales, en una revalorización un 18% menor para el inversor en el ETF. El mercado español lleva varios meses en conversaciones con el Ministerio de Hacienda para tratar de que la forma jurídica del producto se asemeje al de las acciones tradicionales de Bolsa, cuyos rendimientos no están sujetos a retención.

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