Observatorio en la Red

La peor crisis de los fabricantes de 'telecos'

Los fabricantes de equipos de telecomunicaciones han ido de mal en peor. Sus ventas han pasado de 240.000 millones de dólares en 2000 a una estimación de aproximadamente la mitad para 2002, o sea 120.000 millones, el mayor descenso de los últimos 50 años, lo que supone volver al nivel de ventas de los años 1996-97 y una pérdida de 500.000 empleos.

Además, en los últimos años ha habido un cambio radical en la tecnología de las telecos, que ha modificado la demanda de equipos. En 1996 el 50% de las ventas eran centrales digitales, situándose a bastante distancia las ventas de equipos de radio. Hoy, en cambio, las ventas más importantes son de equipos ligados a la radio, que ascienden a 49.500-59.400 millones de euros (representan el 50%), mientras que el de las centrales digitales asciende a unos 13.860-15.840 millones (13%), una cuarta parte de lo que suponían hace seis años.

Las otras partidas clave corresponden a los sistemas ópticos, enrutadores, software y los sistemas de acceso de banda ancha, cuyo valor es de 5-6 billones, que aunque representan lo más innovador de las telecomunicaciones fijas tienen poco peso en el conjunto de las ventas de equipos.

Cuando la crisis se extendió por el sector, las suspensiones de pagos de las operadoras se multiplicaron y la casi totalidad de los fabricantes se vieron envueltos en impagos muy elevados, con el agravante de que estas operadoras en dificultades financieras ponían en el mercado equipos a precios de saldo.

La respuesta de los fabricantes fue llevar a cabo ajustes muy duros, con reducciones masivas de personal, traslado de fábricas a países con menores costes laborales, reducción de sus departamentos de I+D y externalización de la producción, lo que produjo una pérdida de empleo muy superior a otros sectores.

La conclusión es que la fabricación de telecomunicaciones casi ha desaparecido en España. Así ha sucedido con Ericsson, Lucent y Alcatel. Los fabricantes quedarán cada vez más como distribuidores, y lo que se llama I+D será cada vez más asistencia técnica.

Mientras tanto, surgen industrias de subcontratación conocidas como electronics manufacturers systems (EMS), que están sustituyendo a los fabricantes tradicionales, siendo las más activas en España Flextronics, Sanmina y SCI. Pero este tipo de empresas trabaja con costes bajos a nivel mundial, por lo que será muy difícil el mantenimiento del empleo de estas fabricas en España. La experiencia del cierre de la fábrica de Leganés parece que va en la línea de desaparición de la fabricación en España.

Los gestores españoles de estas empresas tienen aún la esperanza de mantener en Europa, y concretamente en España, parte de las unidades de Investigación y Desarrollo, lo cual será cada vez más difícil. El ajuste de la fabricación de telecomunicaciones en Europa, o de lo poco que de ella quede, continuará hasta finales de 2003 o 2004, si la crisis global no se profundiza aún más. El ajuste se vería notablemente reducido si se produjese una expansión bursátil de los valores del sector, lo que permitiría sacar a Bolsa parte de sus activos y sanear sus balances más rápidamente, lo que no se vislumbra por el momento.

Las perspectivas son muy duras para este sector y es muy probable que experimente una gran transformación en los tres próximos años, llevando consigo la desaparición de bastantes empresas muy conocidas.