EDITORIAL

Frenazo en las ventas

Las ventas de coches han iniciado una carrera cuesta abajo a toda velocidad. Los resultados del pasado mes son el mejor ejemplo de ello. En junio descendieron un 17,4%, el mayor traspié mensual en los últimos seis años. Ello supone, además, que la caída acumulada en los seis primeros meses del año se dispare hasta el 9,2%.

Las distintas asociaciones del sector ofrecen un amplio abanico de argumentos para explicar este notable retroceso. En primer lugar, que los datos con los que se hace la comparación, el primer semestre de 2001, arrojaron uno de los mejores saldos de la historia de las ventas de vehículos en España. Es más, las ventas de turismos han concatenado dos o tres ejercicios en los que se han pulverizado todos los registros al alza. También sostienen que se notó el impacto de contar con un día hábil menos, como consecuencia de la huelga general del pasado 20 de junio.

La incertidumbre económica general es otro de los argumentos esgrimidos por los distintos representantes del sector en España. El descenso del consumo, además, no viene sólo por parte de los particulares, sino que también procede de las empresas de alquiler de vehículos. æpermil;stas sostuvieron a buen nivel las ventas en los primeros meses del año, pero en junio aflojaron el ritmo. Esta reducción en las compras de automóviles se debe en parte a la fuerte renovación de su flota de vehículos de alquiler llevada a cabo en los ejercicios previos. También, y es un aspecto a tener en cuenta, a que la oferta a la que deberán hacer frente este verano no va a ser tan fuerte como se esperaba, debido a la menor entrada de turistas, lo que, a la postre, es un nuevo motivo para acentuar la incertidumbre sobre la coyuntura económica.

Tras el conjunto de explicaciones sobre el descenso de las ventas de coches en junio y en lo que va de año se esconde una severa crisis en el sector. El descenso de las ventas de turismos en junio no se ha producido sólo en España, sino que también ha tenido lugar en Francia y en Italia. En el país transalpino, este fenómeno se mezcla con la profunda crisis que atraviesa su grupo industrial de referencia, Fiat.

Los problemas, además, no se circunscriben al Viejo Continente. En Estados Unidos, la situación apunta bastante peor. El mercado está absolutamente deprimido, lo cual ha obligado a las grandes corporaciones a recurrir a fuertes descuentos, e incluso a conceder créditos sin interés para reanimar las ventas.

El descenso de las ventas en el sector del automóvil tiene un impacto muy singular, dado que los márgenes son muy estrechos, debido, principalmente, a la dura competencia entre fabricantes de los últimos años. En España, los representantes del sector están empezando a reclamar al Gobierno medidas de apoyo para superar la crisis, en especial una mejora en el tratamiento fiscal. En su opinión, es mucho más desfavorable que en el resto de la Unión Europea.