Cumbre FAO

Brasil y Argentina proponen limitar la ronda de Doha para presionar a Bush

Las críticas contra la Administración estadounidense por su política proteccionista van en aumento. Ayer, la cumbre de la FAO (agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) fue el escenario de una dura crítica por parte de los países en desarrollo, que temen los perjuicios que pueda ocasionar el aumento de los subsidios en su ya limitado acceso al mercado mundial. Otros Estados, como Australia y Canadá, también denunciaron la ley agrícola aprobada por la Administración Bush, que eleva cerca de un 77% los subsidios a los agricultores.

'Es una posición incoherente con el objetivo de esta cumbre: garantizar la seguridad alimentaria mundial, para lo que es imprescindible un régimen comercial libre y equitativo', dijo el ministro australiano de Agricultura, Hon Warren.

'Estamos seriamente preocupados. Ayudarán a los agricultores estadounidenses, pero perjudicarán a los del resto del mundo', dijo el ministro canadiense, Lyle Vanclief, que insistió en que 'con esta política EE UU avanza en la dirección equivocada y vuelve a los viejos tiempos y a las viejas maneras, que no funcionaron'.

Los representantes de los países latinoamericanos arremetieron con dureza contra la nueva ley. Los más radicales fueron los ministros de Agricultura de Brasil, Vinicius Patrini de Moraes, y de Argentina, Rafael Delpech. Ambos abogaron por presionar a EE UU por medio de la retirada de las negociaciones de la ronda de Doha de otros productos o servicios sensibles para el país norteamericano.

'Si no hay negociaciones sobre los productos agropecuarios no habrá otras negociaciones en la OMC [Organización Mundial del Comercio]', aseguró tajante De Moraes, al recordar que 'en Doha se decidió eliminar los subsidios nacionales, que no sólo dejan sin alternativas a nuestros países, sino que le costarán al mundo un recesión mayor a la actual'.

Los 144 países miembros de la OMC, entre ellos EE UU, aprobaron en noviembre el lanzamiento de una nueva ronda liberalizadora del comercio, la ronda del Desarrollo o de Doha, que contempla la reducción de los subsidios agrícolas.

Delpech auguró consecuencias fatales, al manifestar que 'la crisis que atraviesa Argentina no permite ningún tipo de ambigüedad' e insistir en que los países 'no deben confundir la cooperación internacional con un paliativo del sistema de subsidios'. 'Ese tipo de ayuda es sólo una anestesia para no sentir los efectos futuros de las leyes que aumentan las subvenciones nacionales: crecerá su producción y disminuirán los precios. Nada podrá compensar las consecuencias sobre nuestras economías', dijo.

La repercusión que el proteccionismo de EE UU pueda tener en las negociaciones de Doha ya fue adelantada la semana pasada por el comisario de Agricultura de la UE, Franz Fischler, quien afirmó que Bruselas endurecerá su postura en la ronda.

EE UU se incluía sin duda en las críticas lanzadas ayer por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que se reunieron con los Gobiernos del Caribe, contra el proteccionismo de los países ricos. 'El acceso a los mercados y la estabilidad del comercio están muy en el centro de nuestras preocupaciones', dijo Eduardo Aninat, subdirector gerente del Fondo. 'Hay una preocupante falta de acción de los países desarrollados hacia una agenda de libre comercio y, en cambio, en los últimos cinco meses ha habido algunas medidas que imponen tarifas y restricciones', añadió.