México

La depreciación del peso puede frenarse a medio plazo

En las últimas semanas hemos asistido a una depreciación del peso mexicano frente al dólar que nos ha llevado a niveles no vistos desde febrero del pasado año. Este movimiento se ha producido paralelamente a la depreciación del dólar, que ha sido uno de los factores que ha arrastrado a las monedas latinoamericanas, acelerando en cierta medida la depreciación de la divisa mexicana.

A estos factores hemos de unir la relajación llevada a cabo por Banco de México el pasado 12 de abril, y la poca disposición de la autoridad monetaria a defender la cotización del peso, que ha añadido presión sobre el peso. El deterioro de la actividad en México a lo largo del pasado año, habría justificado una cierta debilidad de la divisa que no se produjo por una fuerte entrada de inversión directa. Sin embargo, lo acusado del movimiento de las últimas semanas (se acumula casi un 8% de depreciación desde abril) podría responder a una cierta sobrerreacción de los mercados, ya que las perspectivas que se manejan para la economía mexicana no justificaría tan acusado cambio en el valor del peso.

En cuanto al movimiento de la autoridad monetaria, está destinado a asentar las bases de recuperación de la demanda interna en un contexto de inflación bajo control, y no a un intento por debilitar la divisa. En los próximos meses es de esperar una recuperación de la economía mexicana, liderada en un principio por el sector exterior, arrastrado por el repunte de la actividad en el sector industrial estadounidense, para extenderse posteriormente al ámbito de la demanda interna.

De cumplirse este escenario, estaría justificada una depreciación de la divisa mexicana más gradual a lo largo de 2002. Por lo tanto, los niveles en los que se encuentra la moneda mexicana podrían haber cubierto gran parte del ajuste en el tipo de cambio que justificaría la evolución de los fundamentos de la economía mexicana.

Además, existen factores que evitarán que en el corto plazo se corrijan las fuertes apreciaciones de las últimas semanas. Entre ellos, todavía persisten las dudas sobre la recuperación de la economía estadounidense. Precisamente el mayor riesgo en el panorama macroeconómico mexicano es que la reactivación de la demanda en EE UU no termine de consolidarse.

El riesgo-país, al alza en Brasil

El riesgo-país brasileño ha vuelto a superar la barrera de los 1.000 puntos básicos por primera vez desde noviembre de 2001, el real acumula una depreciación del 9% desde principios de mayo, mientras que la renta variable sigue anémica y suma una caída del 7,2% desde comienzos de año (un 21,8% en euros). La caída de los activos financieros brasileños no se origina en los indicadores económicos, que si bien no registran señales de fuertes recuperaciones, están en línea con una suave reactivación de la economía. El principal factor es el riesgo político. Pese a que las últimas encuestas para las elecciones presidenciales muestran un leve estrechamiento de la ventaja de Lula sobre el candidato oficialista José Serra, los mercados reaccionaron con pesimismo ante la noticia de que la agencia calificadora Moody's había rebajado las perspectivas de la deuda soberana brasileña de positivo a estable. Si bien esto no implica una rebaja del rating actual (B1), pone de manifiesto la preocupación que genera la enorme carga de deuda que tiene que refinanciar el fisco brasileño en los primeros meses de 2003. Moody's señala que de no darse las condiciones favorables de tipos de interés y tipo de cambio Brasil tendrá dificultades para generar un superávit primario adecuado para asegurar la sostenibilidad de sus cuentas públicas. Aunque Moody's no menciona el riesgo político, la reciente evolución del mercado pone de manifiesto que ambas variables (tipo de interés y tipo de cambio) son altamente sensibles a lo que pueda suceder en las elecciones de octubre próximo.