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'Caso Enron'

El fiscal del 'caso Enron' acusa a Andersen de premeditación

Arthur Andersen eludió sus responsabilidades y no dio la voz de alarma a los inversores de la energética Enron sobre la contabilidad en la sombra y fuera de los libros. En vez de hacer eso, los auditores destruyeron documentos relacionados con su cliente cuando se estaba iniciando una investigación por parte de las autoridades regularorias del mercado (SEC). Andersen sabía que esta investigación se produciría, de ahí que su intento de ocultar información es delictiva por premeditada.

Con esa línea argumental, el asistente de fiscal general, Sam Buell, se dirigió ayer al jurado en su alegato final para que éste decida sobre la culpabilidad o inocencia de la firma auditora en el caso Enron. 'Si usted sabe que la SEC viene, usted no puede destruir las evidencias', explicaba Buell.

A la firma auditora, que ha sucumbido en el caso Enron tras la pérdida de cientos de clientes y la desmembración de su estructura interna en EE UU y fuera de este país, se le acusa por parte del departamento de Estado de destruir documentos relacionados con la auditoría de Enron en el momento en el que la SEC empezaba sus investigaciones sobre esta compañía. David Duncan, ex socio de la auditora, se señaló a sí mismo como responsable directo de este intento de cubrir a su cliente.

Buell recordó al jurado que Enron era una empresa que utilizaba métodos contables de alto riesgo y dudosa legalidad, pero Andersen decidió continuar con la empresa por una minuta que suponía unos ingresos de más de 53 millones de euros.

La acusación ha tenido cuatro horas para estas argumentaciones finales, las mismas que tendrá la defensa. El abogado de Andersen, Rusty Hardin, tiene como misión en sus alegatos convencer al jurado de lo que ha venido manteniendo durante las cinco semanas que ha durado el juicio: que si bien Andersen destruyó documentos, ésta acción no se centró en lo más importante para Enron y desde luego no se hizo con la intención de perjudicar una investigación que desde la firma no se veía venir. La intervención del último testigo, John Riley, un contable que ha trabajado para la SEC, ha tenido como objetivo afianzar esta idea, pero tras un interrogatorio más largo de lo previsto la acusación desmontó en parte los argumentos de Hardin.

Al cierre de esta edición no había terminado la sesión de alegatos en la que también está previsto que la juez Melinda Harmon dé instrucciones a los jurados para que éstos comiencen a deliberar sobre la inocencia o no de la compañía en este caso. Según el borrador de las instrucciones de la juez, los jurados serán informados de otros problemas previos de Andersen con la SEC (Waste Management) y que algunos testigos de la acusación no han querido comparecer.

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