Crisis argentina

El Banco Central de Argentina devalúa el peso un 6%

El dólar se vendía a 3,50 pesos (20 centavos más que ayer) en los bancos y a entre 3,70 y 3,75 en las casas de cambio, donde no existen restricciones al precio de oferta. El clima de temor en el mercado de cambio argentino se inició el viernes de la semana pasada por las diferencias entre el Banco Central y el Ministerio de Economía en la resolución de la crisis financiera, y se agravó tras el anuncio de la retirada del grupo francés Crédit Agricole de los bancos Suquía, Bisel y Bersa.

A este respecto, el Gobierno ha negado hoy que el Estado vaya a asumir también la actividad de los bancos Sudameris y Société Générale (de capital italiano y francés), amenazados también por la falta de liquidez. "La decisión que el Gobierno ha tomado en estos momentos es la de absorber en forma absolutamente transitoria a tres bancos que tuvieron dificultades en estos días. No habrá más acciones de este tipo", aseguró el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof. La intervención de la banca oficial en el caso de las entidades Bisel, Suquía y Bersa, ante la retirada de su titular, la entidad francesa Crédit Agricole, es "temporal, hasta que surjan nuevos compradores", aclaró Atanasof.

Sin embargo, el Gobierno argentino reconoce que la grave crisis financiera que vive el país terminará por contraer el número de bancos. La masa de depósitos se redujo en un 60% en los últimos 12 meses y se agravó en diciembre con la imposición de un bloqueo general a las cuentas.

Negociaciones en Washington

El Gobierno de Argentina reconoció hoy que no podrá alcanzar la reducción de déficit fiscal en las provincias prometido al Fondo Monetario Internacional (FMI), y adelantó que intentará negociar con el organismo de crédito una flexibilización de esa exigencia. "No vamos a aceptar ningún programa que coloque las pérdidas exclusivamente sobre la gente o sobre el Estado. En esta situación de crisis hay muchas provincias que no podrán cumplir con la reducción del gasto público prevista", declaró hoy desde Washington el ministro argentino de Economía, Roberto Lavagna, en declaraciones a la radio 'América', antes de reunirse con el director del Fondo, Horst Köhler.

Argentina se había comprometido a reducir en un 60% el déficit de cada una de sus 24 provincias, pero, hasta el momento, sólo cuatro han firmado con el Gobierno central el convenio que pone en práctica esa política de austeridad.

El ministro de Economía solicitará la "comprensión" de las autoridades del FMI para que el ajuste de los números rojos en las provincias sea este año de un 40%, y que el 60% comience a aplicarse en 2003.