Perspectivas

El comercio mundial crecerá este año un escaso 1% tras la caída de 2001

Esas son las predicciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que ayer hizo público en un avance de su informe anual. La abrupta caída de las existencias en los países de la OCDE y la crisis de la industria tecnológica fueron las causas principales del desplome, del que sólo se salvaron las economías en transición.

El desastre comercial de 2001 fue aún más estrepitoso por comparación con el año anterior, cuando las transacciones mundiales de mercancías batieron récord al crecer un 12%. En valor, la caída en 2001 fue del 4%, hasta los seis billones de dólares (6,8 billones de euros), el mayor descenso desde 1982. Y los productos agrícolas, mineros e industriales fueron los más golpeados por la desaceleración del comercio mundial.

El valor de la exportación de servicios cayó un 1%, hasta 1,4 billones de dólares (1,9 billones de euros), rompiendo la tendencia alcista registrada desde 1983. La subida en comunicaciones, seguros y servicios financieros no fue suficiente para compensar la fuerte caída del transporte y los servicios de viaje.

El panorama se despeja, aunque permanecen nubes en el horizonte. Este año, la evolución del comercio volverá a terreno positivo, pero el crecimiento será sólo del 1%, ya que 'un fuerte rebote no es probable', afirma el informe de la OMC. Se espera que 'el comercio mundial se recupere desde finales de marzo en adelante, impulsado por la reconstrucción de las existencias' y que 'por segundo año consecutivo el crecimiento del comercio mundial estará por debajo de la expansión de la producción mundial'.

Tres son los factores que, según la OMC, provocaron la crisis mundial del año pasado: el pinchazo de la burbuja de las tecnologías de la información, la perezosa demanda en Europa occidental y, en menor medida, los atentados del 11 de septiembre.

El fuerte declive de la demanda en productos de tecnologías de la información provocó que fueran los países más dependientes de estas exportaciones los que mayor daño acusaran. Es el caso de los países del este asiático, que también se resintieron de la depreciación de sus monedas frente al dólar. El valor de las exportaciones de Singapur cayó un 16%, y el de Taiwan, un 17%.

Aumento inferior al PIB

La organización destaca que, aunque generalmente el comercio mundial ha venido creciendo a un ritmo mayor que el PIB, 'la diferencia será menor en los próximos años', debido a las bajas perspectivas de crecimiento de la demanda y la inversión en el sector tecnológico en los próximos años, combinado con unos costes de transacción mayores, una consecuencia del 11-S.

En general, la desaceleración económica mundial tuvo su peor efecto en los países en desarrollo. El descenso de sus exportaciones superó con creces la media mundial, hasta un 6%. Sobre estas economías, la organización internacional apunta que 'los precios de las materias primas se han vuelto mucho menos importantes al determinar las ganancias', aunque las ventas de África aún dependen en un 80% de estos productos.

El comercio en 2001 fue más favorable para los países menos favorecidos. Los países menos adelantados mantuvieron sus ventas al exterior, aunque su participación en el mercado mundial sigue siendo un insignificante 0,5%.

También las economías en transición tuvieron un buen comportamiento. El volumen de exportación de estos países se expandió un 8% y las importaciones crecieron un 15%. Este porcentaje fue casi del 20% para los exportadores de petróleo como Rusia, Kazajistán y Azerbaiyán. Los flujos de inversión directa extranjera han sido un factor determinante para impulsar las importaciones en estas economías.