Consejo de Barcelona

Muchos asuntos claves aplazados

La falta de acuerdo en temas clave como la patente europea o las agencias comunitarias impiden a la UE convertirse en un referente.

Los intereses nacionales han vuelto a primar en el seno de la Unión Europea. La cumbre de Barcelona tuvo que dejar fuera asuntos fundamentales y que al principio eran prioritarios en la agenda de la presidencia española. Entre ellos figura la patente europea, la ubicación definitiva de las distintas agencias que la Unión Europea planea crear o el debate sobre la sucesión en el consejo del Banco Central Europeo (BCE).

El Ecofin informal que se celebrará en Oviedo del 12 al 14 de abril será el momento para el debate sobre la renovación del banco central. El actual vicepresidente, el francés Christian Noyer, deberá abandonar el cargo el próximo 31 de mayo. Las delegaciones belga y griega están usando todo su arsenal diplomático en la promoción de sus candidatos: el economista y senador socialista Paul de Grawe y el gobernador del Banco Central de Grecia, Lucas Papademos.

De Grawe es un crítico declarado de la política del BCE, lo que sintoniza con la creencia de la Comisión Europea de que la autoridad monetaria necesita una revisión profunda. Papademos cuenta con el respaldo del mundo financiero, gracias sobre todo a su experiencia en Estados Unidos.

La clave está en la sucesión del presidente Wim Duisenberg, que deja el timón del BCE en julio de 2003. El candidato pactado es el gobernador francés, Jean Claude Trichet. Pero el banquero afronta un juicio por la crisis del Crédit Lyonnais que puede descabalgarle.

Si Francia no tiene garantizada la presidencia del banco europeo, no aceptará ceder a otro país la silla de la vicepresidencia, ya que se quedaría fuera del Consejo.

El tema de las patentes frustra al Gobierno español. Las patentes europeas tienen actualmente un precio elevado por los costes de traducción, ya que deben registrarse en francés, inglés y alemán. La propuesta de consenso formulada por la UE pasaba por tramitar la petición en cualquiera de las lenguas comunitarias y en un segundo idioma, a elegir entre inglés, francés, alemán, italiano y español.

Sin embargo, Francia y Alemania han bloqueado la propuesta porque no aceptan que sus lenguas se abandonen.

Otro tema que sigue en vía muerta es el de las sedes de las distintas agencias europeas. La Cumbre de Laeken (Bélgica) se saldó con un fiasco en este terreno porque Francia, Italia y Suecia bloquearon el reparto.

Silvio Berlusconi se negó a renunciar a Parma como sede de la Agencia Alimentaria y Jacques Chirac rechazó que Lille y Nantes fueran descartadas para las agencias Alimentaria y de Seguridad Marítima. Suecia tampoco quiso renunciar a la sede de Tecnología. España ha optado por pasar de largo y volver a aplazar la espinosa cuestión.