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Plazas europeas

Las Bolsas vuelven a centrar la atención en la evolución de los tipos de interés

La ambigüedad de Alan Greenspan alcanzó la semana pasada su máxima expresión, cuentan los analistas en sus informes de estrategia.

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos hizo buenas las tesis de los más optimistas. También las de los más pesimistas.

Recesión es un término que ha pasado a mejor vida, al menos por el momento, tanto en Estados Unidos como en la eurozona. Los indicadores adelantados son, no obstante, débiles. Así lo confirmó el miércoles Alan Greenspan.

Desde entonces, los mercados han entrado en una fase de alta volatilidad, porque alcistas y bajistas manifiestan sentimientos enfrentados. Consideran los primeros que con la recuperación económica en ciernes mejorarán los resultados empresariales y las valoraciones bursátiles. Los más pesimistas, mientras tanto, se reafirman en su posición de que los mercados de acciones están caros y que la recuperación que llega, si es que llega, no tendrá la consistencia necesaria para justificar las valoraciones.

Poco, por tanto, se ha avanzado en el sentimiento del mercado, que es lo que más preocupa ahora a gestores y profesionales de los mercados. No hay indicios suficientes, dicen los expertos, que empujen a los inversores a tomar posiciones. El consenso es, de este modo, que quienes están en Bolsa deben aguantar el tipo estoicamente, es decir, que no deben vender sus posiciones. Ahora bien, quienes no han entrado en el mercado tienen tiempo suficiente para reflexionar. No hay prisas.

Las Bolsas, no obstante, están obligadas a abrir y cerrar sus puertas todos los días y, por derivación, a cotizar expectativas. Con frecuencia, los mercados generan sus propias recomendaciones y delimitan sus áreas de influencia. El debate de última hora es, de este modo, la evolución de los tipos de interés y su influencia en las Bolsas.

El jueves se reúne el Banco Central Europeo con la presión renovada para que baje los tipos de interés desde el 3,25% hasta el 3%. Se trata, dicen algunos expertos, de dar un empujón suficiente a la economía alemana y a la del resto de la eurozona para que abandonen posiciones recesivas, principalmente aquella, y se incorpore a la mejora que se pregona ya en Estados Unidos. Aquí, claro está, los tipos de interés se mantendrán en los niveles actuales durante algún tiempo. No molestarán a las Bolsas.

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