Fidalgo

'La salida de Benito es para dejar claro que CC OO no da bandazos'

El secretario general de CC OO ha resuelto la primera crisis en la dirección de la central destituyendo a quienes no defendían y transmitían la política de Comisiones. 'Era necesario corregir las discrepancias para que nuestros interlocutores sepan que no daremos bandazos en el futuro'.

El secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo (León, 1948), asegura que con la sustitución de Benito únicamente se ha puesto en marcha un mecanismo habitual en otras organizaciones, y 'era necesaria para dejar claro a nuestros interlocutores que CC OO mantendrá su política y no dará bandazos en el futuro'. Asegura que la opinión de Antonio Gutiérrez sobre el asunto 'es irrelevante, no la tengo en cuenta'.

Pregunta. ¿Cuál ha sido el motivo verdadero de la sustitución de Rodolfo Benito en el secretariado de CC OO?

Respuesta. Cuando propuse a la comisión ejecutiva la sustitución del secretario de organización, la comisión ejecutiva lo asumió. El secretariado, como órgano de trabajo diario, tiene que estar compuesto por personas que tengan mucha congruencia y complicidad, y veníamos apreciando el conjunto del secretariado y la organización asintonías y chirridos. Esto va a redundar en un trabajo mucho mejor, cimentado con una transmisión interna y externa de las cosas que hacemos mucho mejor perfilada; y ahí se acabó el asunto.

P. ¿Existe riesgo de cambio en la política del sindicato?

R. No. La política de este sindicato está aprobada en un congreso y, luego, todas las cosas que hemos hecho en este último año se han visto muy refrendadas en el consejo confederal. Eso quiere decir que el VII Congreso cerró bien las cosas.

P. ¿Rodolfo Benito practicaba una estrategia distinta a la aprobada en el VII?

R. En el último periodo determinadas cosas se transmitían interna y externamente con interferencias y chirridos. Y yo creo que lo que ha hecho CC OO en este último año es tan importante que tiene que ser bien transmitido y la mayoría de los órganos no entendíamos que esto se estuviera haciendo bien.

P. ¿Cuándo se detectaron esos problemas?

R. De antiguo. Cuando yo manifesté en una reunión del secretariado de enero lo que había detectado, fue confirmado por todo el mundo, incluido Benito, quien admitió que había problemas de transmisión, de comprensión, de interpretación, de matiz. Llevamos un año de trabajo muy complicado y con muchas novedades, y esto tiene que ser bien transmitido; entiendo que no se estaba haciendo de la mejor manera. Benito hacía matices en sus declaraciones que podían difuminar o desfigurar el quehacer del sindicato y el porqué de determinadas actuaciones. Esto no se puede asumir desde una organización. Y cuando los estatutos determinan que estos ajustes en la dirección se pueden hacer, será por algo; ocurre a diario en otras organizaciones. El problema es que hay gente que se cree que el reparto de funciones es de sillas para dirigir, y eso es mentira. A mí el congreso no me dio una poltrona, me dio trabajo.

P. ¿Ha tenido algo que ver en esto Antonio Gutiérrez?

R. No. Antonio Gutiérrez no interviene en estos debates ni en el gobierno del sindicato. No está en esta organización. Sus manifestaciones públicas sobre este asunto me resultan bastante irrelevantes. Son manifestaciones personales que yo respeto, pero que no deciden la estrategia del sindicato. Su opinión no se tiene en cuenta.

P. ¿Corría CC OO el riesgo de cambiar de rumbo por las apreciaciones de Benito?

R. Lo único que puede cambiar de rumbo al sindicato es lo que haga el Gobierno. Si mañana decide acometer una rebaja de la protección social, se acabaron los acuerdos. Pero lo que hemos hecho en este periodo debe ser preservado, explicado y defendido.

P. ¿Se siente igual de respaldado que tras el VII Congreso?

R. Absolutamente. Yo sigo teniendo los mismos votos ahora que entonces. Veremos en el próximo congreso qué apoyo obtengo, pero a día de hoy he tomado las decisiones con todo el respaldo.

P. ¿Se presentará a la reelección?

R. No lo sé, ya lo veré. Me he encargado de este mandato y estoy satisfecho, y voy a llegar al próximo congreso con mucha mayor afiliación y procuraré que este sindicato haya revalidado su mayoría de representatividad y de proyección externa. Que luego me presente o no a la reelección es un asunto menor. Es algo que en este momento ni me preocupa ni me lo he planteado ni me lo voy a plantear. No soy una persona competitiva. Tengo una visión laica de la secretaría general: no me considero un líder obrero ni un líder social, no me tengo en tan alta estima.

P. ¿No cree que la continuidad es un valor dentro del sindicato?

R. La continuidad la pongo durante el mandato al que me he comprometido. Creo que el mensaje que ha dado CC OO con esta decisión, interna y externamente, es de firmeza, y no de cambio de su política. La mayoría de la gente ha entendido que CC OO tiene una estrategia, la va a continuar y que, por lo tanto, somos un interlocutor fiable y sin riesgos de dar bandazos. Y esto se demuestra poniendo los aparatos por debajo de la política sindical. La política es lo que manda y los aparatos y las personas estamos por debajo de la política.

Haremos que la negociación colectiva de 2002 garantice el empleo, un crecimiento moderado de los salarios y la estabilidad de precios. España cuenta con un tejido empresarial que tiene que explotar a favor del empleo, las oportunidades que proporcionan los avances de la productividad y los costes laborales bajos, y afrontar nuevos procesos de inversión. Si lo hace, nosotros le ayudaremos.

'Necesitamos estimular la economía, no bajar el IRPF'

José María Fidalgo mantiene una posición muy crítica con el Gobierno, y advierte que 'cuando ha habido oros hemos estado a los oros, pero si el Gobierno quiere ir a bastos, tendrá bastos. Hemos optado por la negociación porque entendemos que es mejor que la confrontación; pero este sindicato sabe confrontarse muy duramente, se llame su líder Marcelino Camacho, Antonio Gutiérrez o José María Fidalgo. El Gobierno gobierna bien con el ciclo de cara, pero ahora se pone nervioso, y si nos ofrece bastos, tendrá un conflicto social'. 'En este país hay miles de desempleados sin cobertura con un fuerte excedente de cotizaciones; no entendemos ninguna lógica de recorte de prestaciones. Con estos excedentes baja impuestos cualquiera. Pero en este país no se necesita otra reforma fiscal; necesita un Estado que reactive la economía, que yo no lo veo por ninguna parte; hay un déficit importante de cobertura social y no entiendo nuevas rebajas fiscales. No había justificación para la anterior reforma fiscal, y no la hay ahora. El Estado necesita medios para reactivar la economía. Se habla del pleno empleo para 2010, pero la receta es que crezca la economía de EE UU, que sí se ha gastado el dinero público para sacar a la economía de la crisis. Y aquí hablamos de otra reforma fiscal, que ni siquiera en ningún país europeo se ha planteado'. 'La última rebaja no ha tenido ninguna ventaja: ha sido inflacionaria, ha reducido el ahorro y ha reducido la competitividad de las empresas. ¡Que bien vendría tener un superávit de 5.000 millones de euros!'.