Seguridad Social

El gasto en incapacidad temporal sube un 14% por segundo año consecutivo

El número de pensiones de la Seguridad Social llegó a 7.712.203 el último día de diciembre de 2001, con un crecimiento del 1%, como consecuencia de la llegada de las diezmadas cohortes nacidas en la Guerra Civil y posguerra.

Desde el año 2000 el Gobierno tiene entre sus intenciones una reforma de la prestación por Incapacidad Temporal, por entender que se refugian en ella miles de situaciones fraudulentas simulando recortes de plantillas de empresas. La señal de alarma se produjo en 2000, cuando el gasto en esta prestación ocasionada por accidente de trabajo o enfermedad laboral se elevó un 13,5%, tras haber registrado descensos de gasto en 1997 y 1998 (5,6% y 4,6% respectivamente) y un avance muy moderado en 1999 (5,4%).

En los 10 primeros meses de 2001 el gasto en prestaciones de incapacidad temporal llegó a 3.205,9 millones de euros (533.416 millones de pesetas), mientras que en el mismo periodo del año anterior el consumo de esta prestación pública llegaba a 2.811 millones de euros (467.711 millones de pesetas). De haberse mantenido este ritmo de avance los dos últimos meses del año, el gasto en IT habría llegado a 4.313 millones de euros (717.622 millones de pesetas), cantidad no registrada jamás en España.

Comparativamente, el gasto en incapacidad temporal ha crecido más del doble que el gasto agregado en pensiones o que cualquiera otra prestación contributiva de Seguridad Social en 2001. El gasto agregado ha crecido un 6,7%, con un 6,9% de avance en el gasto en viudedad.

Mayor control del INSS

Además del control estricto que ejerce la inspección del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que propone infinidad de altas al Insalud, el Gobierno maneja la posibilidad de introducir cambios especialmente en el encadenamiento de incapacidades y desempleo, así como catalogar con exactitud la causa de la incapacidad (el accidente proporciona mayor prestación que la enfermedad profesional) para evitar las situaciones fraudulentas.

Pese a esta desviación en la incapacidad, la Seguridad Social cerró el año pasado con un superávit presupuestario de unos 4.500 millones de euros (748.000 millones de pesetas), muy superior a los 3.300 millones de euros estimados inicialmente en el presupuesto. A esta buena evolución financiera, además del crecimiento en el número de afiliados, ha contribuido la escasa llegada de nuevos pensionistas a la jubilación y a otras contingencias. El agregado de pensionistas creció un 1%, mientras que en 1997 llegaban un 2% cada año y a principios de los noventa un 3% cada ejercicio.

Esta limitada afluencia de nuevos perceptores de pensión por el retiro de las cohortes diezmadas por la guerra y posguerra civil se compensa en parte por la aparición de pensiones más caras que las que desaparecen por mortalidad. Así, la pensión media crece un 5,6% (un 6,7% la de incapacidad permanente), y el gasto agregado en pensiones, un 6,7%.

Esta circunstancia provocada por el efecto sustitución (pensiones más caras por las más baratas que decaen) se acelerará más en los próximos años, en los que llegan a la jubilación generaciones con largas carreras de cotización y con aportaciones muy fuertes al sistema.

Ahora la pensión media de Seguridad Social es 497,9 euros (82.843 pesetas), y la de jubilación, de 568,7 euros (94.623 pesetas). De esta clase hay 4.567.131, y las de viudedad alcanzan los 2.057.584.

Los ingresos por cotizaciones crecen un 9,1%

El fuerte aumento de cotizantes del sistema de Seguridad Social, cercano todavía al 4% en 2001 pese a la ralentización de la creación de empleo (la EPA revela que la ocupación sólo creció un 1,78% en el año), proporcionó también un sólido crecimiento de los ingresos. En los nueve primeros meses del año las aportaciones por cotizaciones de todo el sistema crecieron un 9,1%, sólo ligeramente por debajo del crecimiento de 2000, que fue de un 10,3%, pese a que el crecimiento de cotizantes fue mucho más fuerte. Si en 2000 las aportaciones por cotizaciones fueron de 60.766 millones de euros (10,125 billones de pesetas), en 2001 a cierre del año pueden superarse los 66.000 millones de euros (unos 11 billones de pesetas). Destaca especialmente la aportación del régimen general, con crecimiento del 10,5% (también ligeramente inferior al de años anteriores). Los autónomos aportan un 4,4% más por cuotas que en el año 2000, y llegan a 6.700 millones de euros (1,12 billones de pesetas). Hay que destacar los fuertes crecimientos de las cuotas por accidentes de trabajo, que crecen un 12,6%, así como las cuotas aportadas por los desempleados con prestación, que también rozan el 12% como consecuencia del aumento de perceptores de paro.