Crisis

Los artificios contables agravan la crisis del sector de telecomunicaciones

El sector de telecomunicaciones está pagando muy caro las susceptibilidades encendidas tras la quiebra de la eléctrica estadounidense Enron. El alto endeudamiento de algunas compañías ha levantado las sospechas de los inversores, que no perdonan que la contabilidad de las empresas incluya la más mínima similitud con Enron. La británica Cable & Wireless cedió ayer un 4,37%, tras descubrirse que había incluido como ingresos ganancias ficticias.

La última víctima de la enronitis es británica y lleva el nombre de Cable & Wireless (C&W). Esta compañía, que ofrece servicios de telecomunicaciones y que además es miembro del Footsie, alcanzó ayer su nivel más bajo en Bolsa de los últimos 10 años, en medio de un clima hostil con aquellas compañías que poseen un alto grado de endeudamiento, algo habitual en el sector de telecomunicaciones.

C&W reconoció ayer que había contabilizado como un ingreso el intercambio de servicios con otras compañías, como si se tratara de una venta, lo que engrosó su facturación. La británica intentó justificar sus controvertidas prácticas contables y aseguró que, además de ser legales en el Reino Unido -aunque no en EE UU-, estas transacciones suponen sólo el 4% de la facturación.

Pero en la mente de los inversores pesa que tras la quiebra de Enron llegara la de la teleco Global Crossing que, a su vez implicó a Qwest, también estadounidense y del sector de telecomunicaciones (y que intercambiaba servicios con Global Crossing, lo mismo que C&W). Más recientes son el reconocimiento de la británica Guardian IT de irregularidades en su contabilidad, los problemas de liquidez de Energis, también británica, y la suspensión de pagos de las luxemburguesa Carrier1.

Sin embargo, tras las quiebras y las dudas contables se esconde de nuevo el debate sobre el alto endeudamiento del sector de telecomunicaciones. Así, los retrocesos en Bolsa de C&W, tienen su origen en la incertidumbre sobre la capacidad de generar ingresos, necesarios para hacer frente a las deudas, y provoca que los inversores miren con lupa los libros contables de las compañías más endeudadas. Los mismos temores son extrapolables a los denominados proveedores alternativos de servicios de telecomunicaciones, como la británica Colt Telecom, la holandesa Versatel o la española Jazztel.

Las grandes operadoras de telecomunicaciones también están en el punto de mira. France Télécom, una de las más endeudadas del sector, retrocedía ayer un 3,34%, tras conocerse que varias entidades financieras de primer nivel se habían negado a formar parte del grupo de bancos que ha otorgado a la francesa un préstamo sindicado de 15.000 millones de euros.

Nuevas reglas de la SEC

La alarma generada tras el caso Enron ha llevado al regulador de EE UU (SEC en sus siglas inglesas) a intentar endurecer las normas de presentación de resultados.

En este sentido, la SEC propuso ayer recortar de 90 a 60 días el plazo para presentar las cuentas anuales. Asimismo, presentó una proposición de ley con el objetivo de que los directivos que compren y vendan títulos de su propia compañía se vean obligados a comunicarlo al regulador antes de los 40 días que obliga la norma actual.

'Ante la más mínima duda, hay que vender'

'El sentimiento de mercado es muy malo, la recuperación económica está en el aire y las compañías de telecomunicaciones ni están generando los ingresos esperados ni están cumpliendo con sus planes de reducción de deuda', asegura un gestor de la división de banca privada de una importante entidad financiera que prefiere mantener el anonimato. Según este gestor, el problema no es tanto que las compañías hinchen las cifras de facturación, sino la posibilidad de que en las cuentas sea muy difícil detectar el nivel real de endeudamiento de las compañías. 'Tras el caso de Enron y de Global Crossing, recomiendo a mis clientes que vendan si existe la más mínima duda en los libros', subraya. En un informe reciente, los analistas de Credit Suisse First Boston incidían en la idea de que en algunas grandes telecos, entre las que destacan Rance Télécom, Deutsche Telekom y Telecom Italia, es difícil detectar las deudas extraordinarias contraídas a través de su red de participaciones en otras compañías.