Enseñanza

Aznar negociará la reforma de la educación sin renunciar a la reválida

José María Aznar abogó ayer por una reforma 'dialogada' de la enseñanza secundaria que mejore la eficiencia de la sociedad, pero defendió la inclusión de la reválida en el sistema. En relación al IRPF, se mostró partidario de incentivar fiscalmente la búsqueda de empleo en detrimento del subsidio de paro.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, recalcó ayer en la sesión de control al Ejecutivo, en el Congreso de los Diputados, que la reforma de la enseñanza secundaria emprendida por el Ejecutivo 'será dialogada' con todos los grupos políticos. Sin embargo, en referencia a la implantación de la reválida, Aznar defendió el establecimiento de 'una prueba externa y objetiva' que evalúe los conocimientos de los alumnos, 'similar' a la de otros países como Francia, Alemania o Reino Unido, 'con Gobiernos que no son sospechosos de ser derechistas reaccionarios que miran al pasado'.

Aznar insistió en que la reforma será dialogada 'con todos los sectores sociales y las fuerzas políticas'. El jefe del Ejecutivo indicó que cuánto antes se mejore la calidad del sistema educativo, antes producirá sus frutos sobre la competitividad de la economía española, evitando el 'fracaso actual del sistema que todos los días nos vienen recalcando los profesores de instituto'. En su opinión, no es un problema sólo de recursos económicos sino de incentivos al aprendizaje. El secretario general del PSOE, José Luis Zapatero, acusó al PP de querer implantar una 'carrera selectiva y de segregación', en el que millones de jóvenes acaban aplaudiendo las medallas que obtienen otros.

Poco antes de sus declaraciones en el Congreso, Aznar defendió la reforma de la educación secundaria, en una reunión con diputados del PP, como fórmula para mejorar la eficiencia de la sociedad. 'El tiempo corre contra la sociedad española; cuanto más tiempo pase sin reforma, más duro será el coste que tenga que pagar', dijo.

El jefe del Ejecutivo se refirió también a otra reforma en ciernes, la del impuesto sobre la renta. El Gobierno está decidido a beneficiar a los parados que busquen empleo, a través del nuevo IRPF, que tiene previsto aprobar antes del verano, para su entrada en vigor en 2003. Aznar explicó que el nuevo IRPF incentivará la aceptación de una oferta de trabajo para que sea más rentable fiscalmente que la percepción de un subsidio de paro. 'Queremos que haya alicientes no para rechazar, sino para aceptar las ofertas de trabajo', explicó.

Empleo

La propuesta de Aznar se sitúa en la línea de lo avanzado en enero por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de crear un 'impuesto negativo' para el parado que encuentre un empleo. æpermil;ste se beneficiaría de una ayuda directa, durante un tiempo determinado, y proporcional a su sueldo. La ayuda primaría sobre todo los salarios más bajos. El jefe del Ejecutivo indicó ayer que el nuevo IRPF es uno de los objetivos principales del actual curso político, derivado de los compromiso electorales. Dijo que su aplicación será beneficiosa para todos 'tras haberse demostrado que es posible bajar los impuestos y, a la vez, mejorar la calidad en los servicios públicos'.

'No se trata de sacar conejos de la chistera', dijo, resaltando que la reforma apoyará a las familias para facilitarles que puedan disponer de sus propios recursos. 'Mientras gobierne el PP, las familias con hijos van a pagar cada vez menos impuestos', añadió. Aznar abogó por proseguir con las reformas ya emprendidas para impulsar la convergencia real, 'una vez que se ha conseguido el equilibrio presupuestario'. En línea, el vicepresidente económico, Rodrigo Rato, defendió la política económica de Aznar, frente a la de los Gobiernos socialistas europeos, en referencia a Alemania, 'que lleva a la recesión'.