Dinamarca, Suecia y Reino Unido aceleran su entrada en el euro

El comisario europeo de Asuntos Exteriores, el conservador británico Chris Patten, auguró ayer que el Reino Unido celebrará en 2003 el prometido referéndum sobre el euro. El Gobierno sueco y el danés también preparan el calendario para una futura incorporación. Pero el comisario de Economía, Pedro Solbes, recordó ayer que la adhesión no es automática y que tanto la libra esterlina como la corona sueca deberán purgar durante dos años en el sistema de cambios europeo.

Patten expresó ayer, durante un encuentro con periodistas españoles, su convencimiento personal de que la incorporación del Reino Unido a la Unión Monetaria "es inevitable" y así lo percibe "la mayoría de la opinión pública". El comisario cree que la exitosa introducción física de los nuevos billetes y monedas tendrá un efecto positivo en Gran Bretaña, y se muestra convencido de que Tony Blair convocará el referéndum en 2003. "Creo que ese es el calendario", asegura, y aboga por resolver la excepción británica "antes de la ampliación" de la UE, prevista a partir de 2004.

Pero, precisamente, la Comisión Europea no desea sentar ningún precedente de incorporación automática a la Unión Monetaria al que puedan acogerse los países de Europa Central y del Este que en estos momentos negocian la entrada en la UE. El comisario Solbes se congratulaba ayer mismo por la decisión del primer ministro sueco "de lanzar el proceso de integración en la moneda única". Pero no dudaba en recordar que la adopción de la moneda única exige el cumplimiento del criterio de "estabilidad cambiaria", un factor que en la actualidad se interpreta como la pertenencia al mecanismo de cambio europeo durante al menos dos años. Ni la corona sueca ni la libra esterlina pertenecen a ese sistema, que sólo tolera una fluctuación respecto al euro del + 15%/-15%, sin que sea posible ninguna devaluación a petición del Gobierno.

Suecia ha utilizado la exclusión del mecanismo de cambio como escapatoria legal a su obligación de pertenecer a la Unión Monetaria, para la que no goza de ninguna excepción como es el caso de Dinamarca. La corona danesa, en cambio, sí pertenece al sistema, en solitario desde que la dracma griega se convirtió en la duodécima moneda de la Unión. Solbes pidió ayer a Estocolmo que "se incorpore cuanto antes", para que los plazos empiecen a correr. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores danés, Per Stig Möller, sugirió ayer que su Ejecutivo puede convocar el referéndum en Dinamarca el próximo año.

Para Blair, esta decisión supone un auténtico desafío. La libra esterlina abandonó en 1992 el primer sistema de cambio (que sólo permitía una fluctuación de +2,25%/-2,25%), tras un feroz ataque especulador que abocó a la caída de Margaret Thatcher y desalojó al partido Conservador de Downing Street. Fue "una experiencia muy, muy dolorosa", evocaba ayer Patten, aunque no culpa al sistema cambiario, sino a la incorporación de la libra a destiempo y con un tipo de cambio inadecuado.

El comisario confía en que Londres no repita el error, y en que el ministro de Finanzas británico, Gordon Brown, levante cualquier objeción técnica antes del verano. "Sería sensato que resolviéramos el proceso antes de la ampliación", insiste.

 

La corona sueca volvió a reforzarse

La corona sueca, que se ha revalorizado un 8% frente al euro desde el pasado mes de septiembre, volvió a ganar terreno frente a la divisa europea en la jornada de ayer.

El repunte fue especialmente sensible después de que el primer ministro sueco, Göran Persson, dijo que su país podría celebrar el referéndum sobre la entrada en la moneda única a partir de la primavera de 2003.

Las especulaciones sobre el referéndum y los sondeos que indican un creciente apoyo de los suecos a la divisa europea reforzaron la cotización de la corona, que a media sesión cotizaba a 0,10837 euros, un 0,45% más que en la apertura.