INTERNACIONAL

EE UU vuelve a probar mañana su polémico escudo antimisiles

Funcionarios de Defensa recalcaron que la prueba no viola el Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM), firmado con la desaparecida Unión Soviética en 1972.

El Pentágono anunció oficialmente ayer que el sábado realizará la quinta prueba del sistema de defensa antimisiles, a pesar de que Rusia se muestra aún contraria al escudo. El ensayo "está programado para el sábado por la noche. Forma parte del actual programa de defensa contra misiles", anunció la portavoz del Pentágono, Victoria Clarke.

Funcionarios de Defensa recalcaron que la prueba no viola el Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM), firmado con la desaparecida Unión Soviética en 1972. Este acuerdo prohíbe a los dos países desarrollar un sistema de defensa antimisiles, por lo que el presidente estadounidense, George Bush, ha mostrado su intención de abandonarlo.

Durante la prueba se lanzará un proyectil desde la isla Kwajalein, en el Pacífico, que tratará de interceptar y destruir un cohete balístico lanzado desde una base de California. La operación, que estaba prevista para el 24 de octubre y fue cancelada por problemas técnicos, tendrá un coste de 100 millones de dólares (casi 19.000 millones de pesetas).

Hasta ahora se han realizado otras cuatro pruebas del escudo, de las que dos han fracasado y otras dos tuvieron éxito.

El Gobierno de Bush, que desde un principio abogó por la construcción de un escudo antimisiles, se ha remitido a los atentados del pasado 11 de septiembre para justificarlo con más ahínco.

La prueba del sábado se realizará sin que Washington y Moscú hayan alcanzado un acuerdo en dicho tema. Sin embargo, Bush y su homólogo, Vladimir Putin, acordaron continuar las negociaciones en la cumbre bilateral que mantuvieron en Texas este mes. Ambos comparten la creencia de que existen nuevas amenazas en el mundo.

Los aliados europeos han mostrado su temor a que, si no hay un acuerdo entre am-bos países, cualquier violación del Tratado ABM provoque una reacción en cadena que conduzca a la anulación de otros pactos sobre la reducción del arsenal nuclear.