INTERNACIONAL

Colin Powell descarta una intervención inminente contra Irak

Esta misma semana, el presidente estadounidense, George Bush, ha exigido al Gobierno de Bagdad que permita la vuelta de los inspectores de armas de la ONU, expulsados del país en 1998.

El secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, desmintió ayer los crecientes rumores que apuntan a una intervención inminente de su país contra el régimen de Sadam Hussein en Irak. "Esas especulaciones de los medios de comunicación de que algo está a punto de ocurrir no tienen ningún fundamento".

Esta misma semana, el presidente estadounidense, George Bush, ha exigido al Gobierno de Bagdad que permita la vuelta de los inspectores de armas de la ONU, expulsados del país en 1998. "Irak debe demostrar que no produce armas de destrucción masiva". La Administración Hussein ha rechazado de momento la entrada de los inspectores y ha reclamado el fin del embargo que pesa sobre el país desde 1991.

Los halcones de la política estadounidense han presionado duramente para intervenir en Irak. El senador demócrata Joe Lieberman llegó asegurar que Sadam Hussein estaba detrás de los atentados de las torres gemelas y de los envíos de sobres con la bacteria del carbunco; poco después el FBI apuntaba la posibilidad de que los sobres contaminados fuesen obra de un ciudadano estadounidense.

La oposición de Rusia, Francia, Alemania y de los países árabes a una intervención contra Irak parece estar templando los ánimos. El vicepresidente iraquí, Taha Yasin, anunció ayer la disposición de su Gobierno a establecer "un diálogo sin condiciones previas" con Washington para intentar resolver los problemas pendientes entre los dos países.

Powell, la cara más moderada en materia de Defensa de la Administración Bush, reiteró, no obstante, el apoyo de EE UU a las sanciones contra Irak. Hoy concluye el programa Petróleo por Alimentos, con el que la ONU permite a Irak exportar petróleo para comprar productos de primera necesidad con los ingresos obtenidos. EE UU quería aprovechar la renovación del contrato para endurecer las condiciones del mismo. Esta vez, el acuerdo entre Rusia y el Gobierno Bush aplazará la revisión de las sanciones hasta junio de 2002.