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La SEPI da un nuevo impulso al proceso

El nuevo presidente de la SEPI, Ignacio Ruiz-Jarabo, ha decidido impulsar la venta de empresas públicas durante el año próximo. De momento, esta semana se remata el traspaso de Babcock Wilcox y se da un paso en firme para la privatización de Trasmediterránea con el nombramiento del asesor de la operación. En noviembre se hará la subasta de 10 fincas de la antigua Rumasa y en los primeros meses de 2002 se cerrará la venta de Coosur.

En los próximos días el capital de la empresa pública de bienes de equipo Babcock & Wilcox (B&W) será transferido a la alemana Babcock Borsig, con lo que se pone fin a un largo proceso de privatización que ha supuesto para la SEPI un coste superior los 90.000 millones de pesetas (540,91 millones de euros). La operación fue largamente investigada por la CE, que, finalmente, le dio luz verde con condiciones.

En poco más de una semana, de la lista de empresas participadas por el holding público se habrán descolgado dos pesos pesados: además del traspaso de acciones de B&W (a partir de ahora, Babcock Borsig España) hace apenas ocho días la SEPI hizo otro tanto con la participación que tenía en Aerolíneas Argentinas (el 92%) a Air Comet, grupo que lidera la española Marsans. Según el acuerdo de las partes, el nuevo dueño se hará cargo de la mitad del pasivo de la compañía aérea, que asciende a 213.400 millones de pesetas (1.282,80 millones de euros).

Pero estas dos operaciones no quedarán aisladas. El nuevo presidente de la SEPI, Ignacio Ruiz-Jarabo, ha decidido impulsar el proceso de privatizaciones del grupo en 2002, toda vez que la cartera del grupo público se ha visto engrosada por las nueve compañías que el Gobierno decidió traspasar el pasado mes de mayo desde la Dirección General del Patrimonio. No en vano, el presupuesto consolidado de la SEPI para 2002 establece un objetivo de ingresos de 339.000 millones de pesetas (2.036 millones de euros) y, frente a unas pérdidas previstas para este año de unos 8.000 millones de pesetas, para el que viene prevé obtener unos beneficios de 106.387 millones de pesetas (639 millones de euros). Este ambicioso presupuesto se explica, y así lo aseguró en su reciente comparecencia en el Congreso el propio Ruiz-Jarabo, "por el resultado final de las privatizaciones".

Primeras candidatas

Por el momento, la SEPI ha abierto el proceso de venta de Trasmediterránea, una de las más importantes del grupo transferido. Según fuentes del holding público, el consejo de la naviera nombrará este mismo mes el asesor que se ocupará de diseñar la privatización. Una de las opciones que se estudian es la formación de un núcleo estable con una naviera extranjera que proporcione dimensión y negocio a la compañía española. Entre las candidatas figuran sus competidoras Olsen y Boluda, aunque están interesadas Acciona, ACS y FCC.

Con todo, la primera en pasar a manos privadas será Expasa, la empresa propietaria de 10 fincas rústicas de la antigua Rumasa que miden más de 3.700 hectáreas y se reparten entre Andalucía y Castilla-La Mancha. El proceso de privatización de Expasa fue iniciado por Patrimonio en 1999 y, tras una prolongada labor de inventariado y valoración, la venta, a través de subasta pública, fue aprobada el pasado mes de febrero. En la SEPI aseguran que la subasta se resolverá a principios de noviembre.

Y aunque la privatización de Coosur no figura todavía en la lista oficial de la SEPI, la aceitera integrada en el grupo Alycesa será probablemente la primera que caerá en 2002. Algunas fuentes apuntan que la operación se cerrará antes de que termine el primer semestre. En este caso, la venta se limitará a Coosur, no a Alycesa.

Pero, aunque Ruiz-Jarabo ha llegado con bríos vendedores, también se ha impuesto un calendario más flexible para rematar el proceso de privatizaciones iniciado en 1996. Así, mientras su antecesor en el cargo, Pedro Ferreras, se marcó el año 2003 como fecha límite, el nuevo titular ha hecho "un pequeño ajuste temporal", hasta el final de la legislatura, en 2004.

En la SEPI consideran que los planes de reestructuración de algunas empresas, como Izar o Cetarsa, llevarán su tiempo. En otros casos, como el de Enausa, por la que han mostrado un interés explícito todos los grupos constructores con intereses en el sector de autopistas, la intención es privatizarla mediante una OPV, por lo que habrá que esperar a una mejor situación de los mercados. Además, ante la perspectiva de quedarse al final sólo con las "invendibles", la SEPI también ha optado por guardar alguna baza. Así, decidió en su día retrasar la venta de la aseguradora Musini, por el bajo el precio ofrecido, y ha pospuesto la venta de la fabricante vasca de motores de aviación ITP.

 

41 compañías, al sector privado

Con la venta de Aerolíneas Argentinas son ya 41 las empresas públicas que han pasado al sector privado desde que, en 1996, el Gobierno del Partido Popular puso en marcha su ambicioso plan de privatizaciones. Según los datos de la SEPI, los ingresos totales por privatizaciones ascienden a tres billones de pesetas y las plusvalías obtenidas suman 1,2 billones. Con los ingresos obtenidos del proceso, la SEPI ha conseguido eliminar la deuda histórica del antiguo INI (quedan todavía pendientes de saldar 33.000 millones) y ha asumido más de 800.000 millones de ayudas a la minería del carbón. Sin embargo, hay voces críticas que exigen que se contabilicen correctamente (como gastos corrientes en los Presupuestos) todos los gastos en los que ha incurrido la SEPI para llevar a cabo la venta de las empresas, entre ellos, los de saneamiento.

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