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EE UU prosigue con helicópteros y más bombardeos su ofensiva sobre Kabul

Helicópteros de EE UU sobrevolaron ayer por primera vez la capital afgana, Kabul, ciudad que continúa sufriendo los bombardeos de las fuerzas estadounidenses. Estos ataques causaron la muerte de 18 civiles, según el Gobierno talibán. Después de dos semanas de operaciones, Washington ha reconocido las dos primeras bajas, y anuncia más operaciones terrestres en los próximos días. Los talibanes aseguraron ayer que reforzarán sus defensas terrestres.

Las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos volvieron a bombardear ayer con virulencia la capital afgana, Kabul, con el lanzamiento de, al menos, cuatro bombas. Estos ataques causaron, según el Gobierno talibán, la muerte de 18 civiles y heridas en otras 23 personas tras ser alcanzada una zona residencial.

Durante los ataques de ayer sobre Kabul se usaron helicópteros por vez primera desde que comenzara la operación Libertad Duradera el pasado 7 de octubre. La noticia ha sido confirmada por portavoces talibanes que, además, aseguraron haber derribado uno de estos aparatos y haber matado "entre 20 y 25 de sus ocupantes", según el canal de televisión qatarí Al Yazira, que cita fuentes talibán.

Washington ha desmentido esta noticia, si bien, tuvo que reconocer durante el fin de semana las dos primeras bajas de soldados norteamericanos, más otros dos heridos, en un accidente de helicóptero después de la operación terrestre del sábado.

En el frente norte, la aviación estadounidense atacó, ayer por segundo día consecutivo, posiciones talibanes en la la provincia de Samangan, según la agencia Afghan Islamic Press, con sede en Pakistán.

Los bombardeos fueron intensos en la zona de Darae Suf, citando fuentes talibán. La zona de Darae Suf, a unos 80 kilómetros del sur de Mazar i Sharif, está muy disputada desde hace varios años por las fuerzas talibán y las de la oposición.

Más ataques terrestres

La guerra, según los portavoces del Ejército de EE UU, empieza a librarse también sobre el terreno. Washington ha reconocido que el sábado, 200 soldados de las fuerzas especiales llevaron a cabo la primera incursión terrestre en Kandahar, lugar de residencia del mulá Omar, líder de los talibanes, y de su gabinete. Este comando no logró capturar a ningún miembro de la cúpula talibán, según reconocieron fuentes oficiales de EE UU.

Los portavoces oficiales estadounidenses han anunciado nuevas operaciones de las fuerzas especiales en los próximos días, después de comprobar que las tropas pudieron "entrar y maniobrar sin interferencias significativas de las fuerzas talibán", según el portavoz del Ejército estadounidense, el general Richard Myers.

El régimen talibán, que asegura haber repelido la operación del sábado, reaccionó ayer reuniendo a su gabinete de gobierno. De esta reunión salió el anuncio de que se van a reforzar los sistemas de defensa contra los ataques. Según el ministro de Educación talibán, Amir Khan Muttaqi, se distribuirán "más lanzacohetes, ametralladoras pesadas y cañones antiaéreos" en diferentes ciudades afganas. "Nuestro mensaje a los americanos es que no vengan a Afganistán. Los afganos están preparados para hacer frente a un ataque desde tierra y ellos sufrirán un alto número de bajas", advirtió ayer el ministro de Educación.

Por otra parte, la cadena de televisión británica BBC informó ayer que un hijo del líder del régimen talibán, el mulá Mohamed Omar, falleció a consecuencia de las heridas que sufrió durante un ataque aéreo estadounidense.

El niño, de 10 años de edad, murió en un hospital poco después de resultar herido durante la primera noche de ataques estadounidenses sobre la ciudad de Kandahar, en el sur de Afganistán.

La emisora británica cita como fuente a un médico que trató al niño cuando estaba en el hospital y que ahora intenta huir de Afganistán y cruzar la frontera hacia Pakistán. El hijo de Omar resultó herido en el fémur y sufría lesiones internas en el abdomen, siempre según la citada fuente.

Además, según ha informado la agencia afgana Bajtar, órgano oficial del régimen talibán, entre 50 y 60 civiles han muerto en los últimos tres días por los bombardeos estadounidenses sobre Herat, en el oeste del país.

Apoyo a los refugiados

El gabinete talibán anunció que protegerá a los grupos de ayuda humanitaria que operan dentro en Afganistán y les pidió que no abandonaran el país, según la agencia Afghan Islamic Press. Sin embargo, la ONU ha anunciado que las posibilidades de trabajar en el interior de Afganistán se "están deteriorando rápidamente", ya que los grupos armados se están apoderando de la ayuda oficial y robando vehículos de transporte.

Las Naciones Unidas calculan que aproximadamente seis millones de refugiados afganos necesitan ayuda urgentemente, mientras nuevas oleadas de personas que huyen de los ataques y los talibán siguen agolpándose ante las fronteras con Paquistán. Portavoces de las Naciones Unidas han afirmado que los duros ataques estadounidenses están obstaculizando la entrada de ayuda humanitaria.

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