ANDALUCÍA

La Administración pone coto a los invernaderos en Granada

Las Administraciones públicas granadinas se han propuesto frenar la proliferación de invernaderos en el sur de la provincia, donde ocupan montes y ramblas sin orden ni concierto, al calor de la rentabilidad de estos cultivos.

Primero fue Almería, donde el mar de plásticos ya es un paisaje habitual del litoral que se acerca peligrosamente al cabo de Gata, y ahora le toca a Granada. Tras atiborrar la estrecha franja costera más oriental, los invernaderos asoman ya por los montes de la Alpujarra. Una colina, una rambla, cualquier sitio es bueno para instalar las estructuras de metal, madera y plásticos, con tal de que la maquinaria pesada pueda extender una explanada.

Una proliferación "desmesurada y anárquica", según coinciden los delegados de la Administración autonómica y central. El grupo Ecologistas en Acción dio la voz de alarma a principios de verano y presentó a finales de julio una denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en la que acusaba a las Administraciones de dejadez de funciones por permitir la instalación de invernaderos "sin licencia y con grave peligro no sólo para el medio ambiente sino para la vida de muchas personas, pues los invernaderos ocupan ramblas de ríos y arroyos, y los movimientos de tierras para su construcción han tapado cauces y barrancos que, en caso de lluvias torrenciales, pueden ocasionar verdaderas catástrofes", afirma su responsable en Granada, Javier Egea.

Alta rentabilidad

Las Administraciones central y autonómica se han unido para intentar frenar esta escalada de plásticos en el sur de la provincia, que ha visto cómo en una década la superficie ocupada ha pasado de apenas unos centenares a las 4.200 hectáreas actuales y un ritmo de crecimiento anual entre 300 y 400 hectáreas. Una tendencia alimentada por la alta rentabilidad de los cultivos bajo plástico frente a la agricultura tradicional de la zona.

Los ingresos medios anuales por hectárea de invernadero pueden superar fácilmente los siete millones de pesetas (42.070 euros), con unos costes entre tres y cinco millones, aunque la inversión inicial asciende a un mínimo de 20 millones por hectárea.

Además, la próxima termi-nación de la presa de Rules, en las proximidades de la cos-ta granadina, está animando aún más a los agricultores, ya que garantizará el riego a invernaderos situados hasta 400 metros sobre el nivel del mar. El primer paso de las Administraciones ha sido la formación de un grupo de trabajo junto a los 26 ayuntamientos donde se ubican los plásticos y las organizaciones agrarias para establecer unas normas comunes, ya que hasta ahora la falta de claridad en la regulación a aplicar facilitaba la instalación de los invernaderos tan sólo con una declaración de cambio de cultivo.

A partir de ahora se exigirá un proyecto y autorización de varios organismos públicos. "No queremos frenar el desarrollo económico que suponen estos cultivos, sino sólo regularlos", dice el delegado de la Junta, Jesús Quero.