Europa y el G-7 descartan que la crisis desemboque en una recesión global

Los bancos centrales de todo el mundo reaccionaron ayer como una piña para apuntalar el sistema financiero y pusieron a disposición del mercado unos 88.000 millones de euros para evitar un crash financiero mundial. La primera respuesta de las autoridades monetarias resultó decisiva para que el pánico no cundiera en los mercados, que ahora esperan nuevas decisiones monetarias lideradas por la Reserva Federal estadounidense.

Tras el pánico desatado el pasado martes en la comunidad financiera como reacción a los atentados masivos sufridos por EE UU, la atención de los mercados se centraba ayer en la respuesta de las autoridades monetarias internacionales a las crecientes amenazas de una recesión mundial y el temor a un crash financiero de dimensiones globales incalculables.

Para evitar posibles situaciones de pánico financiero, los bancos centrales pusieron a disposición del sistema un mínimo de 80.000 millones de dólares (88.000 millones de euros), la mayoría de ellos aportados por la autoridad europea (casi 70.000 millones de euros) y el Banco de Japón (18.700). Se desconoce la cantidad aportada por otras entidades.

La reacción empezó por el Banco de Japón, al que siguieron los de Australia, Corea del Sur, Singapur y Tailandia, con intervenciones menores. Cuando Europa abrió sus puertas, el Banco Nacional de Suiza, el Banco de Inglaterra y el Banco de Suecia también se sumaron a las actuaciones emprendidas por el BCE.

El presidente de la entidad europea, Wim Duisenberg, compareció, tal y como estaba previsto desde hace semanas, ante el Parlamento Europeo, donde informó que el BCE licitó ayer 69.281 millones de euros en el mercado monetario a un ventajoso interés del 4,25% (el tipo marginal está al 5,25%) para contrarrestar cualquier falta de liquidez provocada por los acontecimientos de EE UU, informa Bernardo de Miguel.

El objetivo de esta medida preventiva [puesto que las entidades no han intervenido directamente en los mercados bursátiles ni en la renta fija] es "demostrar que estamos alerta y que responderemos a cualquier reacción de pánico de inmediato de forma apropiada", precisó Duisenberg.

Apoyar al dólar

Los analistas aseguran que los bancos centrales han centrado sus actuaciones en dos aspectos: garantizar la liquidez y el funcionamiento del sistema y evitar la volatilidad excesiva de los mercados cambiarios. De hecho, el dólar recuperó ayer buena parte del terreno perdido en la jornada anterior frente al euro, una reacción que los economistas atribuyen a la simple acción coordinada de los bancos centrales en apoyo de la economía estadounidense.

Duisenberg no quiso pronunciarse sobre una posible intervención concertada en apoyo del dólar, aunque precisó que "el BCE estaba preparado para ofrecer cualquier tipo de ayuda que fuera necesaria a Estados Unidos".

No obstante, la Reserva Federal pidió a los demás bancos centrales que limitarán las transacciones en dólares para no aumentar el caos de los mercados financieros ni provocar una volatilidad excesiva de la divisa estadounidense, según desveló el gobernador del Banco de Inglaterra, Eddie George.

Respuesta de la Reserva

Los analistas especulan con la posibilidad de que la Reserva Federal de EE UU adopte en los próximos días una rebaja de emergencia de los tipos de interés para apuntalar su economía y que esta decisión provocaría una respuesta en cadena de los demás bancos centrales en la misma dirección.

El consejo del Banco Central Europeo mantiene hoy su reunión habitual en Francfort, en la que decidirá si mantiene o modifica el precio del dinero, actualmente en el 4,25%. Duisenberg ya aseguró ayer que "los actuales tipos de interés son los apropiados para el mantenimiento de la estabilidad de precios" en la zona del euro, pero fuentes financieras españolas reconocen que la posición definitiva de la entidad europea dependerá de las actuaciones que emprenda la Reserva Federal de EE UU.

El presidente de la autoridad estadounidense, Alan Greenspan, regresaba ayer a Washington procedente de Basilea (Suiza), de la reunión de los banqueros centrales del G-10, y se espera que hoy emita un comunicado valorando la situación.

La respuesta coordinada de los bancos centrales provocó la reacción en cadena de otros organismos. La Asociación Cambista Internacional (ACI) solicitó a los bancos que limitaran sus transacciones a lo estrictamente necesario. En España, las dos entidades principales, el Banco Santander Central Hispano (BSCH) y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) emitieron sendos comunicados en los que garantizaban la total normalidad de todas las operaciones.

 

Las autoridades europeas descartan una recesión

El Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea y el Comité Económico y Financiero de la UE lanzaron ayer un mensaje unánime de calma a los mercados y descartaron que los efectos del atentado contra EE UU puedan desembocar en una recesión en Europa. Sin embargo reconocieron que aún es pronto para evaluar el alcance del impacto.

El comisario de Asuntos Económicos, Pedro Solbes, y el presidente de turno del Consejo de Ministros de Economía y del Eurogrupo, el belga Didier Reynders, indicaron en una comparecencia pública extraordinaria su esperanza de que el impacto económico de los atentados sea "limitado", e insistieron en que "se adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar un funcionamiento apropiado de los mercados y la estabilidad del sistema financiero".

Solbes, no obstante, optó por la prudencia a la hora de calibrar el peligro de contagio, pues, según indicó ayer, los datos de que se dispone aún no permiten hacer una evaluación fiable. Además, Solbes advirtió que "después de la experiencia del último año, sabemos muy bien que el impacto de la situación en EE UU no se produce sólo a través del comercio, sino también a través de los flujos financieros".

De momento, Solbes se siente "más pesimista que hace una semana", cuando el comisario ya anunció que la zona euro crecerá este año probablemente por debajo de su potencial (cifrado en torno al 2,5%). Y para el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, "debemos afrontar las importantes consecuencias económicas" del ataque a EE UU.

Desde todos los Gobiernos europeos se lanzaron mensajes de calma a los mercados y a los ciudadanos, destacando el normal funcionamiento de los mercados.

El ministro de Finanzas alemán, Hans Eichel, insistió en que "no hay razón para construir un escenario de crisis". El vicepresidente español Rodrigo Rato restó dramatismo a la situación y aseguró que había mantenido contactos con los reguladores de los mercados de capitales, energéticos y del sistema financiero, quienes le transmitieron "total tranquilidad y total calma".

El comisario Solbes, además, descartó que los atentados de anteayer puedan perturbar el proceso de distribución de las nuevas monedas y billetes, ya en marcha desde el 1 de septiembre. El ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, recordó que en el próximo Consejo Europeo de Gante, que se celebrará el 19 de octubre, se presentará un informe sobre la situación del proceso de transición al euro, así como un plan detallado de seguridad ante cualquier emergencia en el momento culminante del proceso (1 de enero de 2002).

 

El G-7 y el FMI garantizan que el ataque no afectará a la economía

Los ministros de Economía y gobernadores de los bancos centrales del G-7 dieron ayer un paso al frente para garantizar que el ataque terrorista del martes contra Estados Unidos no desestabilizará la economía mundial. Y en el mismo sentido se manifestó el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ambas instituciones se han comprometido a velar por la salud económica.

Los siete países más industrializados del mundo aseguraron que van a "seguir muy de cerca los acontecimientos económicos y los mercados financieros" y que estarán "preparados para actuar si es necesario".

El FMI consideró que los atentados "tendrán un impacto limitado en la economía internacional y en el sistema financiero global". "Las instituciones y los sistemas monetarios están funcionando bien, lo que es muestra de un sistema financiero internacional resistente", explicó el director del FMI, Horst Köhler. Las autoridades "están tomando acciones para asegurar un funcionamiento ordenado de los mercados financieros", añadió.

Parálisis

Además de paralizar los mercados estadounidenses y provocar daños incalculables a muchas de sus empresas, los atentados del martes paralizaron la actividad de todo tipo de compañías. Coca-Cola, General Motors, Disney y muchas otras empresas emblemáticas enviaron a sus empleados a casa el martes como medida de precaución. Cientos de empresas neoyorquinas no abrieron ayer sus puertas porque buena parte de la ciudad está cerrada al tráfico. Y los economistas han avisado que la tragedia puede dañar a la ya maltrecha economía del país y al ánimo de los consumidores (que hasta ahora han sido el único pilar del crecimiento económico).

La ofensiva terrorista pilló fuera del país a los personajes claves de la economía estadounidense. El banquero central, Alan Greenspan, estaba en Suiza y el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, en Japón. El vicesecretario del Tesoro, Ken Dam, dijo ayer que el sistema financiero estadounidense "es y sigue siendo, fuerte" y que la economía sigue funcionando.

Pero muchos economistas privados se han apresurado a avisar que serán necesarias nuevas bajadas de tipos de interés para dar fluidez a los mercados e impulsar el ritmo de crecimiento económico.