Las garantías de la OPEP frenan la escalada del precio del petróleo

El mercado del petróleo volvió ayer en Londres a una relativa calma, tras la convulsa jornada del martes que conmocionó al mundo entero. La reiteración del compromiso de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de garantizar el suministro ha logrado frenar la escalada de precios. El barril de brent cedió ayer un dólar, aunque todavía se mantiene en los 28 dólares.

La jornada de ayer en el International Petroleum Exchange (IPE), el mercado energético más importante de Europa, puede calificarse de ajuste, tras la increíble alza registrada el martes como consecuencia de los espectaculares atentados que derribaron las Torres Gemelas de Nueva York y parte del Pentágono en Washington, causando miles de víctimas.

Las garantías acerca del suministro permitieron que los precios del crudo fueran a la baja durante toda la jornada. El brent perdió un dó-lar y terminó en 28 dólares.

El secretario general de la OPEP, Alí Rodríguez, pidió "prudencia" y reiteró el "compromiso" de todos los países miembros a "asegurar que el suministro de petróleo sea el adecuado para poder satisfacer las necesidades del mercado".

Estas declaraciones han sido refrendadas desde los Gobiernos de Venezuela, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Argelia y Arabia Saudí, miembros de la OPEP y productores del 20,2% de la oferta mundial de crudo, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Los graves acontecimientos no han variado la política de la OPEP de rebajar su oferta de crudo para mantener unos precios altos. "Por el momento no se necesita tomar acciones", señaló ayer el propio Rodríguez, dando a entender que la OPEP descarta por el momento un aumento de su producción oficial, que actualmente es de 23,2 millones de barriles diarios (el 40% de la oferta mundial).

El foco, en Oriente Próximo

Los analistas han optado por la cautela y la calma. "En principio no hay razones para que haya problemas en el mercado del petróleo", declaró a este diario una portavoz de la AIE. A donde apuntan los analistas es a Oriente Próximo.

En el golfo Pérsico se concentra más del 20% de la producción mundial de crudo. Si las pesquisas del Gobierno estadounidense terminan apuntando al conflicto árabe-israelí, los expertos creen que podría desatarse una grave crisis petrolera.

"Todo depende de la reacción de EE UU", señaló Julian Lee, analista jefe del londinense Centro de Estudios Globales de la Energía. Lee reconoció que "el mercado puede reflejar en los próximos días una gran volatilidad". El especialista londinense no garantizó un cambio en las perspectivas a largo plazo. "Quizá debamos cambiar nuestras estimaciones para 2002, pero aún no es seguro".

El escenario es, en cualquier caso, de gran incertidumbre. "Este atentado podría retrasar la recuperación económica de EE UU y provocar una bajada de precios", apuntó Lee.

"La potencialidad de una crisis aumentaría si se descubre que los culpables del atentado están vinculados a los territorios palestinos", apunta Milko Luis González, un experto de la Universidad Central de Venezuela. "Por el momento no hay ningún factor real que deba alterar las condiciones del mercado, ya que toda la maquinaria sigue funcionando", apunta este analista, que considera que si el responsable final es el millonario terrorista Osama bin Laden, la repercusión en el mercado sería mucho menor. Bin Laden se encuentra refugiado en Afganistán, "un país suficientemente alejado del conflicto", apunta González.

Una opinión en la que coinciden muchos analistas. "Si los culpables son los talibán o Bin Laden, el impacto en el precio no será muy grande", declaró a Bloomberg Mark Tyndall, de Artemis Investment Management.

La patronal petrolera de EE UU emitió ayer un comunicado en el que ponía todos sus recursos al servicio del Gobierno y garantizaba que "el suministro de petróleo se hará sin interrupciones". En España, las petroleras han garantizado que no repercutirán en los clientes las alzas provocadas por la incertidumbre. Todos los actores del mercado se conjuran para evitar que se extienda el pánico.

 

La AIE alerta sobre una caída de reservas de la OCDE como factor de riesgo

Las conclusiones de la Agencia son previas a los atentados sufridos por EE UU

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió ayer en su informe mensual sobre el mercado del petróleo que los nuevos riesgos para la estabilidad de los precios del sector se encuentran en el lado de las reservas.

Los inventarios de crudo de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que representan tres quintos del consumo mundial de petróleo, cayeron en julio a un ritmo de 600.000 barriles diarios, con lo que se situaron por debajo de los niveles del año pasado. Las reservas totales de la industria petrolera de la OCDE cayeron en julio un total de 25,5 millones de barriles, hasta situarse en los 2.577,2 millones de barriles.

El informe de la AIE se cerró antes de los atentados que el martes asolaron el corazón financiero y político de EE UU. Sin embargo, los portavoces de la Agencia insistieron ayer en que los ataques no han afectado al sector. "No ha habido ningún impacto en los fundamentos físicos del mercado", declaró a Europa Press el director del servicio de estudios de la organización, Klauss Rehaag.

La AIE prevé para este año un aumento de 520.000 barriles diarios respecto a 2000, hasta llegar a los 76,4 millones de barriles. El incremento mayor se dará en el trimestre de octubre a diciembre, cuando la demanda crecerá un millón de barriles diarios a causa del invierno en el hemisferio norte.

Como en otros ámbitos, la crisis económica hace que las empresas del sector están recurriendo a sus inventarios para hacer frente a la demanda de los consumidores. La necesidad de reponer estas reservas es ahora el gran factor que puede incidir en un alza de precios.

La situación de EE UU ilustra los riegos que se ciernen sobre el sector. El Instituto Americano del Petróleo informó ayer de que los inventarios de crudo del país son de 304 millones de barriles, 16 más que en 2000 por estas fechas, pero nueve menos que a principios de verano. EE UU importa el 60% del crudo que consume y la demanda media de este año asciende a 19,8 millones de barriles, el 25,9% del consumo mundial.

 

Cálculos iniciales cifran en 2,8 billones el coste para las aseguradoras

Los pagos lastrarán las cuentas de las entidades

Las entidades aseguradoras y reaseguradoras podrían tener que enfrentarse a la mayor catástrofe de la historia si se confirman las primeras estimaciones de analistas y de la agencia Moody's, que cifran en 2,77 billones de pesetas (15.000 millones de dólares, 16.700 millones de euros) las indemnizaciones por los ataques ocurridos el martes.

No obstante, los pagos podrían ser aún mayores. A las pérdidas causadas por la destrucción de las torres hay que sumar las de los cuatro aviones siniestrados y el colapso de otro edificio. Es más, algunos expertos indican que el coste de los seguros de vida de las víctimas puede ser mayor que los pagos por el derrumbamiento de las torres. En total, según BNP Paribas, las indemnizaciones pueden llegar a 7,4 billones (40.000 millones de dólares).

Los mayores pagos por catástrofes se remontan a 1992. Entonces, el huracán Andrew costó a las entidades 3,7 billones (20.000 millones de dólares). La mayor catástrofe provocada por el hombre fue el estallido de una plataforma petrolífera frente a Gran Bretaña en 1998.

Aproximadamente dos tercios de las indemnizaciones deberán ser afrontadas por las reaseguradoras, que según varios expertos, sufrirán los efectos del ataque en sus cuentas de resultados durante años.

Munich Re, por ejemplo, calcula que tendrá que afrontar pagos de 1.000 millones de euros. Swiss Re cifró en 131.000 millones (1.200 millones de francos suizos, 787 millones de euros) las indemnizaciones. La entidad suiza aseguró que su solvencia está garantizada, lo que calmó a los inversores. El sector en Europa repuntó ayer un 0,5% y después de las caídas del martes, Swiss Re y Munich Re subieron un 4,3% y un 5,2%, respectivamente.

Allianz calcula que tendrá que pagar unos 111.000 millones de pesetas (700 millones de euros) y ha rebajado un 17% la previsión de beneficio. No obstante, tanto Swiss Re como Allianz o Axa han comunicado que tardarán "algún tiempo" en recabar suficiente información para dar una cifra fiable.

Además, la lista de entidades afectadas puede ser larga e incluir a AIG, Berkshire o Lloyd's. Esto es así porque las compañías acuden al reaseguro, es decir, suscriben un contrato con otra entidad para trasladarle parte del riesgo, por lo que detrás de un contrato puede haber varias aseguradoras.

 

Salomon Smith Barney teme un impacto negativo de los ataques

La flexibilidad de la política monetaria será clave

La frágil situación que enfrentaba ya la economía de los Estados Unidos podría verse perjudicada por el impacto de los ataques terroristas del martes, informó ayer Salomon Smith Barney.

La casa de inversiones, que forma parte de Citigroup, asegura en un informe que la economía "podría ahora probar su vulnerabilidad, aunque el impacto (del ataque) no quedará claro hasta que se conozcan las cifras de septiembre". Básicamente, esta opinión de los expertos de la casa se refiere a la evolución de la confianza de los consumidores, que hasta ahora ha sido el pilar que ha impedido la caída de la economía estadounidense en la recesión.

El segundo elemento contemplado como "mecanismo de transmisión" de una eventual crisis es el precio del petróleo. El efecto de este elemento lo analiza de manera comparativa con anteriores situaciones recesivas desatadas por un aumento en el precio del crudo. "No es sólo el nivel, sino la duración de cualquier alza del precio del petróleo lo que determina si tiene un impacto duradero sobre la economía o el precio de otras activos", indica. Por lo que recomienda seguir de cerca la evolución de este factor.

Finalmente, el análisis se ocupa de la perspectiva de los mercados de bonos y de futuros. "La curva de rendimiento (de los bonos) y la flexibilidad del dólar estarán en el centro de los elementos bajo observación del banco central", para adecuar su política monetaria a la evolución de los mercados financieros, concluye el informe.