INTERNACIONAL

Schröder acepta abrir un debate europeo sobre el impuesto Tobin

En un discurso fundamental de política económica, el canciller alemán, Gerhard Schröder, se mostró ayer muy comprensivo con los críticos pacíficos de la globalización e incluso aceptó debatir en el marco de la Unión Europea (UE) el llamado impuesto Tobin, una propuesta para introducir una tasa a los flujos internacionales de capitales que fue relanzada recientemente por el primer ministro francés, Lionel Jospin.

"Desde luego conozco los argumentos de peso en contra de esta medida. Hay reservas jurídicas y de contenido y hay problemas prácticos y políticos en su realización", dijo el canciller en el marco de una jornada económica de su Partido Socialdemócrata alemán (SPD).

"Pero también sabemos de las debilidades del sistema financiero internacional, como los paraísos fiscales, los fondos especulativos y los derivados financieros", continuó Schröder, antes de sostener que pretende "hablar con los socios europeos y, en especial, franceses sobre cómo reaccionar a la relativa independencia adquirida por los flujos financieros especulativos".

La vieja propuesta del premio Nobel de Economía James Tobin había sido descartada de plano hace poco por el ministro de Finanzas alemán, Hans Eichel, quien sucedió en este cargo al carismático Oskar Lafontaine. Ayer mismo, este ex presidente de la socialdemocracia alemana anunció desde su retiro político que se ha afiliado a la organización no gubernamental alemana Attac, que promueve precisamente mayores controles a los flujos de capitales.

La postura del canciller también puede ser interpretada como un gesto de cortesía en vísperas de un encuentro informal con Jospin y el presidente francés, Jacques Chirac, que está previsto se celebre esta noche en Berlín.

Schröder insiste desde hace tiempo en que la "irreversible" globalización tiene que estar más "dirigida" desde la esfera política. Así lo volvió a subrayar ayer en un discurso en el que en repetidas ocasiones consideró legítimos los argumentos de muchos críticos de la globalización.

"Ellos son los gobernantes de pasado mañana", afirmó Schröder, quien, hace ya muchos años y aunque sólo durante poco tiempo, se consideró marxista.

"La ampliación de la UE es la repuesta de Europa a la globalización", afirmó el canciller, y defendió como único (y contrapuesto al estadounidense y asiático) el modelo social europeo, basado en la "ética de la participación".