La inflación sube al 3,8% tras el nuevo acelerón de febrero

La inflación jugó de nuevo una mala pasada en febrero. La crisis de las 'vacas locas' y la persistencia de las tensiones en sectores claves como los servicios y la energía propiciaron un aumento del IPC del 0,3%, lo que elevó la tasa interanual al 3,8%. La inflación subyacente se elevó de nuevo una décima, hasta el 3,2%, y la armonizada con Europa aumentó otras dos décimas, hasta el 4%. El Gobierno insiste en que estos repuntes son puntuales y que los precios se reducirán en lo que queda de año. Sindicatos, patronal y oposición política, por su parte, alertan del elevado nivel que está adquiriendo la tasa subyacente, como muestra de que la inflación ha calado en la estructura de la economía.

La inflación volvió a la carga en febrero, después del respiro de los meses de diciembre y enero. Según confirmó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de precios de consumo (IPC) aumentó el 0,3% el mes pasado, situando la inflación interanual -la que mide la variación de los últimos 12 meses- en el 3,8%, una décima por encima de la registrada en enero.

Tres son las causas fundamentales del rebrote de los precios en febrero.

En primer lugar, la persistente tendencia alcista de los servicios (4,6% en tasa interanual), especialmente de los precios de los hoteles y los de los restaurantes (4,8%), muy ligados al sector turístico. Se dejó notar también el alza de los servicios médicos (1,4%).

En segundo lugar, el comportamiento de los carburantes que, lejos de desacelerarse, continuaron contribuyendo a generar tensiones inflacionistas. La traslación de los últimos aumentos de precios del gasóleo y las gasolinas repercutieron especialmente en el grupo del transporte, con una subida del 0,5% en el mes y del 3,6% en tasa interanual.

El transporte es precisamente responsable de un tercio (0,08 puntos sobre 0,3) de la subida del IPC en febrero. A pesar de todo, los productos energéticos cayeron si se analiza en tasa interanual (del 6,3% al 4,5%), beneficiándose de la comparación con los fuertes aumentos de precios de 2000.

La tercera causa del fuerte rebrote de los precios en febrero se encuentra en el efecto distorsionador sobre el consumo del mal de las vacas locas, que incidió sobre el grupo de los alimentos. æpermil;stos registraron una subida global del 0,3% en febrero (descendieron, en cambio, un 0,5% en febrero de 2000), con una repercusión de otros 0,08 puntos en el índice del mes.

Dentro de este grupo destaca también el fuerte aumento de los alimentos elaborados (crecieron un 0,5%), mientras que los frescos descendieron esta vez un 0,2%, aunque acumulan un aumento del 8,4% en los últimos 12 meses. Los precios ligados a la vivienda también se incrementaron en demasía, otro 0,6% en un solo mes, sobre todo los gastos de conservación y comunitarios de la vivienda en propiedad.

Por contra registraron un buen comportamiento las comunicaciones. Los precios de este grupo cayeron un 0,7%, gracias a la bajada de las tarifas de telefonía móvil, aprobada en febrero. Otros descensos significativos fueron los del pescado fresco (-5,1%), los aceites (-1,1%) y el café (-0,55).

El análisis por comunidades autónomas prueba cómo el incremento de precios fue generalizado en febrero en el conjunto del territorio nacional. De todas ellas, sobresale Baleares, con un aumento del IPC del 0,8%. A gran distancia se encuentran Cataluña, País Vasco, Valencia y Extremadura, con aumentos del 0,4%.

Murcia es actualmente la comunidad con el IPC más alto (4,7%), casi un punto por encima de la media nacional. Cerca de ella se encuentran Baleares (4,2%) y La Rioja (4,1%).

 

La subyacente escala al 3,2% y la armonizada, al 4%

En febrero no sólo aumentó el IPC general. También lo hizo la inflación subyacente, la que descuenta el efecto de los elementos más variables que componen el índice general, como los precios de los alimentos frescos y los de los productos energéticos.

Así, la inflación subyacente aumentó en sólo un mes el 0,4%, colocando su tasa interanual en el 3,2%, una décima más que en enero. El aumento de la tasa subyacente es una buena muestra de que el alza de los precios energéticos y de los servicios ha calado en la estructura de la economía, algo que tardará tiempo en desaparecer, ya que se trata de un aumento de precios infiltrado en el conjunto de los sectores productivos.

Los servicios de estudios de entidades financieras, como el BSCH y el BBVA, esperan que a lo largo del año la tasa subyacente llegue, incluso, a superar al IPC general.

Por otra parte, otra nota preocupante es el aumento del IPC también en términos armonizados, criterio de homogeneización utilizado por Eurostat para comparar con el resto de estados miembros de la UE. Esta tasa se elevó en febrero desde el 3,8% al 4%, el doble del límite permitido por el Banco Central Europeo para garantizar la estabilidad de precios en la zona. Eurostat publicará en los próximos días la inflación armonizada del conjunto del área, una vez se conozcan los datos de todos los Estados.

En Francia y Alemania, la inflación también repuntó en febrero al igual que en España, por el petróleo y la crisis de las vacas locas.

 

El pollo y el cerdo, más caros

La crisis de las vacas locas sigue encareciendo el consumo de carne alternativa a la de vacuno. En febrero, el precio de la de cerdo aumentó un 4% (24% en un año); la de pollo, un 3,6%, y la de cordero, un 3%.

Por contra, la carne de vaca se abarató un 0,6%.