La UE fija la fiscalidad mínima de la energía tras retirar España el veto

La Unión Europea presenta mañana formalmente la propuesta sobre armonización fiscal de la energía, que fijará unos tipos de imposición mínimos para carburantes, gas, carbón y electricidad. El vicepresidente Rodrigo Rato ha aceptado levantar el veto a esta propuesta a condición de que el plazo de aplicación de la llamada ecotasa quede a discreción de cada Estado miembro.

Suecia, país que ostenta la presidencia de la UE este semestre y uno de los principales partisanos de la ecotasa, se considera satisfecha con haber logrado que, tras cuatro años de estancamiento, la armonización fiscal de la energía comience a avanzar de nuevo en Europa. "La dimensión internacional de esta política fiscal es más importante ahora que nun-ca", destaca el documento que Estocolmo presentará mañana al grupo de trabajo sobre asuntos financieros del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin). "La tendencia hacia un mercado integrado de gas y electricidad aumenta la necesidad de coordinar y armonizar las normas sobre fiscalidad de estos productos", añade el texto, al que España, que bloqueaba desde 1997 la propuesta, ya ha dado su visto bueno provisional. La comisaria de Energía, Loyola de Palacio, también celebraba esta misma semana, tras adelantar el plazo de liberalización de los mercados energéticos a 2005, el cambio de actitud del Gobierno de José María Aznar.

Fiscalidad mínima

La base de trabajo, afirma el departamento del ministro sueco de Economía, Bosse Ringholm, "continúa siendo la propuesta de directiva de la Comisión Europea". Ese texto incrementa la fiscalidad mínima obligatoria de los carburantes en casi un 25% en cuatro años y fija por primera vez niveles mínimos de imposición para el gasóleo, el fuel, el gas butano y natural y la electricidad.

La propuesta de Suecia ha conseguido disipar los temores de Rato a un severo impacto de la fiscalidad de la energía en la inflación. La UE ofrece ahora la posibilidad de que la imposición mínima para gas, carbón y electricidad sea cero por un periodo sin limitación temporal determinado.

"Las nuevas normas", dice el texto de la Presidencia, "sólo serán obligatorias para esos productos una vez que el Estado miembro decida comenzar a gravarlos". En ese preciso instante, que se deja a la elección de España, la imposición será de hasta cuatro pesetas por litro de gasóleo de calefacción, 33 pesetas en una bombona de butano de seis kilos o 163 pesetas por megavatio de electricidad.

En el capítulo eléctrico, Rato dispone de margen para incorporar la ecotasa gracias al más de 10% de abaratamiento que, según la Comisión Europea, ha propiciado la liberalización del 53% del mercado eléctrico español (aún por debajo de la media europea, del 66%).

Además, en el recibo de la luz español sigue figurando un recargo del 4,5%, que hasta principios de este año se destinaba a la financiación de los costes de transición a la competencia, pero que ahora no tiene ninguna causa imponible determinada.

Estocolmo reconoce que "hasta ahora había sido imposible acordar un aumento de los tipos mínimos (...) y la inclusión de nuevas energías". Por ello, "el propósito de la Presidencia en el encuentro del próximo 16 de marzo es centrarse en las normas generales para una estructura global de fiscalidad de la energía".

Ecofin estudiará el texto definitivo el próximo 5 de junio. Suecia concluye poco después su presidencia con una cumbre de jefes de Gobierno en Goteborg (16 y 17 de junio), cuya agenda incluye, precisamente, "la integración del medio ambiente y el desarrollo sostenible en todas las políticas comunitarias".

Mañana, los Quince discutirán ya la fiscalidad aplicable a los sectores industriales con una necesidad de consumo energético intensivo y las posibles exenciones que se les pueden conceder. Además, se tratará la fiscalidad de la producción, la distribución y el consumo de la energía eléctrica.