Iberdrola revisará sus estatutos para reducir el número de consejeros

Iberdrola quiere reducir a 20 el número máximo de miembros de su consejo de administración, según la propuesta que se realizará en la próxima junta de accionistas de la sociedad. Mientras, sus gestores y, fundamentalmente, sus accionistas de referencia barajan seriamente la opción de la alemana Eon para compartir el futuro de la eléctrica vasca.

Iberdrola está a punto de cerrar la convocatoria a los accionistas que se celebrará en fechas posteriores al 13 de mayo, día en el que los ciudadanos del País Vasco están convocados a las urnas para elegir un nuevo Gobierno autónomo.

En la convocatoria, cuyos principales puntos del orden del día serán debatidos en la reunión que mantendrán mañana en Madrid el máximo órgano de gobierno de Iberdrola, está previsto que se incluya un apartado para modificar los estatutos sociales y fijar en un mínimo de 14 y un máximo de 20 el número de consejeros de la sociedad. Esta reducción se solicitará a los accionistas para adaptarlo a las tendencias que se registran en el gobierno de las sociedades cotizadas.

Para adecuar la nueva estructura, se incluirá una disposición transitoria por el cual las vacantes que se produzcan se irán amortizando hasta que el número quede reducido a 20. No obstante, el consejo estará integrado, en principio, por 22 miembros, que deberán ser reelegidos en la junta por un periodo máximo de cinco años. La lista, según fuentes consultadas y salvo imprevistos, no reflejará nuevas incorporaciones y supondrá un reedición del consejo actual.

En la junta también se propondrá el establecimiento de un plan de retribución para los empleados consistente en derechos de opción sobre acciones de la sociedad facultando al consejo para que decida sobre su aplicación, desarrollo y ejecución.

En la reunión de mañana se prevé aprobar las cuentas de resultados del pasado ejercicio. Pero, además de estos temas habituales en la marcha de una sociedad, Iberdrola se enfrenta tras su fallida fusión con Endesa a una redefinición de sus objetivos empresariales, que serán analizados, pero sobre los que mañana no está previsto que el consejo tome una decisión.

Y es que la primera clave en el diseño del futuro de la eléctrica vasca reside en la determinación que tome la alemana Eon, que, según medios del sector, será consensuada con los dos grandes accionistas de la eléctrica vasca: BBVA y BKK. El blindaje de la empresa impide que un accionista tenga derechos políticos por encima del 10%, con independencia de su participación.

Consenso

En esa línea, los mismos medios añaden que los accionistas y la dirección no temen una oferta hostil y que la entrada del grupo alemán, de producirse, será consensuada. Y subrayan que el acuerdo, no obstante, se presenta como muy complejo. En cualquier caso, la solución pasaría por el mantenimiento de la presencia de sus actuales socios de referencia (ya sea con una oferta conjunta) y la identidad de la empresa.

Otra alternativa, más defendida desde el interior de la eléctrica, se basa en que sea Iberdrola la que lidere su propio proceso de crecimiento, tanto a través de su generación de recursos como de adquisiciones.

 

La carta de EDP que tardó 12 días en llegar

El presidente de Iberdrola envió una misiva el pasado 15 de febrero a su colega de Electricidade de Portugal, Francisco de la Fuente, para mostrar sus discrepancias por la ruptura unilateral por el grupo portugués del pacto existente entre ambas compañías.

Y en el primer párrafo Oriol destaca que Iberdrola recibió el pasado 31 de enero una carta, fechada el 19 de ese mismo mes, en la que se comunicaba la mencionada decisión de EDP. Determinación basada en el proceso de fusión todavía abierto entre Iberdrola y Endesa, así como en la oferta que preparaba sobre Cantábrico.

Para el presidente de Iberdrola, la complejidad del escenario aconseja "una reconsideración de la problemática surgida" y la designación de un interlocutor para alcanzar "una solución consensuada".