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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. EFE

Así es la “histórica rebaja de impuestos” de EE UU

Reducirá la tasa de repatriación de beneficios empresariales del 35% al 10%

Sociedades pasará del 35% al 15%

Tres días antes de que Donald Trump cumpla sus primeros 100 días como inquilino de la Casa Blanca, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el director del Consejo Económico (organismo que asesora a la Casa Blanca sobre política económica), Gary Cohn, fueron los encargados de la puesta en escena del esbozo –no hubo grandes detalles– de su reforma fiscal, la primera de gran tamaño que se pone en marcha desde las realizadas por Ronald Reagan (1986) y John F. Kennedy.

Mnuchin se encargó de avanzar que el plan sería “el mayor recorte de impuestos y la mayor reforma tributaria” de la historia del país y poco después presentó un “recorte masivo de impuestos para las empresas” con el objetivo de lograr una tasa de crecimiento anual del 3% para el país. Una proclama que no provocó una gran reacción en Wall Street, que ya venía descontando desde noviembre del año pasado una rebaja fiscal para las empresas.

La propuesta se basa en cuatro pilares: crecimiento de la economía y creación de millones de puestos de trabajo, simplificar el pago de impuestos, rebajar las tasas a las familias, especialmente las de clase media y bajar los impuestos a las empresas.

Gary Cohn aseguró que mientras que otros países han trabajado en los últimos años para atraer a las empresas con mejoras fiscales “EE UU no ha hecho nada” y se ha convertido “en uno de los países menos competitivos del mundo” para atraer firmas extranjeras.

A grandes rasgos la reforma busca reducir la presión fiscal de las empresas a través de una rebaja del impuesto de sociedades de 20 puntos, desde el 35% actual –que sube hasta el 39,6% con las tasas locales– al 15%. Un descenso fiscal sobre el que recalcaron que no será solo para las grandes corporaciones sino también para las pequeñas y medianas empresas.

La medida que tendrá un fuerte impacto en las cuentas públicas, dado que el Gobierno de Estados Unidos dejará de ingresar dos billones de dólares en la próxima década según cálculos de la Tax Foundation. Algo que desencadenaría la desacelaración de la economía a la larga.

Sin embargo, el secretario del Tesoro insistió en que el plan no implicará más endeudamiento federal y aseguró que “se pagaría por sí solo gracias” al impulso económico generado. El déficit de EE UU se situó en 2016 en el 3,2% del PIB, alcanzando los 587.000 millones de dólares.

Otra de las medidas más esperadas era la rebaja de la tasa de repatriación de los beneficios obtenidos en el extranjero por las empresas estadounidenses que ahora es del 35%. Mnuchin eludió concretar el descenso y mencionó que será una “tasa muy competitiva” pero sin dar más detalles, pese a que el mercado esperaba que la tasa se situara en el 10%. “Esperamos que millones de dólares retornen y sean reinvertidos en EE UU en la creación de empleos”, comentó.

Muchas empresas optan por no repatriar el dinero que han logrado en el extranjero para evitar este peaje fiscal. Consideran que el gravamen del 35% es excesivo e implica una doble tributación en la medida en que los beneficios ya han tributado previamente en el país en el que se han generado.

Según los últimos cálculos, las compañías estadounidenses tienen en otros países 2,6 billones de dólares. El Centro de Política Fiscal estima que con este impuesto se podrían recaudar 148.000 millones de dólares a lo largo de la próxima década, y los analistas creen que se estimularía la economía estadounidense al fomentar la inversión interna, aunque alertan del incremento de la deuda por la bajada de impuestos. A modo de ejemplo, Apple cuenta con 230.000 millones de dólares en el exterior, según la información recogida por la compañía de la manzana a cierre de 2016.

Pese a lo anunciado por Donald Trump en la precampaña, la Administración de EE UU ha decidido paralizar sus planes para un nuevo arancel para las importaciones de productos extranjeros. “No creemos que funcione en su formato actual y vamos a continuar teniendo discusiones [con los líderes del Congreso] sobre la reforma que se estime oportuna”, comentó Mnuchin.

En cambio, la reforma prevé la reducción de siete a tres los tramos de la fiscalidad de los contribuyentes –10%, 25% y 35%–, establece nuevas deducciones para el cuidado de niños y además duplicará las deducciones estándar y eliminará el impuesto de sucesiones.

Desde Link Securities recuerdan que tras la presentación de la reforma fiscal aún quedará su aprobación en el Congreso. Algo que desde la casa de análisis consideran que “no va a ser fácil, con el partido Republicano dividido y el Demócrata oponiéndose a todo”.

Por el momento, los demócratas consideran que es demasiado favorable a los contribuyentes más ricos y que beneficia más a las rentas del capital frente a las del trabajo.

Una oposición que Trump ya se encontró además en su intento por revocar el Obamacare de Barack Obama y para la que no encontró suficientes apoyos en su propio partido. Gary Cohn se mostró confiado en contar con el apoyo de los demócratas porque el plan, aseguró, “es bueno para los americanos”, comentó en línea con el eslogan de America first promovido por Donald Trump.

El siguiente paso llegará el próximo mes de mayo. La Casa Blanca aseguró que será el próximo mes cuando “la Administración Trump se reunirá con las partes interesadas para recibir sus propuestas”.

La expansión ha servido de impulso a los mercados desde la llegada del magnate a la presidencia. Desde su victoria en las elecciones el pasado 8 de noviembre, el Dow Jones se revaloriza un 15,2%, el S&P 500 sube un 11,8% y tecnológico Nasdaq, un 15,46%. Estos ascensos han permitido a los índices de referencia de Wall Street revalidar sus máximos históricos y sobrepasar algunos niveles claves. Pocos días después de Trump ganara a Hillary Clinton, el 22 de diciembre, el Dow Jones superó los 19.000 puntos. A finales de enero se hizo con los 20.000 y a principios de marzo, con los 21.000, nivel que volvió a recuperar.

Sin embargo, hoy los inversores parecen haberse quedado fríos a los escasos detalles aportados por el Gobierno. Los índices de referencia se mantienen estables con ganancias del 0,2%. Estos ascensos son suficientes para que el S&P 500 y el Nasdaq revaliden sus máximos históricos.

Las expectativas en las reformas de la Administración Trump también están teniendo su efecto en el mercado de divisas. Después de la fortaleza mostrada por el euro tras el resultado de las elecciones en Francia, hoy el dólar toma el relevo y en su cruce con la divisa europea sube cerca de un 0,5%, hasta los 0,92 euros.

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