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Manual contra el empleado tóxico
Manual contra el empleado tóxico

Manual contra el empleado tóxico

Los empleados conflictivos a veces son difíciles de detectar porque rinden en lo profesional, según un estudio.

Empleados como el televisivo doctor House, eminencias en lo profesional, pero insoportables en lo personal abundan más de lo que parece. Arrogantes, conflictivos, incluso ladrones y mentirosos, compensan su incapacidad para las relaciones sociales con talento para su trabajo, lo cual hace más difícil detectarlos y plantearse siquiera su despido. Después del 'jefe tóxico' llega el 'empleado tóxico'. Algunos ni siquiera trabajan bien; son especialistas en perder el tiempo y en hacérselo perder a los demás.

En un episodio de la serie, House va ocupando sucesivamente los despachos de sus jefes para forzarles a que repongan en el suyo una moqueta manchada de sangre. Los provocadores de conflictos como él son los que más abundan, según una encuesta de la consultora Otto Walter presentada ayer en un desayuno organizado por APD. El 90% de los jefes afirman haber sufrido a este tipo de perfil, que llegan a faltar al respeto de compañeros, jefes y clientes. Envenenan las relaciones en los departamentos y, a veces, las múltiples decepciones llevan a los jefes a perder la confianza en las personas o establecer relaciones 'distantes y mecánicas' con sus subalternos, señaló Paco Muro, presidente ejecutivo de Otto Walter.

Un 62% de los encuestados denuncian a los 'holgazanes', que se escaquean del trabajo rutinario. El 33% se queja de los que 'pierden el tiempo intencionadamente', ocupándose de asuntos personales. Los 'incompetentes' tienen un 47% de referencias y los 'mentirosos y ladrones', un 40%. Falsificar recetas o espiar el historial médico de su ex esposa son algunos de los méritos de House en este apartado.

Las mujeres sufren un mayor número de subalternos arrogantes o que las boicotean por su cargo

Hay quienes simplemente la tienen tomada con el jefe. El 27% de los 642 directivos y jefes intermedios de empresas grandes y medianas encuestados por Otto Walter denuncia ese comportamiento, la misma cantidad que se queja de 'arrogancia'. En el caso de las jefas mujeres, los porcentajes suben al 38 y al 30%, respectivamente. Muro explicó que 'ciertos personajes no aceptan ser mandados por una mujer, aunque entre ellos también hay mujeres'.

El principal problema de los empleados tóxicos es que los arrogantes y conflictivos muchas veces también rinden bastante profesionalmente. 'Son muy cómodos para la organización pero perjudican el espacio social', señaló Tomás Pereda, director de Recursos Humanos de Hertz España. 'Los que no saben lo que realmente ocurre no entienden que sus jefes quieran desprenderse de ellos', añadió Muro. 'Es un problema para los mandos intermedios'.

Por eso Muro reclamó la colaboración de los propios empleados en la detección de esos perfiles indeseables. Y dada la escasez de sentencias que reconocen la procedencia de un despido por bajo rendimiento del empleado, 'en caso extremo es mejor asumir los inconvenientes de un despido improcedente y no retrasar lo inevitable, porque se termina haciendo el ridículo', añadió. En esos casos, sobre todo si el motivo es un robo, los compañeros deben saber los motivos del despido, a juicio de Quesada.

Para evitar situaciones tan violentas es mejor prevenir. Fernando López Aranda, director de Recursos Humanos de la transportista DHL, apuntó que a menudo se comete el error de cubrir las plazas demasiado pronto.

Muro defendió que la legislación amplíe el contrato de prueba hasta un año de duración. Y recomendó que se hagan evaluaciones de los jefes con frecuencia. 'Aquellos que obtengan buenas notas deben tener confianza plena de la dirección' a la hora de despedir a alguien. Águeda Quesada, directora de Recursos Humanos del Hotel Intercontinental, en el que se celebró el desayuno, apuntó el riesgo de perder a los buenos trabajadores, que huyen del mal ambiente creado por algunos empleados.

En la ficción, el doctor House es jefe de tres médicos, todos los cuales se marchan al final de la tercera temporada de la serie. La directora del hospital decide apostar por él, quizás porque sea imposible encontrar un médico con tanto talento. Pero la vida real es distinta. A juicio de Paco Muro, por muy talentoso que sea un empleado, 'cuando se va, florece el trabajo de sus compañeros y no se le echa de menos'.

Las conductas más desquiciantes caben en ocho horas de trabajo

Conflictivos

Critican siempre a los demás y no ven sus propias carencias, cuestionan todas las decisiones, se quejan continuamente y buscan culpables entre los compañeros cuando se comete un error. También airean problemas del departamento con terceros, hablan mal de la empresa a los clientes, crean subgrupos en el equipo, levantan rumores falsos, van siempre con segundas y manipulan a los más débiles para ponerlos en contra de los demás.

Holgazanes

Hacen sólo lo que les gusta, están muchas horas en la oficina sin hacer nada, son verdaderos 'artistas' en lograr que los demás hagan su trabajo y en evitar tareas complicadas. Cogen bajas injustificadas a menudo, atienden asuntos personales en el trabajo, pierden el tiempo con llamadas y en internet y no están en su puesto por estar deambulando y charlando. Además, dejan 'tirados' a los clientes y son impuntuales cuando no están los jefes.

Incompetentes

Hacen sus tareas de forma desordenada e irresponsable, de modo que tengan que encargarse los demás, interpretan siempre erróneamente las instrucciones, dicen que lo han entendido todo y luego no es así y hay que estar constantemente detrás de ellos para que acaben bien las cosas. No llevan lo importante preparado, no cumplen los plazos, dejan las tareas hasta el último momento, retrasan a los demás y no piden ayuda cuando la necesitan.

Ladrones

Acusan falsamente sin pruebas y con intención de hacer daño, mienten, falsifican documentos e informes, cometen fraudes, se quedan con dinero que correspondía a sus compañeros, roban material de la empresa e incluso usan la tarjeta corporativa para fines personales. También hacen descuentos irregulares a amigos, roban know-how de la empresa, traicionan al jefe y a los compañeros o reclaman dinero que no es suyo.

Antijefes

Tratan de desacreditar al jefe delante de otros compañeros, le tienen envidia, le amenazan, le culpan de lo que hacen mal los empleados, se toman sus indicaciones como algo personal, le puentean con mala intención y tratan de engañarle. Se apropian de méritos que corresponden a todo el equipo, retan al jefe delante de los compañeros, ponen las cosas difíciles al que empieza y tratan de acabar con él para ocupar su puesto.

Arrogantes

Este tipo de empleados se comportan con superioridad y arrogancia, son autoritarios y soberbios, creen que lo saben todo y no admiten otras opiniones por considerarlas 'inferiores'. Se apropian de medallas ajenas, actúan como si sus funciones fueran las más importantes de la empresa, no asumen nunca sus errores, van de listos y luego no cumplen, opinan sobre lo que no saben y buscan el protagonismo.