La NASA descubre que el escudo invisible de Júpiter es más complejo que el de la Tierra
Esto, que se ha descubierto gracias la sonda Juno, ha sido toda una sorpresa ya que no se pensaba que no era así.


La sonda Juno de la NASA ha revelado que Júpiter esconde más de lo que se pensaba en su escudo. Este no se limita a frenar el viento solar -como hace el nuestro-, en este caso despliega un sistema de defensa con plasma que es mucho más elaborado. Una gran sorpresa para los científicos.
Los datos recogidos en diciembre de 2024, muestran que el gigante gaseoso utiliza ondas de plasma con múltiples frecuencias para evitar el bombardeo constante de partículas solares. Esto cambia la forma de entender la interacción entre el Sol y Júpiter (a la vez que ofrece un laboratorio natural para estudiar fenómenos imposibles de medir de cerca como, por ejemplo, los remanentes de supernovas).
Lo encontrado en Júpiter por la NASA
Esto tiene que ver con el llamado choque de proa (una frontera invisible donde el viento solar -que es una corriente supersónica de partículas con carga-, se encuentra con el campo magnético de un planeta. En la Tierra, esta cumple una función protectora que frena y calienta las partículas entrantes, desvenado de esta forma mayor parte de ese flujo. Júpiter es distinto: su campo magnético es descomunal, y el viento solar llega con una intensidad muy diferente que gracias a la sonda Juno se han podido medir como nunca.

El caso es que lo que ha sorprendido a los científicos de la Universidad de Iowa es que Júpiter emplea un mecanismo de disipación de energía basado en ondas de plasma con armónicos (es decir, que varias frecuencias que actúan a la vez). Este uso funciona de una forma similar a la música, donde un acorde produce un sonido más rico que una sola nota. El caso es que esto posibilita frenar una mayor cantidad de partículas solares.
Pero hay algo más…
Esta también se ha conocido gracias a la sonda Juno que, antes de alcanzar el choque principal el viento solar, este se encuentra con una serie de estructuras menores denominadas shocklets. Estas regiones de Júpiter actúan como una primera línea de frenado, de modo que el impacto más importante recibe un flujo ya parcialmente ralentizado. Esto no se había observado antes con tanto detalle en un planeta exterior, y menos aún con la capacidad de analizar las ondas de plasma involucradas.
Lo cierto es que, hasta ahora, otras sondas habían detectado la presencia del choque de proa en planetas exteriores, pero carecían de la resolución necesaria para desentrañar la estructura de las ondas. Juno, que lleva la herramienta Waves, ha conseguido dar este salto a la alta resolución.

La importancia de este descubrimiento
Esta va más allá del sistema solar. Los choques con más energía del universo se producen en, por ejemplo, los remanentes de supernovas -donde una estrella moribunda expulsa material a velocidades extraordinarias-. Aunque las condiciones son mucho más extremas que las de Júpiter, lo descubierto gracias a la sonda Juno de la NASA permite estudiar fenómenos en las galaxias que, de otro modo, resultarían imposibles de medir en estrellas lejanas.
Aparte de lo mencionado, hay que destacar que la misión Juno, que orbita en Júpiter desde julio de 2016, sigue enviando datos que permiten revisar las ideas establecidas sobre cómo los planetas gigantes interactúan con su entorno estelar. Y, como lo que hemos indicado, siempre aparecen sorpresas.