SpaceX no puede con el cielo de Texas: retrasa el vuelo 13 de Starship
El motivo es la tormenta Bertha. La compañía ha decidido que sea este mismo viernes cuando se haga un nuevo intento.


El vuelo de prueba número 13 de Starship tendrá que esperar unas horas más. SpaceX ha decidido aplazar el lanzamiento previsto para el jueves debido a las condiciones meteorológicas asociadas a la tormenta tropical Bertha, un fenómeno que está afectando a la visibilidad sobre el sur de Texas -y que compromete uno de los principales objetivos técnicos de la misión-.
Es solo un pequeño retraso
La propia compañía ha indicado que la nueva fecha programada es este mismo viernes 24 de julio (si las previsiones se cumplen, la nueva ventana de lanzamiento se abrirá el viernes y mantendrá una duración de 90 minutos, comenzando a las 17:45 horas del centro de Estados Unidos con una diferencia de siete hora con España, siendo posible verlo en directo). Además, la compañía ha explicado que una de las metas más importantes de este vuelo es obtener imágenes claras desde tierra del escudo térmico de Starship mientras atraviesa una fase de máxima presión dinámica durante el ascenso, algo que no será posible con las condiciones atmosféricas registradas este jueves.
La decisión supone el segundo retraso que experimenta esta misión en apenas dos semanas. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en el intento anterior. Eso sí, esta vez no existe ningún problema relacionado con el vehículo ni con sus motores, al contrario que en anterior cuando SpaceX intentó lanzar el sistema desde Starbase. La cuenta atrás llegó hasta el instante final, pero un aborto automático detuvo la operación en T-0 después de que cuatro de los 33 motores Raptor del propulsor Super Heavy 20 no lograran encenderse correctamente.

Tras aquel incidente, Elon Musk explicó que dos de esos motores debían ser retirados y sustituidos antes de volver a intentarlo. Durante los días posteriores, los equipos técnicos llevaron a cabo una intensa campaña de trabajo que incluyó la separación de la nave Ship 40 y el propulsor Booster 20, el reemplazo de componentes, verificaciones de fugas y nuevas inspecciones. Una vez completadas todas las tareas, el conjunto volvió a ensamblarse en la plataforma de lanzamiento.
Un retraso completamente lógico
En esta ocasión, el hardware no ha sido el problema. Según ha explicado SpaceX, las nubes y las condiciones meteorológicas derivadas de la tormenta impiden obtener las imágenes de alta calidad que los ingenieros necesitan para estudiar el comportamiento del escudo térmico durante una de las fases más exigentes del vuelo. Y, dado que la compañía considera especialmente valiosos esos datos debido a que Starship volará bajo una presión dinámica superior a la de pruebas anteriores, la buena visibilidad es vital.
Más allá del retraso, el vuelo 13 representa un paso importante para el desarrollo del gigantesco sistema de lanzamiento de SpaceX. Será la segunda vez que vuelen las versiones V3 de Starship y Super Heavy, que debutaron durante el vuelo 12 celebrado en mayo.
En cuanto al perfil de vuelo, el plan seguirá una estrategia similar a la empleada durante el vuelo anterior. El propulsor Super Heavy 20 realizará una maniobra de retorno o boostback burn y posteriormente intentará un encendido final para amerizar de forma controlada en el Golfo de América. Mientras tanto, la nave Ship 40 continuará una trayectoria suborbital que la llevará hasta el océano Índico, donde está previsto que complete su descenso sobre el agua.

No obstante, SpaceX también introducirá algunas diferencias respecto a la misión 12: el propulsor ejecutará una fase de ascenso más agresiva después de superar el conocido punto de máxima presión aerodinámica, o Max Q. Por su parte, el escudo térmico de Starship incorpora nuevas losetas equipadas con sensores de carga capaces de medir las tensiones que experimenta la estructura bajo condiciones más exigentes.
Todos los datos que consiga SpaceX serán fundamentales para los próximos pasos del programa. De hecho, el vuelo 13 podría convertirse en una misión decisiva para el futuro inmediato de Starship. Si la prueba alcanza los objetivos previstos, SpaceX ya tiene la vista puesta en un escenario mucho más ambicioso: avanzar hacia un vuelo orbital completo durante la siguiente misión número. Hay, de nuevo, todas las miradas estarán puestas en el cielo de Texas este viernes, siempre que el tiempo permita finalmente despegar a la nave más grande jamás construida por SpaceX.