Redes WiFi públicas y privadas: estas son las diferencias que debes conocer
Explicamos los motivos por los que en muchas ocasiones supone un riesgo el uso de redes públicas. También mostramos pasos para estar más tranquilo al utilizarlas.


Las redes WiFi públicas son conexiones abiertas que cualquiera puede utilizar en cafeterías, aeropuertos, hoteles o bibliotecas. Las privadas, en cambio, exigen contraseña y están gestionadas por un propietario (tu router doméstico o la red de tu oficina). La diferencia clave está en el control de acceso y en las medidas de seguridad: en las primeras suele primar la comodidad, mientras que en las segundas se configura quién entra, cómo se encripta el tráfico y qué dispositivos tienen prioridad.
Acceso, cifrado y estándares que importan
Una WiFi pública no suele dar uso a cifrado en absoluto o recurrir a configuraciones débiles; muchas permiten el acceso con solo aceptar unos términos en una página cautiva. En cambio, las redes privadas utilizan contraseñas y protocolos de protección modernos como WPA2 o WPA3, que cifran las comunicaciones entre tu dispositivo y el punto de acceso.

Es importante conocer que Android incorpora soporte para WPA3 y para WiFi Enhanced Open (OWE), que cifra el tráfico incluso en redes abiertas sin contraseña, aunque sin autenticar a los usuarios. Además, en despliegues mixtos, los routers pueden anunciar WPA2/WPA3 a la vez y los móviles compatibles eligen automáticamente WPA3.
¿Por qué las WiFi públicas elevan el riesgo?
En una red abierta, terceros pueden espiar tráfico no cifrado, redirigir a páginas maliciosas e, incluso, interponerse entre tu móvil y el servidor (ataques man‑in‑the‑middle). También proliferan los evil twin: puntos de acceso falsos que copian el nombre de la red legítima para que te conectes sin darte cuenta. Organismos de ciberseguridad advierten, además, de técnicas como la inyección de proxys o el sniffing para capturar datos. El resultado es que credenciales, cookies de sesión y otra información sensible quedan expuestas si el sitio o la app no protegen bien la conexión.
Señales de que una WiFi es -relativamente- segura
En tu móvil verás un candado junto al nombre de la red cuando requiere contraseña; es una pista visual útil para distinguir redes totalmente abiertas de las que usan algún nivel de protección. Confirma siempre con el personal del local el nombre exacto de la WiFi y comprueba, en los detalles de la conexión, que el tipo de seguridad es WPA2 o, mejor, WPA3
Una vez conectado, verifica que los sitios muestran https con candado en el navegador: así viaja cifrada la información que envías a esa web, incluso si la red no es la ideal. Evita redes con WEP o marcadas como Open.
Es importante destacar que los evil twin suelen imitar el SSID del lugar con mínimas variaciones, se anuncian con una señal más potente para colocarse arriba en la lista y, a veces, clonan la página cautiva para pedir credenciales. Si ves varios nombres casi idénticos o un aviso del navegador sobre certificados, no continúes. Pregunta el SSID oficial y evita dar usuarios y contraseñas en portales dudosos.
Qué no hacer nunca en una WiFi pública
No accedas a banca online, pagos ni tampoco te conectes a servicios críticos (correo, gestor de contraseñas, paneles de administración) desde una WiFi pública. Evita descargar aplicaciones o actualizaciones fuera de las tiendas oficiales y no permanezcas logueado en cuentas sensibles cuando termines. Este tipo de actividades multiplican el daño potencial si alguien intercepta tu sesión.

Si no te queda otra que utilizar una WiFi pública, así reduces el riesgo
- Activa una VPN fiable antes de abrir el navegador o las apps. Una VPN crea un túnel cifrado que dificulta el espionaje del tráfico en redes compartidas. Tanto la NSA como la FCC recomiendan su uso cuando no puedes evitar un hotspot público.
- Desactiva la conexión automática a WiFi y olvida redes públicas antiguas. Evitarás que el móvil se enganche solo a un “evil twin” con el mismo nombre de red.
- Usa la aleatorización de MAC. Android la habilita por defecto desde Android 10 para dificultar el rastreo por redes; puedes gestionarla en los detalles de cada WiFi.
- Desconecta funciones de compartición local y mantenido por defecto el firewall del sistema. Minimiza así la exposición a conexiones entrantes en la misma red.
- Prioriza la red móvil si vas a enviar datos especialmente sensibles. Incluso las autoridades de consumo estadounidenses aconsejan tirar de datos móviles antes que de una WiFi abierta cuando hay información crítica en juego.
- En dispositivos Samsung de empresa, las capas de seguridad de Knox aportan protección del sistema y del almacenamiento, aunque no eliminan por sí solas los riesgos de una red abierta: combina esas defensas con las prácticas anteriores.
Diferencias prácticas de gestión entre una privada y una pública
En una WiFi privada, quien administra el router puede decidir quién entra, segmentar dispositivos, fijar contraseñas fuertes y protocolos modernos, revisar qué equipos están conectados y establecer reglas de firewall. En una pública, esa capacidad de control no está en tus manos y, además, compartes el medio con desconocidos que pueden saturar el ancho de banda o intentar descubrir servicios expuestos en tu dispositivo.