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Inteligencia Económica
Opinión

La economía de los populismos en Europa (II): propuestas de gasto y recorte contradictorias

Las recetas económicas de los partidos populistas europeos son heterogéneas. Coinciden en el diagnóstico pero mezclan lo ultraliberal con el proteccionismo.

Santiago Abascal, el 13 de julio en un mitin de Vox en Valencia en el que participó por videoconferencia la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.Biel Aliño (EFE)

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La semana pasada se publicó una primera entrega sobre la economía ligada a los populismos, en el que vimos:

  • Que los gobiernos populistas están el doble de tiempo en el poder que los no populistas
  • Una vez que un país vota populista, es más probable que vuelva a tener otro gobierno populista
  • La subida de los precios cotidianos, es decir, la inflación de la cesta de la compra, es uno de los factores que impulsan el voto a partidos populistas
  • Los populistas tienen un programa de Gobierno, sea de izquierdas o de derechas, que impulsa los precios al alza
  • Los territorios que han “dejado de importar” son el caldo de cultivo perfecto para el populismo

Aunque hay muchos elementos comunes, y literatura académica que analiza cómo el malestar económico conduce al populismo y cómo este luego impacta en la economía, la agenda programática que presentan es muy diferente según el país y las características culturales del colectivo al que apelan.

“Estos partidos son homogéneos en el diagnóstico, muy heterogéneos en la receta”, dice Andrés Rodríguez-Pose, geógrafo económico en la London School of Economics (LSE) que ha estudiado y documentado ampliamente este fenómeno. Se comparte la arquitectura narrativa de que el problema viene de fuera y la soberanía es la solución. Pero se adapta localmente a las particularidades del país, Eso sí, a medida que estos partidos se acercan al poder, aligeran las promesas económicas caras y verificables y cargan el peso en las culturales, que son más baratas de prometer y mucho más difíciles de falsear.

En muchos casos el hibridaje de corrientes les hace incalificables y aunque practican un “capitalismo de Estado” que les va acercando al modelo chino y al final se convierte en un “capitalismo de amiguetes”, al estilo Donald Trump.

El caso europeo es todavía más diverso, y estas son algunas de sus diferencias:

🇫🇷 Francia

Aunque se le enmarca en la extrema derecha, el Partido de Marine Le Pen, el Rassemblement National francés, es el más divergente con las otras formaciones en el mismo espectro en Europa. Tras el fiasco del Brexit abandonó la idea de salir del euro o de Europa y se ha centrado en medidas de “gestión”: IVA de la energía al 5,5%, jubilación a los sesenta solo para carreras largas con 40 años cotizados, preferencia nacional en el empleo y en la contratación pública, y un déficit por debajo del 3% en 2030.

El investigador principal del Real Instituto Elcano, Ignacio Molina, cree que “Le Pen (o Bardella) se sitúa bastante más cerca de un Estado social nacional. El énfasis está en poder adquisitivo, reducción de impuestos indirectos sobre energía, protección de pensiones y servicios públicos y preferencia nacional”. Con esta visión, al contrario que otras corrientes populistas de derechas, la empresa importa menos. “El elector prioritario es el asalariado y consumidor francés, no tanto el emprendedor”, concluye Molina.

🇬🇧 Reino Unido

Reform UK es una formación plagada de contradicciones. Aunque abogan por proteccionismo para la empresa nacional, tiene en su interior una corriente ultraliberal. Su programa de 2024 prometía unos 90.000 millones de libras en rebajas fiscales: mínimo exento a 20.000 libras, sociedades al 15%, sucesiones a partir de dos millones. Pero tras el susto del “mini-impuesto” de Liz Truss, estas ideas “se han degradado en aspiración”, dice Rodríguez-Pose. “Farage repite que primero vendrán los ahorros y luego los impuestos”.

Para Molina, Neil Farage es, junto con Vox, uno de esos experimentos que trata de combinar las almas liberal-conservadoras: quiere reducir impuestos, gasto, regulación y tamaño administrativo, a la vez favorecer PYMES y abaratar la energía suprimiendo políticas de agenda climática.

🇩🇪 Alemania

La línea más dura y reconocible del partido AfD es la antinmigración, con programas de deportaciones masivas. Pero en lo económico mantiene también una fuerte veta liberal: impuestos y cotizaciones menores, burocracia reducida. “Su rasgo distintivo es, sin embargo, la soberanía monetaria y energética: rechazo del euro, de transferencias fiscales europeas y de la transición climática alemana”, explica Rodríguez-Pose. El regreso al carbón está incluido entre sus iniciativas que luego conjugan paguitas al estilo Donald Trump. Hasta 2.000 euros por hijo y créditos bonificados hasta 300.000 euros para comprar casa.

🇪🇸 España

“Vox combina lo que parecería incombinable”, dice Rodríguez-Pose. “Tipo único del 20% en IRPF, sociedades al 20%, supresión de Patrimonio, derogar tres normas por cada una que se apruebe, salida del Acuerdo de París y del Pacto Verde, y a la vez proteccionismo en la contratación pública a favor de empresas con sede fiscal en España”. También propone preferencia nacional en vivienda, créditos blandos condicionados a la natalidad y capitalización parcial de las pensiones.

“Hablan de pensiones o agricultores pero económicamente se aproxima más a Farage que a Le Pen”, resume Molina de este batiburrillo de medidas.

🇮🇹 Italia

Giorgia Meloni y su partido Hermanos de Italia son casos de estudio porque han pasado de las musas de las campañas electorales al teatro del Gobierno. La valoración de la gestión económica es bastante positiva y Rodríguez-Pose la resume así: “ha reducido el déficit a la mitad, lo ha llevado al 3% y al 2,8%, ha encarrilado la salida del procedimiento por déficit excesivo, ha conseguido una mejora de rating de Fitch y ha situado el bono italiano prácticamente al nivel del francés, todo ello sin salirse de las reglas europeas que combatía desde la oposición”. Sin embargo, no ha conseguido dinamizar la economía italiana. La productividad sigue baja, la deuda alta y la inversión escasa, y el presupuesto de 2026 recorta educación, investigación y cultura. “Es decir, la trampa de desarrollo que produjo el voto sigue intacta”, dice el economista.

Para Molina, la italiana “ha sido además mucho más pragmática fiscalmente y frente a la UE que su retórica previa”, y ha mezclado un programa económico blando de rebajas fiscales moderadas y desregulación con las políticas natalistas y pro-familia.

El caso de Italia es paradigmático por la sucesión de gobiernos populistas que apenas duran en el poder. Y muestra una tendencia que es una luz roja: como los populistas no logran lo que prometen, nuevas formaciones políticas surgen en posturas más extremas. “Berlusconi hundió más la economía así que se pasaron a grupos más radicales, como Lega, o más populistas, Cinco Estrellas, que tampoco dieron con la solución”, recuerda el experto. A Meloni le adelante ahora por la derecha Futuro Nazionale, en un fenómeno que se replica también en Reino Unido y Francia.

Quién pierde (en España)

En el número anterior describíamos el caldo de cultivo económico para votar una opción populista: territorios que han perdido fuelle, que ya no son lo que eran. Sin que, necesariamente, estén peor que la media, es más una tendencia a la baja que devuelve a sus habitantes la nostalgia del pasado que fue. Tener estas zonas bajo el radar facilita contener los brotes de descontento. Estas son las zonas proclives en España.

🍅 Sureste

El poniente almeriense, el Campo de Cartagena, buena parte de Murcia y el litoral onubense que se dedican a la agricultura intensiva son un granero electoral real de Vox. En este caso “el mecanismo no es la nostalgia industrial”, dice Rodríguez-Pose. Es que el éxito agregado no se traduce en mejora percibida: crece el empleo más que el PIB y la productividad se estanca.

👴🏻👵🏼 España vaciada

Teruel, Soria, Cuenca, Zamora, Palencia, Ávila, buena parte de León, junto al arco industrial asturiano, Ferrol, Puertollano, la Bahía de Cádiz y el Campo de Gibraltar. Envejecimiento, despoblación, industria en declive y falta de convergencia. Por ahora, estos territorios han canalizado su frustración de formas distintas (Teruel Existe y Soria ¡Ya!), o por la de la abstención, más que por la opción del voto antisistema. Pero el giro puede ser inminente.

🏭 Cinturón industrial

Periferia metropolitana, el sur de Madrid, la segunda corona de Barcelona, y algunos barrios de las grandes capitales del sur. Renta baja, pero con un agravio distinto, que es la vivienda más que la desindustrialización, y con una tradición de voto de izquierda que todavía resiste, aunque cada vez menos entre los votantes jóvenes.

Un dato: -5% de PIB

Una región diez puntos más euroescéptica que otra comparable terminó con un PIB per cápita alrededor de un 5% más bajo, una productividad un 2,5% inferior y en torno a un 3,5% menos de empleo en tres ciclos electorales (12 años), según recientes estudios de Rodríguez-Pose. Y esto ocurre sin que esos partidos gobiernen, a través de las expectativas de los inversores, la asignación de capital y la marcha de los jóvenes cualificados.

El concepto: ‘Moron Premium’

Absolutamente fan de este concepto que usa mi colega el periodista británico Simon Nixon en su newsletter que ya hemos recomendado varias veces en este boletín. La traducción sería algo así como “la prima de los idiotas” (el español es muy rico, podrían ser imbéciles, tontos…) y alude a la subida del precio de la deuda pública cuando gobierna un líder populista. Nixon cree que tiene más que ver con las expectativas de inflación del momento que con lo idiota que esa el líder.

La frase

“A corto plazo, lo que está ocurriendo es que estamos construyendo centros de datos por todas partes, y eso, de hecho, está ejerciendo presión sobre todo tipo de bienes y servicios que intervienen en la construcción de estas instalaciones. … Así que, probablemente, eso es lo que está impulsando la inflación al alza”, dijo el anterior presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell en marzo. Solo un recordatorio de que vivimos en un momento pro-inflacionista todo al mismo tiempo y en todas partes.

Aprovecho para recomendarles esa película, una interesante paranoia sobre la olla a presión a la que se pueden ver sometidas familias de migrantes-por cuenta propia en Estados Unidos y cuya asfixia es cada vez más cotidiana en otro tipo de hogares. También si quieren saber más sobre agendas económicas populistas, pueden escuchar este ameno podcast de Reuters sobre el tema. Eso sí, no hay ni una mención a España.

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