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Opinión

¿Está mi casa situada en una zona con riesgo de incendio forestal?

Desde agosto del año pasado, el informe de tasación debe medir cómo amenazan al valor de la vivienda el fuego, las inundaciones o la desertificación

Vista del incendio en el valle del Tiétar (Ávila), el pasado 25 de julio.MATEO LANZUELA / EUROPA PRESS (MATEO LANZUELA / EUROPA PRESS)

El incendio de Burgohondo, Ávila, que acabó confluyendo con los focos de la Sierra Oeste de Madrid, es el mayor registrado desde que se tienen datos en España y afectó a una superficie equivalente a la del municipio de Madrid o a la del conjunto del Área Metropolitana de Barcelona. El incendio de Los Gallardos, Almería, el que ha provocado el mayor número de víctimas mortales registrado en Andalucía, afectó a una superficie cuatro veces superior a la de la madrileña Casa de Campo, o a un territorio equivalente al del Parque Natural de Collserola, el pulmón verde que rodea Barcelona. El de Vall d’Uixó, por su parte, afectó a una superficie equivalente al 70% del término municipal de Valencia. Es importante que la sociedad pueda entender la escala de los incendios forestales que están asolando la geografía española este verano.

También resulta esencial aportar claridad respecto a la afección que sufren las edificaciones en estos incendios. Según datos de Registradores de España, el incendio de Burgohondo ha afectado a casi 2.000 edificaciones repartidas entre los 20 municipios incluidos en el perímetro y, más allá de nuestras fronteras, el declarado en el departamento francés de Gironda —que ha avanzado hacia la zona metropolitana de Burdeos— ha destruido más de 240 viviendas.

Ante estas catástrofes, el ciudadano de a pie se preguntará qué factores determinan que su vivienda pueda verse comprometida en caso de un incendio forestal. El detonante del fuego puede tener un origen natural (un rayo), puede deberse a causas accidentales o negligentes o, directamente, ser intencionado. Son causas que no pueden modelizarse y no forman parte del triángulo de factores que determinan si un inmueble se encuentra en riesgo de incendio forestal: meteorología, topografía y combustible forestal.

El primero, la meteorología, influye de manera determinante cuando se cumple la regla del 30 (temperaturas superiores a 30 °C, vientos superiores a 30 km/h y humedad relativa del aire inferior al 30%). Es un factor fuera del control humano y que se ve amplificado en episodios de olas de calor. El segundo, la topografía, influye notablemente: a mayor pendiente, mayor velocidad de propagación. Finalmente, el combustible forestal incluye tanto la vegetación viva como la seca.

Actualmente, el Miteco pone a disposición de los ciudadanos diversas estadísticas y bases de datos, entre las que se encuentra la frecuencia de incendios forestales por municipio, considerada por el propio ministerio como “el instrumento básico para la gestión de incendios forestales en España”. A través de estos datos se puede conocer el número de incendios por decenios. Esto es relevante porque en este dato se integran los tres factores que configuran el riesgo de incendio, además del detonante. Conviene señalar que, al considerar un intervalo de diez años, se evalúa una sucesión de tiempos meteorológicos dentro de un periodo temporal, lo que nos acerca al concepto de clima y, al considerar periodos recientes, la comparativa entre periodos podría reflejar de manera implícita la acción del cambio climático. Sin embargo, también podría reflejar una deficiente conservación del monte como consecuencia del incremento de la presencia de combustible forestal en el entorno inmediato.

La necesidad de cuantificar riesgos como el de incendio forestal que puedan afectar al valor de un préstamo hipotecario ha provocado que, desde agosto del año pasado, el valor de tasación de los inmuebles deba considerar en su cálculo el efecto de factores medioambientales. De este modo, a la hora de realizar el informe de tasación, el tasador comprobará, al inspeccionar el entorno del inmueble, la existencia de potenciales riesgos, mientras que las sociedades de tasación aportarán bases de datos de indicadores climáticos y metodologías para medir su impacto en el valor.

En aras de homogeneizar criterios, las sociedades de tasación de la AEV, la Asociación Española de Análisis de Valor, han desarrollado el primer estándar de sostenibilidad sectorial, en el que recogen, además del riesgo de incendio forestal, la inundación fluvial o costera, la desertificación y la peligrosidad sísmica y volcánica. Respecto al riesgo de incendio forestal, se clasifica en función de la frecuencia de incendios forestales y, adicionalmente, podrá considerarse la presencia de combustible potencialmente peligroso, como masas forestales, en un radio inferior a 5 kilómetros del inmueble valorado. De este modo, el informe de tasación se convierte en un documento esencial para el ciudadano que desea conocer los riesgos medioambientales que afectan al valor de un inmueble.

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