Parches para remediar la falta de Presupuestos
Las partidas que copan el fondo de contingencia no constituyen circunstancias sobrevenidas que obliguen a recurrir a él


La falta de Presupuestos Generales del Estado obliga a medidas cada vez más rebuscadas para casar unas cuentas caducadas con las crecientes necesidades públicas. La Airef, la autoridad fiscal independiente, alertó este miércoles de que el 71% del fondo de contingencia, una herramienta presupuestaria para financiar imprevistos, se destinó el año pasado a gastos ordinarios. No es la primera vez que ocurre, pero el peso de esos desembolsos comunes en la hucha para imponderables –el año pasado fueron unos 2.800 millones– no deja de crecer. El porcentaje alcanzado el año pasado supone el segundo más alto de la serie.
El dato figura en el informe sobre riesgos fiscales, en el que la Airef concluye que la ausencia de unos Presupuestos actualizados –los últimos aprobados por el Parlamento datan de 2023 y desde entonces se han prorrogado– impulsa el uso indiscriminado de este fondo. Partidas como las misiones de paz en el exterior, determinadas pensiones no contributivas o el ingreso mínimo vital, que copan buena parte de este fondo de contingencia, no constituyen circunstancias sobrevenidas que obliguen a recurrir a este mecanismo. Las cuentas ordinarias del Estado deberían ser capaces de hacer frente a esos elementos.
Esa práctica impide que el fondo esté disponible para hacer frente a verdaderos imprevistos. Así ha ocurrido con los gastos de la dana, que han tenido que abordarse con partidas extraordinarias en lugar de recurrir (al menos para un primer desembolso) al fondo de contingencia.
La tensión a la que se ve sometido este fondo es solo una de las anomalías derivadas de la falta de Presupuestos. Aunque operar con cuentas públicas prorrogadas es una posibilidad legal cuando no queda más remedio, los gobiernos tienen la obligación de presentarlas cada año (y el Parlamento debe hacer todo lo posible para no torpedear su aprobación). La Constitución contempla ambos escenarios: el Ejecutivo debe presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos “al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior”, algo que se ha incumplido este año, y también establece que la prórroga será automática si no se logra.
El presidente, Pedro Sánchez, se ha comprometido recientemente a iniciar este proceso, aunque ya da por perdidas las cuentas de 2026 y se dispone directamente a elaborar las de 2027. Resulta difícil que este ejercicio prospere teniendo en cuenta la actual debilidad parlamentaria del Ejecutivo, pero es indispensable activar ya la maquinaria legal.