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Opinión

Cómo los estadounidenses ricos están salvando a las aerolíneas europeas

Algunas encuestas revelan que el 34% de los ciudadanos pudientes de EE UU quiere viajar a Europa este año

Un avión de British Airways, en Lisboa (Portugal).Horacio Villalobos (Corbis via Getty Images)

Hay algunos programas de televisión estadounidenses que hacen que París parezca extremadamente atractivo”, comentó el año pasado el consejero delegado de Air France-KLM, Ben Smith, refiriéndose presumiblemente a Emily in Paris, la exitosa serie de Netflix. La serie, que se estrenó a finales de 2020, refleja el apetito aparentemente insaciable de los estadounidenses adinerados por los viajes transatlánticos de lujo tras la pandemia, aunque los europeos no se muestren tan entusiasmados por hacer el viaje en sentido contrario. Las aerolíneas que transportan a los viajeros estadounidenses al otro lado del Atlántico –como Air France-KLM, IAG, propietaria de British Airways, y Deutsche Lufthansa– esperan que la tendencia continúe, dado el panorama más incierto en su propio país.

A los estadounidenses acomodados les ha ido inusualmente bien en los últimos años. A pesar de algunos altibajos, el dólar sigue siendo un 10% más fuerte frente a una cesta de otras divisas importantes en comparación con hace cinco años. Los mercados bursátiles estadounidenses han experimentado un auge, impulsados últimamente por el fervor por la inteligencia artificial (IA). El índice S&P 500 ha subido casi un 80% en los últimos cinco años, mientras que el índice de referencia global MSCI de acciones no estadounidenses ha aumentado poco más del 30%. Más de un tercio de la riqueza personal neta en Estados Unidos está invertida en valores y otros instrumentos financieros, según UBS, una cifra muy superior a la de otros países desarrollados.

Todo esto se traduce en mucho dinero para gastar en vacaciones en París, Madrid o el lago de Como. Los viajes internacionales de los ciudadanos estadounidenses crecieron alrededor de un 10% entre 2019 y 2025, según datos de la Administración de Comercio Internacional, pero los viajes a Europa aumentaron más del 20%. Las aerolíneas han tomado nota. Las compañías aéreas a ambos lados del Atlántico están ampliando sus ofertas prémium. La demanda de lujo se mostró resistente tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el anuncio de los aranceles del “día de la liberación” de 2025.

Con los vuelos intraeuropeos enfrentando un verano difícil –debido al aumento de los precios del combustible, la cautela de los consumidores y el incremento de la oferta de plazas–, las aerolíneas esperan que los clientes estadounidenses de alto poder adquisitivo vuelvan a impulsar la demanda. La limitada capacidad en los vuelos transatlánticos proporciona a las aerolíneas poder de fijación de precios. Aunque los vuelos a determinados países como Italia e Irlanda están creciendo más rápido, los datos de programación de la firma de análisis de aviación Cirium muestran un ligero descenso interanual en el número de plazas disponibles entre Estados Unidos y Europa este verano. El director comercial de Delta Air Lines afirmó el mes pasado que el mercado transatlántico se presentaba “muy bien”, mientras que Lufthansa destacó las fuertes ventas en EE UU al presentar sus resultados del primer trimestre.

Obstáculos

Puede haber obstáculos. La European Travel Commission señaló en febrero que el 34% de los estadounidenses encuestados tenía intención de viajar a la región en 2026, lo que supone un descenso con respecto al año anterior. Otra encuesta de UBS, realizada en marzo y abril pasados, mostró un ligero descenso en el interés de los estadounidenses por los viajes de ocio de larga distancia, ya que los encuestados esperaban realizar una media de 1,3 vuelos en los próximos 12 meses, frente a los 1,4 de la encuesta del año pasado. La preocupación por el aumento de los precios del combustible, debido a la guerra con Irán, podría animar a algunos estadounidenses a planificar sus vacaciones de verano más cerca de casa.

Aun así, temores similares ya han resultado infundados en otras ocasiones. El índice S&P 500 ha subido un 9% desde el día anterior al inicio del conflicto del Golfo, lo que sugiere que el optimismo de los estadounidenses adinerados podría estar en alza. Y eso supone un viento de cola para las aerolíneas europeas.

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