Las claves: el precio de la vivienda es lo que acaba marcando el valor del dinero
Hacer casas aliviaría un poco la presión, pero España seguiría siendo muy atractiva para vivir


El precio de la vivienda no está incluido en el IPC (porque no cabe en la cesta de la compra), pero en la práctica es lo que marca el valor del dinero. La tierra es lo único que perdura, le decía su padre a Escarlata O’Hara; y casi lo más básico para vivir, solo después de un poco de comida. Si hay que atenerse a eso, la inflación en muchos países, en particular en España, está por las nubes. Construir más vivienda aliviaría un poco el problema, pero en la práctica mantendría estable –o incluso incrementaría– el atractivo del país para vivir y trabajar en él, con lo que la llegada de extranjeros (a falta de que la natalidad local repunte) bien podría seguir al mismo ritmo, con lo que los precios no tendrían por qué bajar de forma significativa. España, con todos sus problemas, sigue siendo un país muy agradecido para vivir.
Los expertos avisan ya de que las rentas medias están al límite para pagar los alquileres. Los distintos indicadores apuntan a una cierta ralentización del encarecimiento de los pisos, pero es poco consuelo para los que se las ven y se las desean para pagar la renta o la hipoteca.
Parte del ingente negocio del gigante Amazon se queda en España
Amazon, la empresa fundada por Jeff Bezos, que pasó de erigirse en crítico acérrimo de Donald Trump a través del Washington Post, a adularle a fin de desarrollar sus proyectos espaciales, invertirá 18.000 millones de euros más en centros de datos en España. En total serán 33.700 millones los invertidos por Amazon Web Services, una de las empresas de las que sigue dependiendo el mundo, y en particular Europa, para la infraestructura de la nube. Al menos, parte del beneficio de ese ingente negocio se queda en España, en forma de empleo, principalmente. Para compensar el uso energético, el gigante promete invertir también en renovables.
Berkshire adopta un tono algo más técnico para afrontar la incertidumbre
El nuevo jefe de Berkshire Hathaway, Greg Abel, adoptó en su primera carta a los accionistas, publicada el sábado, un tono algo más técnico y menos cálido que el de su predecesor, Warren Buffett, pero con similar humildad y prudencia. Abel ha desarrollado su carrera principalmente en el sector energético, algo que le vendrá muy bien en este periodo de incertidumbre. Berkshire tiene cifras récord de efectivo, tras las ventas netas de los últimos años, dada la visión de su cúpula de que el mercado está caro. Y lo está, a juzgar por los máximos del oro. Abel tiene la imponente tarea de mantener el legado de Buffett en un entorno más incierto, a juzgar por la desestabilización de las grandes estructuras globales. Y Berkshire no deja de ser una de ellas.
La frase del día
Supimos enseguida que íbamos a retirarnos de la puja por Warner cuando el jueves recibimos la notificación de que tenían una oferta superior y los detalles de ese acuerdo. Sabíamos exactamente lo que íbamos a hacer. Habíamos hecho toda la planificación de escenariosTed Sarandos, co-CEO de Netflix
La salud está en el término medio entre el sedentarismo y el estrés
La mente tiende a creer que es ella la que manda sobre el cuerpo, pero lo cierto es que necesita a este para existir. Lo que la mente difícilmente puede discutir es que funciona mejor cuando el hardware está sano. Es bien sabido, pero no viene mal recordarlo, como hace el neurocientífico José Luis Trejo, que lo concreta en que el ejercicio físico contribuye a crear nuevas neuronas. Trejo avisa, sin embargo, de que hay que buscar el término medio, algo que escasea: pasamos del sedentarismo a hacer maratones, sin solución de continuidad. Se vive la salud como una obligación, en lugar de como una experiencia. Y, como dice Trejo, tampoco es lo mismo el sedentarismo que permite a la mente ejercitarse (sin estrés) que añadirle un encefalograma plano.