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Entorno positivo

Los resultados empresariales superan expectativas

Los mercados se encuentran en un entorno positivo, de crecimiento económico sólido, con la Reserva Federal en ciclo de relajación monetaria y la actividad global de fusiones y adquisiciones en recuperación. De hecho, los inversores adquirieron en septiembre un récord de 100.000 millones de dólares en acciones estadounidenses.

Pero los inversores deben prestar atención al efecto de los aranceles en la inflación de EE. UU., beneficios del tercer trimestre, cierre del Gobierno de EE. UU. y financiación de su sector tecnológico -Nvidia invertirá 100.000 millones de dólares en OpenAI para la expansión de sus centros de datos, en un acuerdo “circular” por los que el fabricante de chips para IA invierte o financia a sus clientes-.

Respecto aranceles, las importaciones de China a EE. UU. han caído a mínimos de 16 años, 18,900 millones de dólares, frente a 34.200 millones un año antes. Viene ocurriendo desde la primera guerra comercial en 2018. El caso es que, China, el mayor productor mundial de tierras raras, ha establecido restricciones a las exportaciones de estas, siendo esenciales para vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes y aviones militares. Trump, en respuesta, ha amenazado con aranceles adicionales de 100 % a las importaciones chinas a partir del 1 de noviembre. De momento, para tratar de aliviar tensiones y allanar el camino para que los presidentes de EE. UU. y China se reúnan a finales de mes, el secretario de Seguridad de EE. UU., Scott Bessent, se va a reunir con el viceprimer ministro de China. Mientras, el cierre del Gobierno de EE.UU. está en su tercera semana, con 750.000 trabajadores federales suspendidos.

Los resultados empresariales superan expectativas

En cuanto a resultados empresariales, por ahora la mayoría de las empresas ha superado previsiones del tercer trimestre. El impulso alcista en el sector tecnológico sigue fuerte, con valoraciones en máximos de varios años, aunque el crecimiento de beneficios puede desacelerarse lo que queda de año, antes de repuntar en 2026. Además, la diferencia favorable a las grandes tecnológicas (“los Siete Magníficos”) respecto al índice general de acciones S&P500 probablemente se estreche.

Por su parte la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años se ha situado por debajo de 4 % ante preocupaciones de exposición de algunos bancos regionales, como First Brands, a pérdidas por fraude en préstamos de intermediarios. Hay que tener en cuenta que los últimos años las empresas más arriesgadas han tenido dificultades para obtener financiación en mercados públicos y han recurrido a los privados. Ahora bien, de momento estos problemas parecen idiosincrásicos, pues los resultados del tercer trimestre de los grandes bancos estadounidenses están superando las expectativas.

Con todo, teniendo en cuenta que la proporción de ofertas a desempleados ha llegado a mínimo histórico, es posible que la Reserva haga dos recortes adicionales de tipos de interés este año y ponga fin pronto al endurecimiento cuantitativo, facilitando la liquidez.

Renta variable suiza y japonesa

En Europa la incertidumbre política estadounidense y aranceles agravan el estancamiento de la productividad, con tensión de finanzas públicas. No es de extrañar que la producción industrial alemana haya tenido la mayor caída desde marzo de 2022, 4,3% intermensual y la de producción de automóviles 18,5 %, así como que S&P haya rebajado la calificación crediticia de la deuda soberana de Francia desde AA- hasta A+ ante expectativas de que esta aumente más de lo esperado. De todas formas el sector privado en la Euro Zona ha crecido a su mayor ritmo en 16 meses en septiembre y la inflación general ha estado está en línea con expectativas 2,2%, aunque la subyacente en 2,4%, ligeramente por encima. Una mayor integración del mercado único es clave, pues incentiva a las empresas a expandirse, invertir en investigación y desarrollo y competir a nivel continental. El paquete fiscal aprobado por el Gobierno alemán refleja este cambio. De momento nos gusta el mercado de renta variable suizo, por exposición a la mejora de del sector sanitario mundial.

En Japón su banco central ha anunciado planes de reducción de sus balance, con venta de fondos cotizados ETF y de Inversión Inmobiliaria japoneses, en un momento en que la correlación entre yen y Nikkei se ha vuelto positiva por primera vez en 20 años. Además, se prevé que la encuesta Tankan muestre ligera mejora del sentimiento empresarial. Ahora el acuerdo de coalición pone a la conservadora Sanae Takaichion como primera ministra y nos gusta la renta variable japonesa, pues se espera que su política sea fiscalmente expansiva.

Activos reales

Pero estamos negativos en deuda soberana de EE.UU. Hay que tener en cuenta que una menor confianza internacional en EE. UU., exacerbada por su política arancelaria, favorece la reducción del valor intrínseco del dólar, lo que resulta ser negativo para el efectivo y activos estadounidenses. Efectivamente, la cobertura de la exposición al dólar por parta de los inversores extranjeros en bonos y acciones estadounidenses ha llegado a superar a la no cubierta por primera vez en cuatro años.

Esta dinámica aumenta el atractivo de los “activos reales”, que protegen el poder adquisitivo: metales preciosos, bienes inmuebles, infraestructuras y, de facto, acciones. De hecho esperamos la renta variable ofrezca mejor rentabilidad que los bonos en 3, 5 y diez años descontando la inflación.

Luis Sánchez de Lamadrid, managing director en Pictet Wealth Management

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