Realidad virtual y defensa: la fórmula de la cotizada española que aspira a ser “campeona europea”
Virtualware, que cotiza en la Bolsa francesa, entra en el sector armamentístico con la compra de la británica Virtalis
Hay personas heridas por todas partes; la hipótesis que se maneja es que se ha producido un ataque químico. Un militar español se apresura a ayudar a una de las víctimas. El tiempo corre en su contra. Le toma el pulso, le corta la ropa e inspecciona las erupciones que empiezan a salir en la piel. Ha olvidado ponerse el material protector que tenía; ahora él también se ha infectado. No pasa nada. “Se quita las gafas y aprende del error, sin causar heridos ni dañarse a sí mismo”, explica Unai Extremo, CEO de Virtualware, la empresa española de realidad virtual detrás de esta tecnología. Acaba de ampliar su negocio de defensa con la compra de la compañía británica Virtalis. Su objetivo es convertirse pronto en “campeona europea”, es decir, estar entre los líderes de su sector: la tecnología 3D en tiempo real enfocada en la industria.
Unai Extremo, la cabeza visible de la empresa fundada en 2004 con sede en Bilbao, matiza que no se dedica exactamente a la realidad virtual, aunque lo parezca, y mucho menos tiene algo que ver con el metaverso, pese a que su tecnología sea necesaria para desarrollarlo. Sus productos se utilizan para interactuar en mundos tridimensionales: crean una réplica exacta de la persona dentro de un escenario, para que pueda manipularlo y transformarlo. La realidad virtual, asegura Extremo, es solo una manera de consumir contenido, normalmente por medio de unas gafas o un casco. Su servicio pasa por desarrollar lo que hay más allá de eso, dice.
Del metaverso no quiere ni oír hablar: “Es un concepto que ha hecho mucho daño a la industria al generar una expectativa que no se ha cumplido”. Con el cambio de nombre de Facebook a Meta se planteó la idea de empezar a “vivir” en un entorno virtual paralelo, comenta Extremo. “Nosotros no creemos en eso, sino en utilizar la tecnología en casos concretos, en los que aporte valor y minimice riesgos”, comenta.
Sus servicios se utilizan para entrenar, para realizar revisiones de diseño entre personas que pueden estar en distintos puntos geográficos y para simular escenarios antes de llevar a cabo cambios. Se enfocan en industrias como la nuclear, en donde actualizar procesos puede entrañar grandes peligros, o en automoción, sector en el que un error que paralice la cadena de producción puede acarrear enormes pérdidas. Y, cada vez más, su negocio pasa por el sector de la defensa.

Trabajan con la OTAN y con el Ministerio de Defensa. La compra de Virtalis, anunciada a mediados de septiembre, ahonda en este enfoque, puesto que, entre los clientes de la compañía con sede en Manchester, se encuentran gigantes armamentísticos como Lockheed Martin, líder mundial del sector, y BAE Systems. Además de ampliar la base de clientes, Extremo comenta que la adquisición permitirá integrar la tecnología de la empresa adquirida en su propio producto. Con ello espera mejorar los resultados a final de año, después de que en 2025 se quedasen lejos de las expectativas.
“Esperábamos crecer en doble dígito, pero al final no hubo crecimiento”, reconoce Extremo. Pero este año es distinto, asegura. El consejero delegado avanza que sus ingresos han aumentado en 2026 en un 30%, y con la adquisición de Virtalis “la subida acabará siendo superior”. La operación se cerró por 5 millones más una parte variable, asociada al resultado operativo de los próximos dos años.
Tras la adquisición, el Reino Unido se convierte en su principal área de negocio. El foco estratégico, apunta Extremo, es Europa y Norteamérica. Para lograr el objetivo de internacionalizarse han optado por cotizar en la Bolsa de París, no en España. “El mercado Euronext parisino permite llegar a más inversores internacionales”, justifica. A su vez, considera que cotizar en España era “imposible” antes de la creación del BME Scaleup, dirigido a empresas en una fase de desarrollo temprano.
Con una capitalización bursátil de 24,3 millones de euros, su acción ha corregido un 38% después de alcanzar máximos en marzo de 2025. Un tamaño reducido frente al de gigantes de la realidad virtual enfocada al entretenimiento, como las estadounidenses Unity, con un valor de mercado que supera los 18.000 millones de dólares (15.825 millones de euros) y Unreal, la desarrolladora detrás del popular videojuego Fortnite.