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La fortaleza del euro pone el foco en la brecha entre el BCE y la Fed

La moneda europea se mantiene cerca de máximos ante la previsible subida de tipos de mañana

Billetes de euros y de dólares.Dado Ruvic (REUTERS)

El Banco Central Europeo (BCE) celebra este jueves una nueva reunión de política monetaria con el euro instalado cerca de sus niveles más altos frente al dólar de los últimos meses. La moneda única se cambia por más de 1,16 dólares, una cota que consolida la apreciación registrada durante el verano y que refleja tanto la evolución de la economía europea como las expectativas de los mercados sobre los bancos centrales de ambos lados del Atlántico.

La reunión llega en un momento particularmente delicado. Tras varios meses de moderación de la inflación en la zona euro, los inversores tratarán de descifrar hasta qué punto la institución presidida por Christine Lagarde considera agotado el ciclo de relajación monetaria o si mantiene margen para nuevos movimientos en los próximos meses. El mercado da por hecho que el BCE subirá tipos en 0,25, puntos, hasta fijar el precio del dinero en el 2,5%. Los inversores también estarán atentos a la actualización de las previsiones económicas y, sobre todo, al lenguaje utilizado por el BCE para describir los riesgos sobre los precios.

La evolución del euro se ha convertido en uno de los factores que condicionan ese debate. Desde comienzos de julio, la moneda europea ha ganado terreno frente al dólar y ha llegado a rozar los 1,17 dólares por euro, impulsada por la percepción de que la economía estadounidense empezaba a desacelerarse y de que la Reserva Federal (Fed) tendría que iniciar una senda de rebajas de tipos más intensa que la prevista hasta entonces. Un euro más fuerte contribuye a abaratar las importaciones de energía y materias primas cotizadas en dólares, reduciendo parte de las presiones inflacionistas que preocupan al BCE.

Sin embargo, esa tendencia ha comenzado a encontrar resistencia en las últimas semanas. El mercado ha vuelto a otorgar más posibilidades a una política monetaria restrictiva en Estados Unidos después de que el exgobernador de la Reserva Federal Kevin Warsh adoptara un tono especialmente duro durante el simposio de Jackson Hole. “El discurso de Kevin Warsh ha contribuido a aliviar las preocupaciones de que la Fed no esté haciendo lo suficiente para combatir la inflación, impulsando de forma significativa las expectativas sobre los tipos de interés oficiales en Estados Unidos”, afirma Claudio Wewel, estratega de divisas de J. Safra Sarasin Sustainable Asset Management.

Según Wewel, el mensaje puso el acento en la necesidad de evitar que las expectativas de inflación se desanclen y transmitió la idea de que todavía queda “trabajo por hacer” en la lucha contra el aumento de los precios. El resultado ha sido una revisión al alza de las expectativas sobre los tipos estadounidenses y una recuperación del dólar frente a la mayoría de las grandes divisas internacionales.

La reactivación de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán0 también ha contribuido a fortalecer al billete verde, tradicional activo refugio en momentos de incertidumbre. Según el análisis de J. Safra Sarasin, los mercados de futuros descuentan ahora una probabilidad superior al 60% de una subida de tipos por parte de la Fed en septiembre, una expectativa que ha ampliado el diferencial de rentabilidad a favor de los activos denominados en dólares.

Pese a ello, el dólar no ha logrado borrar completamente las ganancias acumuladas por el euro durante los últimos meses. Esa resistencia de la moneda única evidencia que los inversores siguen considerando que la zona euro ha dejado atrás la fase más aguda de su crisis inflacionaria y que la diferencia entre las políticas monetarias de Fráncfort y Washington podría ser menor de la que se descontaba hace un año.

Para el BCE, el tipo de cambio no forma parte de sus objetivos directos, pero sí influye en las perspectivas económicas que maneja la institución. Un euro fuerte tiende a contener la inflación importada, mientras que una depreciación prolongada puede encarecer las compras de energía y otras materias primas. Por ello, cualquier cambio significativo en la cotización de la moneda termina incorporándose a los cálculos de la autoridad monetaria.

La reunión de este jueves servirá así para evaluar no solo el estado de la economía europea, sino también la capacidad del BCE para seguir diferenciándose de una Reserva Federal que vuelve a mostrarse preocupada por la persistencia de la inflación. Los inversores buscarán pistas sobre el rumbo de los tipos de interés en la eurozona, conscientes de que el futuro del euro dependerá tanto de las decisiones que se adopten en Fráncfort como de las que se tomen en Washington

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