Los vecinos de Irán disparan el tráfico por Ormuz y enfrían el precio del petróleo
Irak ofrece por primera vez su crudo fuera del golfo Pérsico, mientras Qatar y Kuwait aumentan sus ventas


Algo vuelve a moverse por Ormuz, esa lengua de agua de apenas 34 kilómetros en su punto más angosto que ha mantenido en vilo al mercado energético durante los últimos seis meses. El segundo mayor exportador de la región y cuarto del mundo, Irak, ofrecerá a los compradores de su crudo la opción de recoger los suministros fuera del golfo Pérsico por primera vez desde el inicio del cierre de Ormuz, según un documento citado por Bloomberg. La retirada se realizará mediante transferencias de barco a barco cerca de la costa de Omán.
Aún se desconoce qué fórmula empleará la comercializadora estatal iraquí para trasladar el crudo fuera del Golfo. Durante el conflicto, comercializadoras independientes como Vitol Group y petroleras como TotalEnergies han participado en la distribución internacional del petróleo iraquí.
Los otros vecinos de Irán también han disparado el tráfico por Ormuz. El volumen de crudo que cruza el estrecho ronda ya entre los siete y ocho millones de barriles diarios, según algunos operadores citados por la agencia. La cifra se sitúa muy por encima de los alrededor de cuatro millones registrados a mediados de julio, cuando EE UU e Irán acababan de romper las negociaciones para poner fin al conflicto.
El aumento de los flujos ha contribuido a enfriar el mercado. El petróleo abrió este miércoles con una caída del 0,6% y, pese a haber vuelto a terreno positivo en las últimas hora, todavía cotiza por debajo de los 88 dólares el barril, en mínimos de dos semanas. Una tendencia a la baja, aunque lejos de los mínimos a 71,50 dólares que llegó a marcar el 1 de julio, cuando Washington y Teherán todavía no habían interrumpido las negociaciones.
El primer exportador del Golfo en sortear el bloqueo iraní fue Emiratos Árabes Unidos, ya desde el primer mes del conflicto. El tercer mayor productor de la región y quinto del mundo ha podido mantener sus exportaciones gracias a que parte de su costa se encuentra a la salida del estrecho. Arabia Saudí, por su parte, ha reaccionado con la misma rapidez al desviar mediante oleoducto buena parte de su producción hacia su costa occidental, en el mar Rojo, pese a los cuellos de botella logísticos en los puertos de allí.
Dos productores más pequeños, Kuwait y Qatar, también están enviando más crudo a través de Ormuz, hasta alcanzar el 70% de los niveles previos al conflicto, según Bloomberg. Los dos exportadores lo han logrado mediante transferencias de barco a barco, como la propuesta por Irak. Con este método, conocido en el sector como shuttling, los exportadores utilizan sus propios buques o fletan petroleros de terceros, pagando tarifas desorbitadas, para atravesar Ormuz y trasvasar después el crudo a otras embarcaciones.
Kuwait dispone de una flota propia de 11 superpetroleros, según la base de datos marítima Equasis. La mayor parte de estos buques lleva más de dos meses sin transmitir señal satelital, un indicio de que sus transpondedores están apagados o fuera del alcance de los sistemas de seguimiento. Sea o no intencionado en este caso, apagar los transpondedores es una estrategia utilizada desde hace meses por distintos petroleros para sortear el bloqueo iraní y, desde mucho antes, para eludir sanciones.
Qatar, por su parte, exporta su crudo principalmente en buques de la flota comercial convencional. De hecho, al igual que en el caso de Irak, la petrolera francesa TotalEnergies ha afirmado esta semana ser uno de los principales operadores encargados de transportar el crudo catarí.