La IA amaga con poner fin a la fiesta alcista de las tecnológicas
El derrumbe de los semiconductores, del 15% en el mes, es un aviso de la inquietud de los inversores, cada vez más exigentes y también ávidos por comprar en las caídas


El susto ha sido breve pero intenso. El Nasdaq entró el miércoles en corrección tras acumular un descenso superior al 10% desde sus máximos, alcanzados a mediados de junio, aunque el rebote de la recta final de la semana le ha permitido salir de ese terreno pantanoso. Ha sido la primera corrección desde marzo, tras el batacazo de la guerra en Irán y la escalada del petróleo. Cuatro meses más tarde, el crudo se ha estabilizado y, pese al repunte de las últimas semanas que le ha devuelto sobre los 90 dólares el barril, sigue lejos de los 120 dólares del inicio del conflicto. Pero el derrumbe momentáneo del Nasdaq ha desempolvado recientes y viejos temores. Los más recientes, la inquietud que recorre parte del mercado sobre los excesos que acumula la inversión en inteligencia artificial y las dudas sobre su rentabilidad. Y a ese temor se ha añadido estos días un viejo conocido y temible enemigo para las tecnológicas estadounidenses: la IA china de bajo coste. Más de un año después de que DeepSeek costara a Nvidia la mayor pérdida de valor bursátil en una sola sesión de la historia (561.000 millones de euros), la nueva ofensiva china abarca toda la cadena de valor de la IA, desde los modelos de lenguaje hasta la fabricación de chips, y ha provocado una nueva sacudida en el sector tecnológico. Un motivo más para detenerse a pensar en si se acerca el momento de la verdadera corrección.
El miedo ya se disemina entre las tecnológicas cotizadas y se deja notar en los siete magníficos. Alphabet, hasta ahora uno de los menos volátiles, se ha desplomado más del 20% desde junio, mientras Meta, Microsoft y Amazon ceden un 15% cada una. Según los analistas, el talón de Aquiles de las big tech (y potencialmente de todo el mercado de la IA) es la escalada de sus inversiones en centros de datos para ofrecer la capacidad de computación que los laboratorios y las empresas necesitan para alojar y ejecutar sus modelos de lenguaje. Con los modelos chinos ofreciendo una eficacia similar por la mitad de precio —literalmente, en el caso del chatbot chino Kimi K3 frente a Claude Fable—, justificar estas inversiones resulta cada vez más difícil.
“Las acciones vinculadas a la infraestructura de inteligencia artificial han caído, mientras los inversores cuestionan el gasto sin precedentes en IA y la rentabilidad potencial”, alertaban esta semana los analistas de Morgan Stanley. La preocupación ha crecido con las presentaciones de resultados de esta semana. Alphabet gastó en el último trimestre más efectivo del que generó por primera vez en su historia como cotizada, pese a casi duplicar sus beneficios. Meta, aún peor, ganó menos de lo esperado por los analistas y así, en la primera sesión tras anunciar los resultados, se desplomó un 8%, su mayor caída diaria desde mayo. Las excepciones, Microsoft y Amazon, sí superaron las estimaciones sobre sus ganancias y lograron impulsar sus acciones.
Los fabricantes de chips, en la base de la cadena de suministro de la IA, están siendo el canario en la mina. El fabricante coreano SK Hynix, que también acaba de presentar resultados decepcionantes, ha visto esfumarse la mitad de su valor bursátil y ha perdido el billón de dólares de capitalización. Una posición que no ha recuperado ni con el rebote de la Bolsa coreana este viernes. Según el índice MSCI World Semiconductors, las cotizadas del chip acumulan fuertes caídas en todo el mundo desde principios de junio y ya están un 15% por debajo de sus máximos.
Las cotizadas de Europa tampoco se han librado de la furia de la competencia china, que además se ha materializado esta semana en el debut de CXMT, la nueva estrella tecnológica del gigante asiático que se disparó el 466% en su primer día en Bolsa y que es competencia directa para ASML. El gran campeón tecnológico europeo y proveedor de la maquinaria de referencia para grabar los circuitos de los chips se desplomó casi un 9% el lunes, en su peor sesión en más de un año, tras conocerse que una empresa estatal China había desarrollado máquinas de litografía ultravioleta por inmersión (DUV), una tecnología necesaria para la fabricación de chips y que hasta ahora ha estado bajo dominio de ASML
Los inversores empiezan a preguntarse si la corrección por la nueva ola de la IA china es la punta del iceberg de un ajuste que puede ir más allá o un fenómeno puntual. “La cuestión es si esto marca un periodo de rotación más duradero”, señala Citi. Todos los analistas consultados por CincoDías, incluidos los de Citi, coinciden en que el más reciente golpe de la IA china a las cotizadas tecnológicas será puntual y se limitará en gran parte a los fabricantes de chips. Por ahora, ese parece estar siendo el veredicto del mercado.
“Los fabricantes de semiconductores han sido los principales beneficiarios de la carrera inversora en IA y las valoraciones habían incorporado unas expectativas muy exigentes”, señala Alejandro Vidal, jefe de Inversión de Deutsche Bank España, en comentario a este diario. “La caída reciente parece responder más a una revisión de expectativas, en vez de un deterioro de los fundamentales. La demanda de potencia computacional sigue siendo muy elevada y los grandes proveedores tecnológicos continúan anunciando inversiones récord”, matiza.
No obstante, el director de Renta Variable de Tressis, Víctor Álvarez, hace hincapié en que “los cuellos de botella ligados a computación, memoria o energía no van a desaparecer a corto plazo, pero es probable que entremos en una nueva etapa del ciclo tecnológico”. Una fase marcada por la creciente exigencia de los inversores sobre la rentabilidad del negocio, más aún ante la expectativa de un encarecimiento del crédito a partir de septiembre. La Reserva Federal mantuvo esta semana los tipos de interés en la banda del 3,50%-3,75%, pero los futuros recogen más de un 60% de probabilidades de una subida en su próxima reunión, prevista para el 16 de septiembre, según la herramienta FedWatch de la firma CME.
En defensa de las big tech, el socio fundador de la gestora alemana Flossbach von Storch, Bert Flossbach, argumenta que “conviene tener presente la muy elevada flexibilidad de las grandes tecnológicas a la hora de reducir el gasto de capital”. Además, la narrativa china de la IA de bajo coste se podría deshacer otra vez, como lo hizo con DeepSeek. Pasado el tiempo tras la traumática irrupción de este modelo de lenguaje, algunos analistas tecnológicos cuestionaron la contabilidad de los gastos de desarrollo anunciados por los chinos, unos 5.200 millones de euros. Habrían sido casi 300 veces más, de acuerdo con un estudio de la consultora tecnológica SemiAnalysis. “La historia de Deepseek se fue poco a poco haciendo menos atractiva de lo que parecía”, comenta Francisco Quintana, director de estrategia de inversión de ING. La narrativa china de la IA de bajo coste se podría deshacer otra vez, aunque eso aún esté por ver.
El nuevo protagonista de la ola de la IA china de bajo coste es el laboratorio Moonshot AI, con su modelo de lenguaje Kimi K3, lanzado hace algunos días pero ya en el radar de los analistas de tecnología e inversión desde hace semanas. Como DeepSeek, este modelo es gratuito en gran medida y tiene el código abierto, es decir, puede ser modificado por cualquier usuario, una estrategia habitual entre los desarrolladores chinos. Limitados por el embargo estadounidense a la venta de chips, abren sus modelos para que terceros los mejoren y adapten.
Kimi K3 procesa tareas tan complejas como las versiones más avanzadas de ChatGPT y Claude, pero con un coste de computación muy inferior. Con la misma apuesta por el código abierto, el laboratorio chino Zhipu acaba de actualizar su modelo GLM, tan potente que fue el responsable de contener el ciberataque del último modelo de ChatGPT contra una plataforma tecnológica hace dos semanas. Y Alibaba ha lanzado un nuevo modelo de su propia IA, Qwen.
Cautela y diversificación ante todo
Los analistas consultados por este diario coinciden en que la mejor manera de protegerse de la volatilidad en la inversión en IA es, como dice el mantra de la inversión, diversificar. “La mejor cobertura es una buena diversificación. Una estrategia es contar con compañías que posean una ventaja competitiva sólida en varias áreas de la cadena de valor tecnológica, combinándolas con modelos de negocio tradicionales”, recomienda Flossbach.
Un ejemplo de negocio tradicional beneficiado por la IA es el sector sanitario, con la aplicación de la nueva tecnología acelerando el desarrollo de nuevos fármacos. El consenso de los analistas recopilado por Bloomberg prevé que las cotizadas sanitarias de EE UU se revaloricen un 9% en los próximos 12 meses. Nada excepcional, pero sí una apuesta más segura.
Desde Deutsche Bank España, Vidal sugiere una estrategia a un plazo aún más largo. “A medida que la tecnología madure, es probable que las oportunidades se extiendan a otras áreas de la cadena de valor, desde infraestructura digital hasta software y sectores capaces de capturar mejoras de productividad”, estima el jefe de Inversión de la filial española del banco alemán. “Por tanto, nuestra visión sería aprovechar las correcciones para revisar el posicionamiento, pero no necesariamente para reducir el peso estructural de la temática tecnológica”, añade.
Desde Tressis, Álvarez estima que la demanda de chips y capacidad de computación se mantendrá lo bastante fuerte como para impulsar a las cotizadas del sector hasta al menos 2028, pese a las dudas sobre la rentabilidad de la IA. No obstante, recomienda la paciencia ante eventuales caídas: “Es cierto que el mercado va mucho más deprisa a la hora de descontar escenarios”.