Alvise Lennkh-Yunus (Scope): “Nos preocupa bastante el deterioro fiscal y de gobernabilidad de Estados Unidos”
El responsable de rating soberano de la agencia prevé un petróleo en los 100 dólares de media este año y ve una burbuja en la IA
Alvise Lennkh-Yunus (Viena, 1986) analiza la convulsa actualidad geopolítica y financiera mundial a través del prisma del riesgo soberano. Este austríaco criado en España, responsable de ratings soberanos y del sector público de la agencia de calificación financiera alemana Scope, asegura que ya contaba con la reanudación de la tensión bélica entre Estados Unidos e Irán, lo que obviamente va a impactar en el crecimiento y la inflación, y no tiene dudas en calificar de burbuja las valoraciones entorno a la inteligencia artificial. De hecho, cree posible una corrección por los excesos de la IA, ...
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Alvise Lennkh-Yunus (Viena, 1986) analiza la convulsa actualidad geopolítica y financiera mundial a través del prisma del riesgo soberano. Este austríaco criado en España, responsable de ratings soberanos y del sector público de la agencia de calificación financiera alemana Scope, asegura que ya contaba con la reanudación de la tensión bélica entre Estados Unidos e Irán, lo que obviamente va a impactar en el crecimiento y la inflación, y no tiene dudas en calificar de burbuja las valoraciones entorno a la inteligencia artificial. De hecho, cree posible una corrección por los excesos de la IA, lo que tendría efectos inevitables en el coste de financiación y en una deuda soberana ya vulnerable, en especial la estadounidense.
Pregunta. El conflicto en Oriente Próximo vuelve a recrudecerse y el petróleo está de nuevo cerca de los 100 dólares. ¿Cómo va a impactar la prolongación de la guerra en el crecimiento y la inflación?
Respuesta. La prolongación de la crisis en Oriente Próximo ya era nuestro escenario base, nunca pensamos que se iba a resolver rápidamente. Vemos que ni EE UU, ni Israel e Irán ponen las bases para una paz duradera. Nuestro escenario es de un tira y afloja. Asumimos para este año un precio medio del petróleo de 100 dólares por barril. Eso tiene claramente un impacto negativo para el crecimiento aunque no tanto como el visto con el shock energético de la guerra de Rusia contra Ucrania. Nuestro pronóstico es un crecimiento de alrededor del 1% para la zona euro y una tasa de inflación cercana al 3% este año.
P. El crecimiento económico ha mostrado hasta ahora su resistencia, pero ¿dónde está el límite en este renovado entorno de conflicto bélico?
R. Depende mucho de la intensidad y la prolongación del conflicto. La demanda de petróleo ha caído, especialmente en China, lo que tiene sin duda un efecto positivo para su precio. La economía europea es también menos dependiente del crudo que antes. Sin embargo, las reservas estratégicas están cayendo, tanto en China como en EE UU y eso es un riesgo. Si la situación continúa, vemos un impacto en el crecimiento en la zona euro de entre 1,2 y 1,3 puntos porcentuales en un plazo de dos años. Y de 1,5 puntos porcentuales en la inflación, asumiendo un petróleo en 100 dólares este año y que se mantenga más caro que antes de la guerra también el año próximo. Ese es nuestro escenario adverso.
P. La inteligencia artificial está sirviendo de contrapunto para apoyar el crecimiento económico, ¿cree que es excesivo todo lo que se espera de esta tecnología?
R. Vemos demasiado optimismo. La IA está llevando a muchísimas inversiones, especialmente en Estados Unidos, lo que está proporcionando ese crecimiento que vemos en EE UU para el medio plazo. La gran pregunta es si esa esperanza de productividad —que finalmente depende de la adopción de esa tecnología en las empresas y no únicamente en las grandes, sino también en las pymes—, tendrá un impacto demasiado negativo en el mercado laboral y en el consumo. El riesgo es que la adopción no sea tan rápida como se espera, ni las ganancias de productividad tan altas como se prevén, y que el mercado laboral no pueda absorber ese cambio suficientemente rápido. La IA es una tecnología con enorme potencial pero también vemos que si hay una corrección abrupta en los mercados financieros en Estados Unidos puede tener un impacto en el coste de financiación para los bonos soberanos también en Europa. Sí creemos que hay una burbuja en las valoraciones ligadas a la IA. El riesgo es el impacto que, en el caso de que explote, tendría en el coste de financiación soberano.
P. El bono de EE UU es el gran referente para el mercado financiero. ¿Cuál puede ser ese impacto y cuál es el grado de vulnerabilidad de la deuda soberana estadounidense?
R. Para nosotros EE UU es la fuente principal de riesgo fiscal y de incertidumbre geopolítica. Por eso el pasado rebajamos su rating. Vemos esa combinación de deterioro fiscal, que es significativo y estructural, junto al deterioro de la gobernabilidad y la fragmentación total del escenario político. Eso nos preocupa bastante. Estados Unidos puede crecer al 2%, pero no al 3% que dice la Administración de EE UU. Esperamos un déficit de alrededor del 6% al 7% del PIB anual y, por tanto, una trayectoria de la deuda ascendente hasta el 140% del PIB en un horizonte de cinco años.
P. ¿Está la Fed en condiciones de bajar los tipos, como querría Donald Trump?
R. Hace cinco años que la Fed no alcanza su meta de inflación. La inflación en Estados Unidos es estructural, la Reserva Federal ya debería haber elevado los tipos. Es positivo ver que la Corte Suprema ha dictaminado la continuidad de Lisa Cook como gobernadora por lo que supone de protección frente a la influencia política, pero la Fed debería haber subido ya los tipos.
P. En la zona euro la inflación parece más controlada, aunque la región va por detrás en la adopción de la IA o en seguridad energética. ¿Qué capacidad tiene la eurozona de abordar estas debilidades?
R. La geopolítica está exponiendo las vulnerabilidades de Europa. Lo vemos en el sector energético, en la defensa y en la tecnología, y a todo eso se suma el envejecimiento demográfico. La presión sobre el crecimiento potencial es enorme y está pasando en un contexto de fragmentación política. También tenemos en cuenta que Europa tiene récord de empleo, a la banca bien capitalizada, el diferencial soberano contenido y un mecanismo institucional robusto, mucho más que antes. La vulnerabilidad está en la capacidad para absorber el próximo shock. Dos años después del informe de Mario Draghi, solo el 25% de las recomendaciones han sido implementadas. Son recomendaciones que van más allá de la política nacional. Lo más importante para Europa es el mercado único, mucho más importante que los aranceles de Estados Unidos. Eso es lo que Europa debería implementar, pero es difícil en un contexto político fragmentado.
P. España celebrará elecciones generales en los próximos meses, ¿cómo puede influir la política en el riesgo soberano español?
R. Las reformas que introdujo España a raíz de la crisis soberana están ayudando claramente, teniendo además factores favorables como la inmigración —y la capacidad del mercado laboral de absorberla— y los fondos europeos. La trayectoria macroeconómica y fiscal de España es positiva aunque no haya presupuestos. Desde el punto de vista crediticio, vemos una convergencia en rating entre Francia y España. Hay que tener en cuenta que los shocks de los últimos años, como los aranceles de EE UU o la crisis energética, no afectan tanto a España, que mantiene de momento esa ventaja de crecimiento. También vemos que, en comparación con otros países, el potencial de haber mejorado las cuentas públicas no fue utilizado totalmente, se pudo haber hecho más. De cara a las elecciones, para nosotros lo importante es que el próximo gobierno mantenga las reglas fiscales. La vulnerabilidad potencial es que no haya suficiente capacidad fiscal para absorber el próximo shock que llegará. No sabemos de dónde, pero seguro va a venir.