El Ibex cae un 0,4% mientras la incertidumbre sobre Ormuz mantiene en vilo a los mercados
El selectivo español pierde los 19.300 puntos y Wall Street se debate entre la moderación de la inflación y las dudas de las tecnológicas


La ambigüedad y las contradicciones son dos de los principales enemigos de la inversión. Pocos líderes encarnan mejor ambas características que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Apenas unas horas después de renunciar a imponer un peaje del 20% a los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz, el republicano ha vuelto a elevar el tono y a sembrar dudas sobre la evolución del conflicto. En declaraciones a Fox News la noche del martes, advirtió de que Washington intensificará los ataques contra Irán si Teherán no cesa sus acciones en esta estratégica vía marítima. Cuando está a punto de cumplirse un mes de la firma del memorándum de entendimiento entre ambos países, el intercambio de bombardeos, represalias y amenazas se ha impuesto al espíritu de distensión que acompañó al acuerdo. Aun así, los inversores siguen confiando en que Washington y Teherán logren reconducir la escalada y retomen las negociaciones.
Gestionar inversiones en un entorno marcado por giros constantes resulta cada vez más complicado. Sin embargo, los mercados prefieren aferrarse a los factores que sostienen el optimismo: la solidez de los beneficios empresariales y unos indicadores macroeconómicos que sugieren que los bancos centrales disponen de más margen para actuar con prudencia. En una sesión de escasa convicción y con la banca entre los principales lastres, el Ibex 35 ha cerrado con una caída del 0,4% y se despide de los 19.300 puntos.
La evolución de las Bolsas europeas refleja ese equilibrio inestable. La incertidumbre geopolítica mantiene bajo vigilancia los precios de la energía, una variable especialmente sensible para una región tan dependiente de las importaciones de petróleo y gas como Europa. Aun así, el mercado sigue considerando que el conflicto no ha alterado de forma significativa las perspectivas económicas. Los principales índices europeos registran movimientos moderados, desde la caída del 0,5% del Dax alemán hasta el avance del 0,2% del Cac francés.
La cautela también domina en Wall Street. Aunque los inversores siguen encontrando apoyo en las expectativas de unos tipos de interés estables, crecen las dudas sobre la capacidad de las grandes tecnológicas para justificar unas valoraciones cada vez más exigentes. En una sesión marcada por nuevas señales de moderación de la inflación, las ventas en el sector de los chips y los semiconductores contrarrestan el efecto positivo de los datos macroeconómicos. Pese a la corrección del sector estrella de los mercados en los últimos meses, los principales índices avanzan, con subidas del 0,3% para el Dow Jones y del 0,6% para el Nasdaq.
Un día después de que la inflación sorprendiera favorablemente, los datos de precios de producción han apuntalado las expectativas de que el banco central dispone de margen para mantener los tipos estables durante los próximos meses. Así lo cree Tiffany Wilding, economista de Pimco, quien considera que las últimas cifras “deberían descartar de forma efectiva una subida de tipos en julio” y reitera la previsión de la gestora de que las tasas permanecerán sin cambios hasta finales de 2026.
Pero, al igual que ocurre con el conflicto en Oriente Próximo, la visibilidad sobre el rumbo de la política monetaria sigue siendo reducida. Las expectativas de nuevas subidas han perdido fuerza, pero no han desaparecido. Los mercados siguen otorgando a septiembre y octubre las mayores probabilidades de un último movimiento de la Reserva Federal, una muestra de que el debate sobre los próximos pasos del banco central dista mucho de estar cerrado.
El petróleo, principal termómetro de la crisis, tampoco ofrece una señal concluyente. Aunque ha encadenado tres jornadas de subidas y llegó a rozar los 87 dólares por barril, el brent modera su avance y se mantiene en torno a los 85 dólares. El movimiento refleja el pulso entre quienes confían en una salida negociada y quienes temen que una prolongación de las hostilidades termine afectando al tránsito marítimo en Ormuz. La inquietud aumenta a medida que los operadores advierten de que un eventual bloqueo de esta ruta estratégica podría tensionar aún más el suministro mundial de crudo. Hasta ahora, el recurso a las reservas estratégicas y la capacidad ociosa de algunos productores han contribuido a amortiguar las perturbaciones, pero una interrupción prolongada pondría a prueba la capacidad del mercado para absorberlas. La amenaza de una nueva sacudida energética mantiene en alerta a los inversores, conscientes de que un encarecimiento sostenido del crudo podría reavivar la inflación y complicar los planes de los bancos centrales.
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