La cúpula de Cirsa ya puede vender acciones valoradas en 81 millones de euros tras un año desde la salida a Bolsa
El presidente, Joaquim Agut, controla el 1,3% y el CEO, Antonio Hostench, tiene el 0,7%. La compañía ha cumplido un año desde su estreno en Bolsa y los compromisos de permanencia en el capital se han desvanecido

No puede decirse que la evolución de Cirsa en Bolsa haya sido brillante. Desde que se estrenó el 9 de julio del año pasado, sus acciones retroceden un 11% desde el precio fijado en su debut. El descenso no ha sido impedimento para que Blackstone, su mayor accionista con el 74,2% del capital, decidiera vender una pequeña porción de su participación a finales de marzo. El presidente de la compañía, Joaquim Agut, con el 1,3% del capital, su consejero delegado, Antonio Hostench (0,7%), y otras personas que suman un 1,6% pueden vender desde la semana pasada, si así lo desean, las acciones de la empresa de juego, al haber transcurrido un año desde el debut en el mercado. El periodo de permanencia (lock up, en el argot) establecido en el folleto de la Oferta Pública de Suscripción (OPS) y Venta (OPV) ha vencido.
En su debut, Cirsa amplió capital por unos 345 millones de euros y Blackstone vendió títulos ya existentes por alrededor de 50 millones, y el documento registrado en la CNMV dejó negro sobre blanco que los dos consejeros mencionados, así como “13 altos directivos distintos del consejero delegado y del presidente ejecutivo, dos empleados clave y cinco antiguos empleados de Cirsa” se comprometían a no vender por un periodo de 365 días desde el debut. El número de acciones afectadas alcanza los 6,07 millones, valoradas a cierre del martes en unos 81 millones de euros.
En todo caso, los directivos no podrán vender las acciones hasta que concluya el denominado por la CNMV “periodo cerrado”, de 30 días antes a la presentación de resultados anuales o del primer semestre. En ese tiempo, los directivos no pueden operar con las acciones. Cirsa presentará sus cuentas de enero a junio el próximo 30 de julio.
A diferencia del comportamiento de la acción, la evolución de los negocios de Cirsa durante los 12 meses de su andadura en la Bolsa ha sido sobresaliente de acuerdo con los analistas. Y en los últimos días ha anunciado la refinanciación de una parte de su deuda con la emisión de bonos por 500 millones de euros y la compra del operador número uno de casino online en Paraguay. La cotización dista del precio de colocación de 15 euros por acción y de su récord de 17,2 que tocó el pasado septiembre, pero sube ligeramente desde el cierre del 9 de julio.
El grupo gestiona unos 500 casinos y salas de juego, más de 85.000 máquinas tragaperras y cuenta con una división de juego online que crece con fuerza. Los analistas coinciden en que las cifras de la compañía cumplen sobradamente con las expectativas y recomiendan comprar sus acciones de forma unánime: las casas que siguen la empresa aconsejan invertir en ella con un precio objetivo medio superior a los 20 euros por título, según Bloomberg.
Las fuentes consultadas atribuyen la evolución bursátil de Cirsa al sector en el que opera, ya que muchos fondos de inversión tienen vetada la inversión en compañías relacionadas con el juego. Y ello pese a que la empresa presume de sus credenciales en materia medioambiental, social y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés). Los inversores también muestran cautela por la elevada dependencia regulatoria del negocio de Cirsa.
Además del pasado 9 de julio, Cirsa tenía marcado en rojo otra fecha: el 5 de enero. Ese día, venció la obligación que Blackstone asumió en el folleto de la OPV de no vender acciones en los primeros 180 días de negociación. El dueño, que promovió la salida a Bolsa y vendió en ella una parte de sus acciones, se comprometió a no deshacerse de más títulos durante ese tiempo. Hace unos meses, vendió un 4,2%.
Además, Blackstone efectuó una emisión de deuda a través de la sociedad con la que controla su participación en Cirsa. Esa deuda se convirtió después en un dividendo (dividend recap, en el argot) de cerca de 130 millones de euros. Los bonos pagan un 9,4% si afronta los pagos con más deuda (en especie o PIK, por sus siglas en inglés) o un 8,6% si lo hace en efectivo. Este pasivo carece del respaldo explícito de Cirsa, aunque la compañía es el único activo en el balance de la sociedad luxemburguesa que ha lanzado los bonos.
Blackstone, además del dinero que ingresó con la venta de acciones en la OPV, se ha embolsado más de 300 millones en dividendos entre 2023 y este ejercicio. El gigante del private equity adquirió en 2018 la compañía a Manuel Lao, que la había fundado en Terrassa en 1978. El importe de la transacción fue de unos 2.200 millones, deuda por unos 1.000 millones incluida. En su momento, Blackstone se impuso a otro gigante estadounidense del capital riesgo, Apollo, que cerró hace unos meses la compra de la mayoría del capital del Atlético de Madrid.