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La ruleta geopolítica abre oportunidades en la defensa europea, pero el mercado ya no compra a ciegas

Los fundamentales del sector siguen siendo sólidos, pero los inversores castigan los tropiezos industriales y premian solo a quien demuestra innovación, márgenes y caja

Tanque Capint MBT de KNDS en una demostración.Alice Sacco (REUTERS)

La ruleta geopolítica sigue girando y, mientras las alianzas globales se reconfiguran, los inversores evalúan si el sector europeo de la defensa todavía esconde oportunidades. Durante la reciente cumbre de la OTAN en Ankara, el secretario general, Mark Rutte, anunció “decenas de miles de millones” en nuevos contratos para esta industria, tras asegurar que los aliados europeos y Canadá ya están invirtiendo en torno al 4% de su PIB en defensa y seguridad. Y sin embargo, los mercados parecen desconfiar. Tras dos años de fuertes subidas, las cotizaciones del sector han perdido impulso desde enero, con resultados heterogéneos para sus grandes compañías. Rheinmetall y Dassault encadenan recortes de entre un 36% y un 23%, mientras que Leonardo avanza menos del 5% y Thales se deja un 3%. En este contexto, los expertos advierten que invertir “en bloque” ya no es suficiente. Por el contrario, prestan atención a valores que apuestan por nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, los drones o la ciberseguridad.

Raphaël Thuin, director de estrategias de mercados de capitales de Tikehau Capital, comenta que la volatilidad del sector en los últimos meses se debe al interés de los inversores por cristalizar los rendimientos. Así, tras dos ejercicios muy sólidos, en 2024 y 2025, el sector ha perdido impulso. Frente a la subida del 8,4% que experimenta el Stoxx 600 desde enero, el sectorial que agrupa a las empresas aeroespaciales y de defensa apenas suma un 3%. “Esta evolución se explica, principalmente, por un posicionamiento muy concurrido en carteras al inicio del año, que dio lugar a recogidas de beneficios cuando comenzó la corrección”, explica Thuin a CincoDías.

Ni en bloque ni a ciegas

El comportamiento del sector parece estar cambiando. La frustrada OPV del gigante francoalemán KNDS (fabricante de los tanques Leopard 2) puede considerarse una muestra de que el avance del sector ya no es incuestionable. A finales de junio la empresa desveló que planeaba debutar en Bolsa con una doble cotización en París y Fráncfort, que suponía además la entrada del gobierno alemán en su capital con un 40%, igualando así el peso francés. Sin embargo, el 1 de julio la empresa anunció que pospondría la operación a causa de la “volatilidad” en el sector de defensa europeo. A pesar de esto, entidades como BNP Paribas calculan que las valoraciones de esta industria aún presentan un gran potencial de crecimiento en Bolsa, ya que las promesas gubernamentales de aumentar el gasto militar se están traduciendo en pedidos.

Tras unos ejercicios en los que el comportamiento en Bolsa del sector había sido unánime, los expertos reconocen que ya no todo vale. Mientras que algunas compañías se benefician de la coyuntura o la innovación, otras quedan relegadas. “El mercado ya no está dispuesto a pagar cualquier múltiplo simplemente por tener exposición al sector defensa. Las carteras de pedidos multianuales, los presupuestos aprobados y los programas ya contratados siguen dando una gran visibilidad, pero cada vez se exige más prueba de conversión: entregas, rentabilidad, generación de caja y cumplimiento de guías. Las correcciones recientes en algunos valores muestran que cualquier duda sobre contratos, márgenes o capacidad de producción puede penalizarse con rapidez. En cuanto a la remuneración al accionista, sigue siendo relevante, pero ha dejado de ser el núcleo principal de la tesis de inversión, especialmente en Europa”, sentencia Antonio Castelo, analista de iBroker Global Markets.

Un ejemplo de este giro son los reveses que se vivieron en el mercado a finales junio, cuando Alemania suspendió la compra de seis fragatas F126 al astillero neerlandés Damen. Rheinmetall quiso rescatar el proyecto, pero no pudo y esto impactó en su cotización, derivando en un desplome en Bolsa del gigante alemán del 18% y penalizando a otras empresas del sector. Hensoldt, Indra, BAE Systems, Thales, Saab o Leonardo cayeron hasta un 5% esa jornada, mientras que TKMS, la compañía que se quedó con el contrato, subió más de un 9%. La lección, según reconocen los analistas del sector, es que en el rearme europeo ahora surgen ganadores y perdedores en cada proyecto, y el sector ya no avanza de forma homogénea como lo hizo en los dos años previos.

La cancelación en junio del caza del programa FCAS tras una larga pugna entre Dassault y Airbus (proyecto europeo valorado en 100.000 millones) es otro evento que refuerza la idea de que ciertas operaciones generan enfrentamiento dentro del sector. España, que se sumó en 2019 con un tercio de la participación industrial y en torno a 2.000 millones invertidos en la última fase a través de Indra, Airbus, ITP Aero y el consorcio Satnus (GMV, Sener y Tecnobit), vio a sus empresas castigadas en Bolsa tras la supresión del proyecto. Ahora que Airbus y Dassault exploran alternativas, sus aliados se pueden beneficiar de los huecos que se tendrán que rellenar. “Compañías como Saab, Leonardo o Hensoldt ganan opcionalidad real cada vez que un programa franco-alemán tropieza, porque los países empiezan a buscar terceros socios”, señala Eugenia Hernández, asesora sénior de defensa de la consultora Newlink.

Solidez

A pesar de las caídas y la mencionada volatilidad, la mayoría de los expertos consideran que los fundamentales del sector siguen siendo sólidos. A este respecto, Thuin destaca que los niveles actuales encajan con los pedidos y las perspectivas de crecimiento a medio plazo. “La visibilidad operativa continúa apoyada en carteras de pedidos en niveles elevados y en una dinámica comercial sostenida”, incide el experto. Así, Rheinmetall cuenta con una cartera de pedidos de 73.000 millones de euros y mantiene un objetivo de crecimiento de ingresos para 2026 del 40%-45%. Leonardo mantiene una cartera próxima a 57.000 millones de euros; Thales registró 4.700 millones de euros de pedidos en defensa en el primer trimestre, con un crecimiento orgánico del 14,3% en esa división; y Dassault Aviation cuenta con 46.600 millones de euros en cartera de pedidos y 9.400 millones de euros de caja neta.

Michel Saugné, el director de inversiones de La Financière de l’Échiquier (LFDE), coincide con este diagnóstico. “Europa parece estar pasando de los anuncios presupuestarios a la ejecución real. Según Morgan Stanley, alrededor de 130.000 millones de euros en proyectos ya están aprobados en el marco del programa SAFE, mientras que los pedidos militares han aumentado en torno a un 60% en los últimos 12 meses en los países de la OTAN, excluyendo Estados Unidos y Canadá”, comenta. Un impulso a los pedidos que, añade, se concentra en capacidades prioritarias: defensa aérea, aeronaves, vehículos militares, artillería y misiles.

Dicho esto, un riesgo a largo plazo es que el crecimiento de la demanda se desvanezca si la actual urgencia geopolítica de aumentar el gasto en defensa se apaga. “La paz en Ucrania y Oriente Medio o las insoportables presiones fiscales sobre aquellos miembros europeos de la OTAN que están atrasados en sus compromisos de gasto podrían moderar la demanda y los futuros rendimientos de las inversiones. Los emisores con ingresos concentrados en Europa y con una exposición comercial limitada a productos de doble uso parecen ser los más sensibles a tal escenario”, pondera Jihwan Kim, analista de Scope Ratings. Dicho esto, la renovada intención de Trump por tomar control de Groenlandia, su amenaza de retirar tropas de Europa, y la reactivación de los bombardeos en Irán parecen disipar la esperanza de estabilidad global en el corto plazo.

Guerra moderna

Ante un sector que ya no crece incuestionablemente, la incorporación de nuevas tecnologías como los drones, la inteligencia artificial y la guerra electrónica a los negocios convencionales se convierte en un elemento central para los inversores junto a las cifras sólidas, los dividendos y las recompras de acciones. Los expertos de Plenisfer, gestora vinculada a Generali, muestran su preferencia por las compañías que apuestan por las nuevas tecnologías, ya que, según su análisis, los conflictos recientes han demostrado que la relación entre el coste y la eficacia operativa ha cambiado de forma radical. “Los sistemas autónomos de bajo coste pueden neutralizar plataformas militares tradicionales valoradas en varios millones de dólares, lo que convierte la asimetría de costes en una característica definitoria de la guerra moderna. Como resultado, las prioridades de inversión se están desplazando hacia los sistemas autónomos, la inteligencia artificial, la ciberseguridad y las capacidades digitales integradas”, explica Diego Franzin, responsable de estrategias de cartera de la firma a CincoDías.

Thomas Mucha, estratega geopolítico en Wellington Management hace énfasis en que la industria de los semiconductores, que sustenta buena parte de las tecnologías de defensa actuales y futuras, cobrará cada vez mayor protagonismo en el ámbito de la defensa. Otros sectores clave para las capacidades defensivas son los minerales críticos y las tierras raras, las energías renovables, la tecnología espacial, la biotecnología, las comunicaciones, la robótica y la automatización. “Dada la elevada probabilidad de que este giro hacia la seguridad nacional se prolongue durante varios años, 2026 podría ser un momento adecuado para aumentar la exposición a diversas temáticas de inversión a largo plazo, tanto en mercados públicos como privados”, desglosa Mucha. “La demanda de innovación en estos ámbitos, impulsada por las necesidades de seguridad nacional, seguirá creciendo en los próximos años y ofrecerá oportunidades relevantes para los inversores”, añade el estratega.

En contraste, desde Crédit Mutuel Asset Management, no comparten la “narrativa dicotómica” que sugiere que las plataformas tradicionales han dejado de ser relevantes. “Los principales contratistas de defensa se están adaptando rápidamente y, aunque los campos de batalla evolucionan, también lo hacen los equipos. Creemos que lo esencial en la guerra moderna depende más de la integración y coordinación de sistemas que de un giro hacia un modelo basado exclusivamente en drones y vehículos no tripulados”, asevera Cédric Sayah, gestor de carteras de renta variable de la firma. “A corto plazo, vemos más oportunidades en algunas compañías de pequeña y mediana capitalización, que también pueden convertirse en objetivos de fusiones y adquisiciones a medida que avanza la consolidación del sector”, agrega Sayah.

Con todo, Rheinmetall sigue estando en el radar de las firmas de análisis, con 18 recomendaciones de compra, por su potencial de revalorización. Mientras tanto, BAE Systems es la apuesta de Morgan Stanley por su diversificación y visibilidad. En cuanto a la italiana Leonardo, cuenta con recomendaciones de Morgan Stanley, Barclays y JP Morgan por el momentum de beneficios y su baja exposición a Ucrania. “Rheinmetall, BAE Systems, Thales, Leonardo y Saab siguen siendo los nombres mejor situados por exposición directa al rearme, cartera de pedidos y capacidades críticas, más interesantes quizás ahora después de lo que han corregido las cotizaciones de algunas de ellas”, expresa Castelo.

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