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El cambio de paradigma del petróleo crea oportunidades para los inversores

Bancos de inversión como Citi prevén que el precio del barril de ‘brent’ toque los 60 dólares a finales de año en un escenario de exceso de oferta tras la reapertura de Ormuz

El petrolero Universal Winner, descrito como el primer buque surcoreano en salir del estrecho de Ormuz tras haber quedado varado allí desde el estallido del conflicto en Oriente Medio, llega al puerto de Ulsan, Corea del Sur, el 10 de junio de 2026.Anadolu (Anadolu via Getty Images)

La oferta y la demanda en los mercados del petróleo se siguen reajustando tras meses de caos geopolítico. El conflicto en Oriente Próximo, el bloqueo del estrecho de Ormuz, la guerra entre Rusia y Ucrania y la sed insaciable de las potencias asiáticas son algunos de los factores que han alimentado la volatilidad y disparado los precios del crudo en todo el mundo. Sin embargo, la inesperada resiliencia del mercado energético y el repunte de las acciones de las grandes petroleras occidentales auguran un cambio de paradigma sectorial que desplaza el foco de la industria más allá de la OPEP+, y abre nuevas posibilidades para los inversores y las empresas del sector. En este contexto, los gestores se debaten entre apuestas inmediatas y tendencias a largo plazo, buscando oportunidades en la desescalada entre EE UU e Irán, pero también en el mundo que vendrá después. Las empresas que se beneficiarán del desbloqueo (como Total Energies), los productores alternativos y las compañías de servicios petroleros son algunos de los posibles beneficiados.

La fragilidad de la paz hace que la volatilidad se mantenga como una de las principales preocupaciones para los inversores a pesar de la firma de un memorando de entendimiento entre Teherán y Washington el 17 de junio. Sin embargo, algunos de los principales bancos de inversión anticipan ya una mayor estabilidad y una caída en los precios. Recientemente, Morgan Stanley recortó sus pronósticos para el precio del barril de brent en el tercer trimestre de 2026 de 90 a 75 dólares, y de 80 a 70 dólares en el cuarto trimestre. Otras entidades como Bank of America calculan que el precio para este año rondará los 82 dólares por barril, pero concuerdan en que caerá a 70 dólares en 2027. Citi se adelanta y apunta que podría descender hasta los 60 dólares por barril a finales de este año.

Estas proyecciones de menor volatilidad y menores precios se ven respaldadas por los contratos futuros. Los precios para junio de 2027 en el mercado de materias primas Intercontinental Exchange (ICE) rondan los 70,9 euros, y se mantienen en torno a los 69,9 euros por barril de brent para junio de 2029.

Suministro y reservas

El panorama global del crudo se ha transformado por el bloqueo en Ormuz, con incrementos notables de las exportaciones provenientes de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán, Venezuela e incluso Rusia a mercados que antes dependían del Golfo. Instituciones como la Agencia Internacional de la Energía (AEI) y bancos de inversión como Morgan Stanley y Goldman Sachs anticipan que el mercado verá un superávit o incluso un exceso de oferta una vez se supere la crisis y los países repongan sus reservas estratégicas. “Una vez que se normalicen los flujos por el Estrecho, lo previsible es que entremos en una situación de sobreoferta”, declaró Samantha Dart, codirectora de análisis de materias primas de Goldman Sachs, durante una entrevista reciente con Bloomberg. “Contamos con que, para finales de julio, esto esté resuelto”, agregó Dart.

Sin embargo, no todo el mundo comparte el optimismo respecto al suministro. Algunas de las fuentes consultadas cuestionan que la producción pueda sincronizarse con la demanda en el corto plazo para evitar una nueva subida de precios. Manuel Maleki, economista jefe adjunto de Edmond de Rothschild, subraya que las previsiones de junio de la Agencia Internacional de la Energía muestran que los inventarios de la OCDE caerán por debajo de 2.300 millones de barriles en diciembre (el equivalente a 50 días de cobertura), su nivel más bajo desde que existen registros en 2003. “Esto se debe a que no se espera que el tráfico por Ormuz se normalice antes de principios de 2027. En otras palabras: el mercado está descontando la diplomacia más rápido de lo que los barriles pueden moverse físicamente”, afirma Maleki a este periódico.

A este respecto, Hendrik Leber, consejero delegado de la gestora alemana Acatis, argumenta que el mercado está subestimando gravemente la escasez estructural a largo plazo del petróleo y sus derivados. “En estos momentos nos encontramos en una fase de relajación tras el impacto inicial. Es cierto que los calendarios de producción se han modificado en todo el mundo, que se está utilizando capacidad adicional en los oleoductos y que se han puesto en servicio más camiones, por lo que se ha logrado mitigar en cierta medida la situación. Sin embargo, esto tiene un precio, e Irán seguirá amenazando el estrecho de Ormuz”, sentencia el ejecutivo de Acatis.

Incertidumbre

A pesar de que el tránsito petrolero por Ormuz ha alcanzado los 10 millones de barriles diarios, la mitad de lo que circulaba antes del estallido del conflicto, la imprevisibilidad sigue siendo un factor que el sector debe tener en cuenta. Aunque el consenso de las fuentes consultadas descarta el riesgo de escasez aguda o inmediata de crudo, los expertos coinciden en que la paz parece incierta. Así, los analistas están pendientes de la próxima ronda de conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, que se convocará tras los funerales del antiguo líder supremo iraní Alí Jamenei. Se prevé que las ceremonias comiencen el 4 de julio y se prolonguen durante varios días, según los medios estatales iraníes.

Ante esta coyuntura, algunos inversores prefieren plantear estrategias enfocadas en las tendencias a largo plazo. Desde Wellington Management, argumentan que, históricamente, las fuertes apreciaciones del crudo “han sido pasajeras”. En esta línea, resaltan que, antes del conflicto en Oriente Próximo, los mercados esperaban mayoritariamente que el abaratamiento del petróleo, que llevaba varios años en marcha, continuara en 2026 de manera más moderada.

“Los precios del petróleo han protagonizado intensos debates desde el inicio de la guerra en Irán a finales de febrero y permanecen sumidos en la volatilidad. Esta evolución pone de manifiesto que los inversores no deben considerar a las materias primas desde un posicionamiento geopolítico o inflacionario único. Por el contrario, harían bien en ir más allá de la superficie para fijarse en los distintos catalizadores y el papel en la cartera de cada una de ellas”, indican desde Wellington Management a CincoDías.

Así, los analistas de la firma consideran que el petróleo debe entenderse como una “posible oportunidad táctica”, en lugar de como una “inversión de convicción” a largo plazo. Esto se debe a que, en su opinión, la guerra en Irán puede continuar en el futuro inmediato y su duración sigue siendo una incógnita.

Gigantes petroleros

La coyuntura también influye directamente sobre los gigantes del sector petrolero. Bank of America calcula que un precio 60 dólares por barril de brent es el nuevo punto de equilibrio para que las grandes petroleras cubran sus costes y puedan pagar las retribuciones a los accionistas de forma orgánica. “Total Energies [TTE], Galp y Eni son, de hecho, las únicas grandes petroleras donde vemos que los precios de equilibrio orgánico para el barril pueden bajar interanualmente en 2027”, expresan los analistas del banco estadounidense en un informe reciente.

Entre las grandes petroleras, Bank of America destaca a Total Energies como uno de los valores que más se puede beneficiar de la estabilidad en Oriente Próximo. Según el mencionado informe, la petrolera francesa tiene una parte relevante de su producción localizada entre Emiratos Árabes y Qatar, y estima que con un desbloqueo definitivo de Ormuz sus títulos podrían dispararse hasta un 25% para situarse en torno a los 82 euros. Otras entidades como Morgan Stanley consideran que el precio podría incluso superar los 88 euros por acción.

“Reiteramos nuestra calificación de compra para las acciones de Total Energies, nuestra principal elección dentro de las grandes petroleras”, expresan los analistas de Bank of America. “A corto plazo, Total Energies también se beneficiará enormemente de poder recuperar cerca del 15% de sus volúmenes de upstream [exploración y producción] que actualmente están bloqueados detrás del estrecho de Ormuz. Además, su ritmo de recompra de acciones del segundo trimestre de 2026 está cubierto orgánicamente a 60 dólares por barril, lo que ofrece un mayor potencial de alza hacia 2027 y más allá sin depender de un aumento en los precios de las materias primas”, agregan desde el banco estadounidense.

Antonio Castelo, analista de iBroker Global Markets, considera que otras grandes petroleras también son atractivas, aunque ya no de forma indiscriminada. “Hoy me parecen más interesantes las grandes energéticas integradas con balance sólido, exposición a gas y LNG, capacidad de trading y disciplina de capital. Ahí encajan especialmente Shell, TotalEnergies y Eni en Europa". En su opinión, Repsol puede ser una opción atractiva. Fuera de Europa, incide en Aramco y Chevron como “referencias fuertes por coste y escala”, desglosa Castelo.

Otras oportunidades

Las posibilidades surgen también en otros ámbitos. Por ejemplo, los analistas de Plenisfer Investments, una firma vinculada a Generali, plantean que la próxima fase del ciclo energético presentará grandes oportunidades vinculadas a los servicios petroleros, una de las áreas más atractivas para los inversores según su análisis. “Tras años de gasto de capital moderado, es probable que las productoras aumenten el gasto para mantener y ampliar su capacidad, lo que creará un entorno favorable para las empresas que prestan servicios de perforación, ingeniería, mantenimiento y otros servicios esenciales al sector”, asegura Marco Mencini, responsable de análisis de Plenisfer Investments. En este segmento, empresas como SLB y Halliburton cuentan con recomendaciones de compra de entidades como JP Morgan, Citi y Jefferies.

Asimismo, ante el cambio de paradigma, algunos expertos resaltan que las oportunidades del segmento petrolero pueden estar floreciendo más allá de Oriente Próximo. En esta línea, los analistas de Julius Baer señalan que las cadenas de producción y suministro ya se están reconfigurando, incluso si los conflictos actuales se resuelven en el corto plazo. “La nueva normalidad de abundancia de oferta y precios bajos no representa un entorno poco atractivo para las empresas productoras de petróleo. La mayoría de ellas fueron prudentes con su capital en los últimos años y lograron aumentar la productividad y reducir costes. Por ejemplo, la producción de petróleo en alta mar en Brasil o Noruega se ha mantenido muy competitiva. Esto debería permitirles a la mayoría seguir siendo rentables y compartir estas ganancias con sus accionistas”, pondera Norbert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer. A río revuelto, ganancia de pescadores.

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