El miedo a la burbuja de la IA hunde un 70% el valor de las operaciones de capital riesgo en tecnológicas
Las dificultades para vender activos a precios que permitan dar rentabilidad a los inversores frenan la actividad del sector

El valor de las operaciones de capital riesgo en el sector tecnológico se ha desplomado un 70% desde finales del año pasado, hasta los 20.000 millones de dólares, a medida que los inversores se han vuelto más cautos sobre cuánto valen las compañías en la era de la inteligencia artificial. Así lo apunta un informe de Bain & Co con base en datos de la plataforma Dealogic.
No es solo una cuestión de número de operaciones, sino también de valoraciones, señala el informe. Una de las áreas tecnológicas más afectadas ha sido el software, cuyas valoraciones bajaron alrededor de un 8% en el periodo, frente al descenso del 0,3% registrado en el resto de sectores. El sector arrastra una creciente desconfianza por el impacto de la IA, como mostró el desplomó en Bolsa sufrido a principios de año, tras el lanzamiento de un modelo de Claude capaz de programar a partir de instrucciones en lenguaje natural, sin necesidad de escribir comandos en un lenguaje de programación.
“No tenemos un problema de capital... Tenemos más bien un problema de confianza”, ha señalado Rebecca Burack, responsable global de private equity de Bain, en una entrevista. Las firmas de capital riesgo llevan varios años teniendo dificultades para vender activos a precios superiores a los que pagaron y devolver capital a sus inversores.
Una vez superada el año pasado la guerra arancelaria de Donald Trump, la amenaza de que la IA altere especialmente el negocio de las compañías de software ha vuelto a generar desconfianza entre el capital riesgo. “Estamos un poco en una dinámica de día de la marmota por segundo año consecutivo”, ha afirmado Burack. Con todo, la directiva matiza que el problema no es de fondo al recordar que la economía sigue creciendo pese a las perturbaciones: “Seguimos sin creer que haya nada fundamentalmente roto en el mercado”.
El informe insta a las firmas de compras apalancadas a adaptarse a la amenaza que plantea la IA, tanto para proteger sus inversiones actuales como para evaluar las nuevas oportunidades teniendo en cuenta el impacto de esta tecnología. Los datos apuntan a que el capital riesgo ha avanzado poco a la hora de despejar el atasco de salidas acumulado en los últimos años: las distribuciones a los inversores como porcentaje del valor neto de los activos se encuentran en mínimos históricos y un número creciente de compañías está, en palabras del informe, “esencialmente atrapado en las carteras”.
Los periodos de tenencia de los activos se han alargado hasta seis o siete años, frente a los tres o cuatro años habituales durante la época dorada del capital riesgo. Históricamente, el sector necesitaba alrededor de un 5% de crecimiento anual de los beneficios durante el periodo de tenencia para lograr un retorno de 2,5 veces la inversión, pero ahora necesita cerca de un 12%, ha añadido Burack.
Los activos de mayor calidad están encontrando compradores, pero los más antiguos, con dudas sobre su evolución futura y valoraciones elevadas, siguen siendo difíciles de vender. Incluso los vehículos de continuación —operaciones cada vez más populares que permiten a las firmas de capital riesgo trasladar compañías de un fondo existente a otro nuevo— están bajo presión. La mayoría de los activos en las carteras de compras apalancadas fueron adquiridos en 2021 o antes.
Los inversores necesitan más estabilidad en el entorno económico para cerrar operaciones, según Burack: “Se pueden cerrar grandes operaciones y generar muchos retornos para los inversores en escenarios económicos muy distintos, pero hay que saber dentro de qué escenario económico se está planificando”. O, como concluye la analista: “Hay que saber a qué juego se está jugando”.