El Ibex rompe su racha bajista de cuatro jornadas en un mercado lastrado por la inflación
La renta variable europea se aferra a los resultados empresariales en medio de la incertidumbre. El petróleo baja, pero continúa por encima de los 105 dólares


Inflación al alza, conversaciones de paz estancadas y tensiones en el mercado energético. Con este telón de fondo, lo lógico sería esperar que las Bolsas retomaran las caídas. Sin embargo, como viene ocurriendo desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, la realidad parece desafiar esa lógica.
Al igual que sucedió en las semanas anteriores en Wall Street —cuando los resultados empresariales, especialmente en el sector de semiconductores, impulsaron a los índices hasta nuevos máximos—, ahora son las buenas cifras de compañías como Merck las que animan a los inversores a aprovechar las correcciones para tomar posiciones en acciones europeas a precios más atractivos. En una sesión en la que los inversores aún siguen digiriendo los datos de inflación de EE UU, las Bolsas europeas se sacuden las dudas y, tras un inicio de sesión en negativo, en la recta final cogen impulso. Las ganancias de la banca y las empresas de recursos básicos como Acerinox y ArcelorMittal sirven de impulso al Ibex 35 que rompe su racha de cuatro sesiones consecutivas a la baja y se anota un 0,46%.
El comportamiento del índice español sigue la estela del resto de Europa con ganancias que van desde el 0,7% del Euro Stoxx 50 al 0,3% de la Bolsa francesa. Los analistas de Macroyield apuntan a que, mientras se prolongue el viaje del presidente estadounidense, Donald Trump, a China, los mercados tenderán a relegar a un segundo plano el conflicto con Irán. Antes de partir hacia Pekín, el republicano rechazó la propuesta iraní y advirtió de que, si no se alcanza un acuerdo satisfactorio, el país se expone a un escenario de “devastación”.
Tampoco hay demasiadas expectativas en torno a un acercamiento entre Estados Unidos y China. “La visita del presidente Trump a Pekín ofrece una oportunidad para reajustar las relaciones entre ambos países, pero los cambios reales podrían ser modestos”, advierte Robert Gilhooly, economista sénior especializado en mercados emergentes de Aberdeen Investments. A su juicio, unos mercados fatigados por la acumulación de malas noticias podrían recibir con agrado cualquier mensaje conciliador como señal de mantenimiento del statu quo, pero la tendencia de fondo apunta a un progresivo distanciamiento entre ambas potencias.
Al margen de las tensiones geopolíticas, los inversores siguen muy de cerca los indicadores macroeconómicos, que empiezan a reflejar cómo el conflicto en Oriente Próximo se filtra ya en la economía real. Un día después de conocerse que la inflación en EE UU había registrado su mayor repunte en tres años, el mercado vuelve a enfrentarse a nuevas presiones inflacionistas. El índice de precios a la producción avanzó un 6% interanual, superando las estimaciones de Bloomberg y marcando el mayor incremento desde 2022, en plena irrupción de otro shock geopolítico: la guerra en Ucrania.
Los analistas coinciden en que el dato fue sorprendentemente elevado, una señal clara de que los productores están empezando a sentir el impacto de un petróleo en el entorno de los 100 dólares. Esto se traduce, de forma inevitable, en un encarecimiento de los costes, dado que la energía constituye uno de los principales insumos de la economía. Aunque el precio del crudo ha bajado un 2% este miércoles, continúa por encima de los 105 dólares.
A medida que repuntan las presiones inflacionistas, también lo hacen las expectativas de que la Reserva Federal tenga un margen muy limitado para retomar la senda de recortes de tipos. Aunque el futuro presidente del organismo, Kevin Warsh, se ha mostrado partidario de reducir el precio del dinero, la persistencia de la inflación condiciona su capacidad de actuación. Los futuros sobre los fondos federales, recogidos por la herramienta FedWatch de CME, han prácticamente eliminado las probabilidades de recortes en el corto plazo y otorgan ya más de un 30% de opciones a una subida de tipos en diciembre.
Un escenario de tipos de interés elevados durante más tiempo supone un obstáculo para la continuidad del rally bursátil, pero los inversores no están dispuestos a dejar pasar la ocasión, El rebote de las tecnológicas permite que el S&P 500 y el Nasdaq marquen nuevos máximos con sendos repuntes del 0,58% y del 1,2% respectivamente.
El efecto de una política monetaria restrictiva también se refleja en el mercado de deuda. A medida que las rentabilidades suben, el precio de los bonos, que se mueve de forma inversa, baja. El rendimiento de la deuda de EE UU a 10 años roza el 4,5%, máximos de 11 meses, mientras la referencia dos años —la más sensible a los cambios del precio del dinero— recupera el 4%.
Más tranquilidad muestra hoy el mercado de bonos británicos. Después de que en las últimas jornadas los inversores volvieran a reactivar la venta de deuda por las presiones para que Keir Starmer presente su dimisión tras el batacazo sufrido por el Partido Laborista en las elecciones locales, hoy la situación se estabiliza. El rendimiento de la deuda a 10 años se mantiene en el 5%, máximos de 2008, con la referencia a 30 años, en 5,7%, niveles de hace tres décadas.
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